Diario Vasco

Gipuzkoa adopta las primeras medidas ante el bajo nivel que presentan los embalses

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El nivel que presenta el embalse de Ibaieder es uno de los que más inquieta a los gestores del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa. / MICHELENA

  • El Consorcio pide permiso para reducir el caudal ecológico que las presas aportan a los ríos

  • Seis infraestructuras permanecen en alerta, otra en situación de emergencia y en las dos restantes el nivel es normal

El nivel de los embalses de Gipuzkoa comienza a generar cierta inquietud. Seis de ellos están en alerta o prealerta y uno -Lareo- en situación de emergencia. Los dos restantes, Añarbe y Endara, gozan de mejor salud. La falta de lluvias ha llevado ya a quienes gestionan las infraestructuras hidráulicas a adoptar las primeras medidas para frenar el paulatino descenso de las reservas de agua. Iñigo Elosegi, gerente del Consorcio Gipuzkoako Urak, anunció ayer que van a solicitar una reducción del caudal ecológico que los pantanos aportan a los ríos. Asimismo, se llevarán a cabo algunos trasvases.

Los embalses de Gipuzkoa empiezan a acusar la falta de precipitaciones. No es que 2016 haya sido un periodo seco. Los 1.586 litros recogidos en el observatorio de Igeldo, o los 1.761 medidos en Hondarribia, le convierten en un año pluviométricamente «normal». El problema ha sido la irregular distribución con la que precipitó. La mayor parte del agua se recogió en cuatro meses. El primer trimestre fue el más húmedo de todos. En Igeldo se midieron entre enero y marzo 670 litros, por 825 en Hondarribia. Si a estas cantidades sumamos la acumulación del pasado noviembre, que fue de 300 litros en Donostia y 383 en el aeropuerto guipuzcoano, la conclusión es que más de dos tercios de la lluvia de todo 2106 se concentró en los meses mencionados.

  • Vista aérea de los embalses guipuzcoanos, en mínimos

  • GráficoEstado de los embalses en Gipuzkoa

En el resto del año, las lluvias han brillado por su ausencia. La primavera fue muy seca y en verano tampoco es que lloviera demasiado. En Igeldo y Hondarribia se contabilizaron 60 y 91 litros por debajo de lo esperado en los meses estivales. Y con la entrada del otoño, a excepción de noviembre, tampoco es que haya llovido demasiado. Destaca en este sentido la falta de precipitación de diciembre. En el observatorio de Hondarribia solo se midieron 11,6 litros. Nunca antes había llovido tan poco. El récord anterior era del pasado año. Entonces cayeron 15,7 litros. La media del mes es de 183. También diciembre fue muy seco en Igeldo. Solo cayeron 20,9 litros y fue el segundo más seco desde 1928.

Y lo peor es que, de momento, las condiciones meteorológicas no parece que vayan a cambiar, por lo menos hasta mediados de la semana que viene. Según Miguel Ángel Manjón, del servicio de Climatología de la Agencia Estatal de Meteorología en Euskadi, el anticiclón se mantendrá los próximos días y advierte de que solo se vislumbra una posibilidad de cambio para el miércoles de la semana que viene. Hasta entonces, por tanto, no se esperan lluvias, de manera que la curva de los embalses seguirá cayendo un poco más.

Frenar el descenso

Para tratar de paliar esta caída, el Consorcio de Aguas de Gipuzkoa ha adoptado ya diversas medidas. «Nos encontramos en una situación muy parecida a la que estábamos el pasado año por estas mismas fechas. Esta semana vamos a tomar algunas decisiones. Vamos a remitir comunicaciones al ministerio y a la Agencia Vasca del Agua solicitándoles permiso para reducir los caudales ecológicos», señaló ayer Iñigo Elosegi.

El gerente del Consorcio añade que se llevará a cabo un trasvase de agua de la presa de Lareo al de Arriaran del sistema Goierri. «Y mientras tanto, no queda más que esperar. La semana pasada anunciaron que llovería con la entrada del nuevo año, pero el pronóstico no se ha cumplido», afirma. «Al final, el año pasado terminó lloviendo. Confiemos en que este también suceda lo mismo», concluye el gerente.

De los nueve embalses que hay en Gipuzkoa, seis están en situación de alerta y otro en estado de emergencia. Este último es el de Lareo que está al 64%, aunque no es motivo de mucha inquietud, ya que solo proporciona agua a Ataun. Los que más preocupan son los de Ibaieder, en el Urola, y Arriaran, que suministra al Goierri. El primero está al 47% de su capacidad, en tanto que el segundo permanece al 44%.

La presa de Ibiur, por su parte, enclavada en Tolosaldea, y que proporciona suministro a una población de 52.000 personas, se encuentra al 67%.

En mejor estado se hallan Aixola, (Eibar) y Barrendiola (Legazpi), donde sus láminas de agua están al 80%. Otra de las presas que permanece en alerta es Urkulu, en el Alto Deba, que abastece a 64.000 personas, y que en la actualidad se encuentra al 65%.

Añarbe, diez puntos menos

En el embalse del Añarbe, que suministra a Donostialdea, la situación es de «normalidad», según precisan desde la mancomunidad. La presa se encuentra al 67,8%, lo que supone volumen de 25.269.478 metros cúbicos. El agua embalsada se encuentra diez puntos por debajo de la media de 2017 (78%), y casi 21 puntos por debajo de la media de los últimos cinco años en esta misma fecha (88,5%).

«En el hipotético caso, y por otra parte poco probable, de que de ahora en adelante no lloviera nada tendríamos agua almacenada para ocho meses, es decir hasta finales de agosto», señalan las fuentes citadas.

El año en que menos ha llovido históricamente -1988/89- se recogieron en el embalse 1.113 litros por metro cuadrado, el doble de la media española. El pasado diciembre fue el tercero más seco de la serie histórica en el Añarbe, que abarca un periodo de 45 años. Únicamente se recogieron 25 litros, el 13% de las precipitaciones de un mes de diciembre medio que es 195.

Por último, el embalse de Endara, que suministra a Irun y Hondarribia, está lleno, según la Confederación Hidrográfica del Cantábrico.

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