Diario Vasco

El renacer de un pueblo

  • Itsaso ha recuperado su Ayuntamiento, perdido en 1964 tras más de 500 años de gestión, y sus vecinos lo retoman con fuerza, ganas de avanzar y voluntad para trabajar unidos y en sociedad

Itsaso, una pequeña localidad guipuzcoana de 165 habitantes, ha recuperado recientemente su Ayuntamiento tras desanexionarse del municipio de Ezkio-Itsaso, conformando así el 89º consistorio guipuzcoano, distinción que solo ha perdido durante 51 años a lo largo de su historia.

Siete dólmenes y tres túmulos dan constancia de que ya en la prehistoria se habitaban estas tierras, pero tenemos que esperar al año 1027 para constatar que Itsaso ya es parte de Areria, gracias a un documento con el que se conoce que la localidad colabora para financiar la catedral de Pamplona. Pero es en 1399 cuando se documenta por primera vez el nombre de Itsaso como tal.

Recorriendo tierras, montes y calles nos percatamos de que el patrimonio de la pequeña localidad no es escaso. Con pinceladas y pequeños monumentos, Itsaso recoge su historia: recordamos la Edad Media, con el portón de la parroquia de San Bartolomé o con la picota que ahora descansa en la plaza del pueblo. El simbolismo de esta última recuerda que Itsaso tenía potestad para, además de tener arca propia, impartir justicia, y es que fue en el año 1461 cuando Enrique IV concede a los pueblos de Areria (entre ellos, Itsaso) su propia Alcaldía, desprendiéndose así del jauntxo de Lazkao, quien dominaba toda la zona hasta ese momento.

La Alcaldía Mayor de Areria estaba formada por Itsaso, Arriaran, Lazkao y Olaberria, y la razón de su unión era la de mandar un procurador en su representación a las Juntas Generales de Gipuzkoa. Las alcaldías en aquel momento eran anuales y los alcaldes se dedicaban en cuerpo y alma a su cargo. Asimismo, la alcaldía de Areria era rotatoria, por lo que pertenecía a Itsaso cada cuatro años. Más adelante otras villas de la zona también se unieron a ella: Ormaiztegi y Astigarreta.

El paso al Renacimiento tiene su mayor exposición en el retablo de la iglesia. Es en ese momento cuando se amplía el templo y nacen los primeros caseríos grandes de la localidad. En el año 1692 Itsaso pasa a ser ‘Itsaso y Arriaran’, tras unírsele el valle de este último nombre. En aquel momento, para poder ser procurador era necesario ser propietario, de tierras o ganado, además de saber leer y escribir y dominar tanto el euskera como el castellano. Todo el valle de Arriaran era del señor de Arriaran, por lo que era Itsaso el que se encargaba de cubrir sus turnos en Areria y en las Juntas de Gipuzkoa, por lo que pasó finalmente a pertenecer a este municipio.

Arriaran perteneció a Itsaso hasta 1927, cuando decidió ser parte de Beasain; hasta ese momento el sello del ayuntamiento formado por ambos municipios fue un rubí radiado de ocho puntas, que se modificó tras su separación pasando a ser la flor de lis con la que cuenta hoy en día.

Cabe destacar la importancia de la ermita de Kizkitza a lo largo de la historia de Itsaso, como cuando en 1767 su cofradía llegó a Roma recibiendo el jubileo perpetuo del entonces Papa Clemente XIII.

Desde que Itsaso es reconocido como municipio, sitúa su casa consistorial en el edificio del Concejo, conocido como ‘Goiko Ostatu’. Es allí donde a lo largo de los siglos se toman las decisiones importantes, hasta que en el año 1962 se construye el nuevo ayuntamiento en el piso superior del edificio que hoy en día es el Ostatu. Pero este no es muy disfrutado, ya que dos años después, en noviembre de 1964 y por orden de Franco, el pueblo es obligado a conformar un único ayuntamiento con la localidad de Ezkio; situación a la que se enfrentan también otros pueblos guipuzcoanos.

Declive y recuperación

Es a partir de ese momento cuando comienza el declive. Poco a poco, gota a gota, Itsaso va cerrando sus servicios (las dos escuelas) y a su vez la población va disminuyendo, perdiendo 215 habitantes desde ese momento hasta el año 2000.

A partir de los años 90 comienza la recuperación. Familias que viven fuera pero cuyas raíces se encuentran en la localidad deciden darle una oportunidad. Poco a poco los jóvenes van volviendo y forman en Itsaso nuevas familias, se construyen viviendas y los niños ocupan las calles.

Por esa renovada necesidad de escuela, los padres y madres comienzan a reunirse y a llevar a cabo pequeñas acciones, actividades y fiestas que celebrar en común dando vida a Itsaso. Los niños van creciendo y las actividades aumentando, hasta el punto de querer recuperar y darle forma a una identidad sentida, por lo que los vecinos de la localidad comienzan a trabajar.

En el año 2003 una Ley Foral permite que los municipios que se quedaron sin ayuntamiento sin su consentimiento durante la dictadura pudieran recuperarlo, cumpliendo ciertos requisitos. Con esa idea siempre en mente, los itsasoarras comienzan a trabajar en grupo. Sin haber dejado nunca de reunirse y tomar decisiones en común, ya que cada vez que ha sido necesario por lo menos un representante de cada vivienda ha acudido a la asamblea, comienzan a ver la posibilidad de recuperar su propio Ayuntamiento.

Tras un arduo trabajo, se insta al Ayuntamiento de Ezkio-Itsaso a comenzar con el proceso de desanexión en el año 2013, que llega a su fin en diciembre del pasado año 2016, siendo nombrado Itsaso municipio independiente por la Diputación Foral.

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