Diario Vasco

Tres defensores del pueblo reivindican en Donostia los derechos de los mayores

Rafael Ribó, Manu Lezertua y Milagros Otero, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de San Sebastián.
Rafael Ribó, Manu Lezertua y Milagros Otero, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de San Sebastián. / USOZ
  • La Fundación Aubixa reunió a representantes de la sociedad civil para reflexionar sobre la dignidad de las personas que sufren demencia

Tres defensores del pueblo con un objetivo, el de garantizar los derechos de los mayores y defender su dignidad sobre todo cuando sufren demencias, protagonizaron el encuentro y la mesa redonda organizada por la recién nacida Fundación Aubixa en el Salón de Plenos del Ayuntamiento donostiarra.

El ararteko Manu Lezertua; la Valedora do Pobo, Milagros Otero, de Galicia; y el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, de Cataluña, desgranaron la labor que hacen e insistieron en la importancia de dar voz a los afectados por demencias causadas por la edad.

Además de los quince patronos de la Fundación, que asegura que será muy exigente, acudieron al acto el diputado general, Markel Olano, junto a su diputada de Política Social, Maite Peña y a la responsable donostiarra del área, Aitziber San Roman; el neurólogo Félix Martín Massó, Román Sudupe y Kepa Aulestia o representantes de la cultura como José Antonio Echenique o Lourdes Fernández. Además de numerosos ciudadanos, representantes de distintos sectores sociales.

Tras una breve interpretación musical del chelista Rodrigo Sámano, la arquitecta Marijo Moreno, una de las patronas de Aubixa, resumió lo que luego sería la sesión: «Tenemos que recibir el envejecimiento como una buena noticia y reflexionar sobre los derechos de los mayores, sobre todo de los más vulnerables».

El exararteko Iñigo Lamarka fue el encargado de presentar la sesión y en iniciar la puesta en común. Se refirió a un dato que planearía durante todo el encuentro, ese 6% de mayores que sufren malos tratos y que asciende a un 25% si se trata de los que tienen demencia. «La cifra es intolerable y hay que reducirla».

Los derechos de los mayores a tener vida social, decidir sobre su vida, el envejecimiento como oportunidad o el valor de la experiencia sonaron con fuerza en boca de estas personas, que recordaron la importancia de valorar a los mayores y, sobre todo, de respetar su dignidad, especialmente cuando sufren demencias.

Crisis de valores

Una escalofriante escena descrita por el Síndic catalán, Rafael Ribó, referida a las urgencias del hospital Vall de Hebrón abrió su intervención. «Hay una zona en la que se hacinan personas a las que se trata de una forma inhumana. La media de edad es de 85 años».

Se refirió a las funciones de control y prevención de malos tratos, indignos o denigrantes en todos aquellos lugares en los que se dan situaciones de privación de libertad. «Y entre ellos se encuentran las residencias de mayores. La importancia de una correcta aplicación de las contenciones, ya sean físicas o farmacológicas, son trascendentales en la autonomía de los mayores y en el respeto máximo a su autonomía. Hemos ganado años a la vida, pero no hemos conseguido dotar de vida a los años».

Más coincidencias entre los ponentes: la crisis de valores afecta de forma especial a los más mayores y, además, en el imaginario colectivo está presenta la pauta cultural y educativa de que la persona mayor es caduca a inútil.

La gallega Milagros Otero centró su discurso en lo que consideró como el colectivo más vulnerable, las mujeres con demencia, a las que describió como las más afectadas por la multidiscriminación. La sensibilización es una herramienta a su juicio.

Manu Lezertua cerró el turno previo a una mesa redonda en la que también pudo intervenir el público a través de preguntas escritas en una tarjeta. La solidaridad entre generaciones, el consenso o los obligados esfuerzos de las instituciones públicas centraron la intervención del Ararteko.

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