Diario Vasco

Zaporeak cuenta con voluntarios de cocina hasta Semana Santa

Las perspectivas sobre la continuidad del proyecto de Zaporeak son optimistas. Hace unas semanas, el objetivo era llegar a diciembre... Ahora el horizonte garantizado es febrero, con la perspectiva, además, de que el número de voluntarios que quieren formar parte de Zaporeak y acudir a cocinar, emplatar o repartir legumbres y peras, es cada vez es mayor.

«Tenemos un listado con el que podríamos arreglarnos hasta Semana Santa, porque la gente es solidaria y porque el boca a boca ha contribuido a saber que aquí se trabaja, pero que se cumple el objetivo de alimentar a la población, hacer que estén más sanos y que el ambiente entre los voluntarios es fenomenal».

Peio García Amiano, alma máter de la oenegé, explicó que se ha establecido un tope de quince personas para las tareas de la cocina, voluntarios a los que suelen apoyar aquellos que llegan por libre y que no pueden ser más de seis o siete «para que no haya un caos de organización». Estas personas sí tienen la financiación de Zaporeak para la comida y el alojamiento, pero deben pagarse su vuelo. «La gente quiere colaborar y para nosotros es una tranquilidad para poder seguir adelante», afirma García Amiano, que destaca también el apoyo de Aguitrans, la empresa que envía los palés, doscientos ya.

Y eso que las cosas no han sido fáciles. Los voluntarios guipuzcoanos tuvieron que abandonar el primer local porque sufrieron sabotajes y recelos del barrio. También cambiaron de apartamentos, aunque estos, reconocen, son más baratos y han salido ganando. Hace unos días, los voluntarios decidieron hacer una fiesta infantil para tratar de endulzar la vida de los más pequeños. Globos y luces sacaron sonrisas de estos críos que llegaron en lanchas y esperan en Chíos.

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