Diario Vasco

Una hoja de ruta contra el acoso escolar

Los alumnos de Primaria de Aita Larramendi Ikastola, una pieza fundamental en la implantación de KiVa.
Los alumnos de Primaria de Aita Larramendi Ikastola, una pieza fundamental en la implantación de KiVa. / FOTOGRAFÍAS JOSÉ IGNACIO UNANUE
  • Las primeras 52 ikastolas comienzan a implantar el programa finlandés anti-bullying KiVa

  • Uno de los centros más madrugadores ha sido Aita Larramendi, de Andoain, que ayer se convirtió en 'KiVa ikastola'

'Kiva', un adjetivo que puede traducirse por 'agradable', fue el término elegido hace una década por la Universidad de Turku para poner nombre a un programa contra el acoso escolar, exportado a una docena de países, cuya eficacia avalan los datos: desde que en 2009 se empezó a aplicar en las escuelas de Primaria de Finlandia, el número de agresores se ha reducido a la mitad, y el de víctimas en un tercio.

Son cifras significativas si se tiene en cuenta que en el curso 2014-2015 en Euskadi se presentaron 268 denuncias por acoso escolar, si bien, como indicó la consejera de Educación Cristina Uriarte en el Parlamento Vasco, «el número de casos verificados se redujo a 67».

A principios del año pasado, Ikastolen Elkartea decidió sumarse a la red internacional de centros que hacen frente a la violencia entre iguales con un método basado en la prevención y la 'tolerancia cero' ante cualquier forma de acoso. Y, siempre, desde la convicción de que el bullying no es un asunto privado entre agresor y víctima, sino una dinámica dañina que afecta a toda la comunidad escolar y a la que todos los estamentos de la misma (personal de los centros, alumnos, familias...) deben hacer frente juntos.

Tras meses de formación y preparación, 52 ikastolas, algo menos de la mitad de los centros que integran Ikastolen Elkartea, están dando estos días sus primeros pasos como 'Kiva ikastola'. Una de las más madrugadoras ha sido Aita Larramendi Ikastola, de Andoain, donde ayer dieron el pistoletazo de salida con un 'KiVa eguna' en el que toda la comunidad asumió el compromiso de erradicar el acoso y mejorar la convivencia.

Un 'método sistemático'

Ni Aita Larramendi ni el resto de los centros escolares de Euskal Herria han esperado a KiVa para desarrollar estrategias con las que hacer frente al bullying. Ane Jalon Zatarain, responsable del departamento de orientación de la ikastola y responsable también de KiVa, fue una de las siete personas que recibieron formación en Turku y, posteriormente, han ido formando a los equipos de las primeras ikastolas que han decidido implantar el programa. «Cuando lo conocimos -recuerda-, nos quedamos bastante tranquilos, porque llevábamos años trabajando el tema, pero nos dimos cuenta de que KiVa tenía la ventaja de ser un método sistemático que da indicaciones muy claras».

Pautas claras y concretas, por ejemplo, para identificar los casos de bullying reduciendo al máximo el margen de incertidumbre. «El bullying no siempre es fácil de identificar», reconoce Ane Jalon, destacando que KiVa aclara las cosas con sencillez y contundencia: «Tienen que darse tres condiciones: que se haga de manera deliberada, que se repita y que entre el agresor y la víctima haya un desequilibrio de poder. No todas las peleas o las broncas entre los alumnos son acoso, y tenerlo claro es muy importante para saber cómo actuar. También a los alumnos les resulta tranquilizador saber qué es el bullying y qué tienen que hacer; tener claro que es algo de lo que pueden hablar y que tienen que contribuir a resolver».

Porque «puede haber acoso aunque no se vea», y esa violencia oculta, disimulada, puede causar tanto sufrimiento, o más, que la que estalla en los episodios más extremos. El programa KiVa, esa 'hoja de ruta' clara y precisa contra el acoso escolar, pone el foco en la prevención, así como en esos «testigos silenciosos», cuya implicación puede marcar la diferencia en la forma de abordar el problema, de responder al agresor y de confortar y apoyar a la víctima. «Ayudamos a quien sufre bullying», se lee en el primero de los cinco puntos con los que ayer, aula por aula, se presentó KiVa a los alumnos. Y, cuando la prevención falla, también «establece claramente qué hay que hacer, quién debe hacerlo, y cómo».

Uno más de los aspectos que marcan la diferencia con otras herramientas anti-bullying es el establecimiento en cada centro de un 'equipo KiVa'. En el caso de Aita Larramendi está integrado por cuatro irakasles y tiene voz y espacio propios en la gestión de la ikastola. Ane Jalon y el director de la ikastola, Aitor Iriondo, destacan también el hecho de que el programa se extienda al conjunto del centro, no solo al aula, incluyendo esos espacios menos 'tutelados', como el comedor o el patio, donde el acoso suele encontrar un entorno particularmente propicio.

Incorporar al funcionamiento del centro un programa que «como la medicación, es eficaz cuando se siguen las pautas», no ha resultado complicado, aunque ha exigido algunos ajustes. En el caso de Aita Larramendi -que en breve iniciará la formación con otro elemento clave del programa, las familias-, lo han integrado en los programas de tutoría. Otras ikastolas optarán por sus propias fórmulas, pero todas trabajarán para ser más cada vez más 'kiva'.

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