Diario Vasco

El fallido cotillón en Ametzagaña cuestiona la organización de estas fiestas

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Esta es la imagen que presentaba el complejo de Ametzagaña la madrugada del 31 de diciembre. / JOSÉ MARI LÓPEZ

  • Eventos suspendidos, avalanchas, cambios de última hora y polémicas por la ubicación se han repetido en Donostia desde el año 2010

No pasa un año sin que los cotillones en Gipuzkoa acaben siendo noticia. Por una razón o por otra, la polémica acaba acompañando a estos eventos, en especial a aquellos que se presentan como novedad o alternativa a los que acogen habitualmente las discotecas y pubs del territorio. Y en la pasada Nochevieja ha vuelto a ocurrir. La cancelación del cotillón que debía celebrarse en Ametzagaña, en San Sebastián, y que iba a reunir a casi un millar de jóvenes ha reabierto el debate sobre la organización de este tipo de macrofiestas.

El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, ha defendido este martes la suspensión del cotillón de Ametzagaña. Ha mantenido que los bomberos constataron en la inspección final que el local no reunía las condiciones adecuadas y que la seguridad de las personas es lo fundamental en estos casos.

Lo cierto es que cualquiera que tenga ganas de crear un evento de estas características puede hacerlo, siempre que siga el procedimiento y cumpla con los requisitos establecidos en la normativa correspondiente a este tipo de actividades. Desde el Ayuntamiento de San Sebastián, encargado en este caso de aprobar los permisos y licencias necesarios para llevar a cabo el evento, se señala «que no existen restricciones» respecto a quién es el solicitante de la organización de una actividad, «bien sea un cotillón, un concurso de pintxos o cualquier otro evento».

Los responsables del cotillón suspendido son un grupo de estudiantes de Mondragon Unibertsitatea que ya había organizado fiestas universitarias en discotecas como Bataplán y GU, en San Sebastián, o 'Q', en Hondarribia. Sin embargo, se estrenaban por primera vez con un cotillón, que antes de su cancelación ya tuvo otro contratiempo. En un inicio debía celebrarse en Galarreta, en una carpa colocada en el parking frente al edificio Orona, pero «fallos administrativos» provocaron que a pocos días de Nochevieja tuviesen que buscar un nuevo espacio. El día 26 de diciembre, a cinco días de su celebración, anunciaron la nueva ubicación del evento, en el complejo Ametzagaña.

«La solicitud nos llegó el miércoles 28, y tras analizarla se les pidió una serie de correcciones. El jueves 29 nos mandaron la documentación según la cual todo estaba correcto», señalan desde el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios (SPEIS) de los Bomberos de San Sebastián. El mismo día 31 una unidad se presentó en el lugar para realizar una inspección «que se había comunicado el día anterior a los organizadores. Era necesario hacerla el mismo día, que es cuando está todo montado y podemos valorar todos los elementos, ya que en este caso existía la instalación de una carpa», apuntan. Tras esa inspección se determinó que «la realidad no cumplía con lo establecido en los documentos aportados, y que se incumplían las medidas de seguridad establecidas en la normativa vigente, especialmente en lo referido a las vías de evacuación», aseguran.

Desde el Departamento de Bomberos se indica que algunas puertas y escaleras «no cumplían con la anchura exigida» y que dos vías de evacuación «no se encontraban en las condiciones necesarias», por lo que en el caso de una avalancha se podría «producir un colapso y darse aplastamientos». Asimismo, declararon que la detección de incendios no funcionaba,

El resultado, un cotillón suspendido y cientos de jóvenes que se quedaron sin un plan para Nochevieja a última hora. Y no es la primera vez. Los fiascos en estas fiestas se han sucedido en los últimos años en Donostia. El más sonado fue sin duda el cotillón celebrado en 2010 en el Palacio del Hielo 'Txuri Urdin'. Una avalancha en el ropero acabó con una persona trasladada al Hospital y varias personas atendidas por hematomas y cuadros de ansiedad. En 2011, el cotillón que debía celebrarse en el Polideportivo José Antonio Gasca se trasladó al de Pío Baroja dos semanas antes, y se canceló otro cotillón en el polideportivo Manteo, que fue trasladado a Illumbe, y que finalmente fue de nuevo suspendido por problemas de aforo.

Como consecuencia, en el año 2012 el Ayuntamiento de Donostia decidió prohibir la celebración de cotillones en polideportivos. Al año siguiente, se canceló otra fiesta prevista en la antigua discoteca Joy de Illumbe «por deficiencias técnicas» del local, y tras lo sucedido en el Madrid Arena en Halloween de 2012, la Ertzaintza intensificó los controles en las tres macrofiestas que se celebraron en Gipuzkoa. El año pasado, la polémica saltó por la ubicación de un cotillón en Tabakalera, un hecho que se denunció desde la Asociación de Hosteleros de Gipuzkoa «por tratarse de competencia desleal».

Precisamente su secretario general, Kino Martínez, señala que desde la entidad «no somos partidarios de la hostelería de quita y pon, la que organiza un evento y al día siguiente desaparece. Apostamos por que estas fiestas estén organizadas por profesionales del sector, con experiencia, que trabajan cada día en sus establecimientos y sepas que van a responder ante cualquier problema». Respecto a la falta de restricción en la solicitud de organización de estos eventos, considera que «deberían exigir que se acredite su experiencia profesional». Por otro lado, señala que así como existe una normativa clara sobre las medidas de seguridad en estos eventos, no ocurre lo mismo con los derechos del consumidor «por los que llevamos años luchando», señala Martínez.

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