Diario Vasco

Un cazador de Tolosaldea abate un ejemplar récord de 142 kilos

Pako Alkorta abatió el jabalí el pasado 1 de noviembre en Aldaba. Su cuadrilla llevaba dos semanas tras la pista del ejemplar.
Pako Alkorta abatió el jabalí el pasado 1 de noviembre en Aldaba. Su cuadrilla llevaba dos semanas tras la pista del ejemplar.
  • Después de dos semanas tras los rastros del jabalí, Pako Alkorta logró dar caza al animal el pasado 1 de noviembre en Aldaba

La pieza que cazó Pako Alkorta el pasado 1 de noviembre empieza a ser leyenda en Tolosaldea por las veces que su historia y fotografía se ha compartido en redes sociales y whasapp. Llevaban dos semanas tras la pista del ejemplar, que se resistía a dejarse ver. Quizá algo se temía. «Sus huellas ya nos hacían pensar que era grande, pero cuando lo cazamos nos llevamos la sorpresa. ¡142 kilos!», exclama Pako, que nunca antes había abatido una pieza semejante.

Nacido en Villabona, lleva 25 años de afición a la caza, de los cuales los últimos ocho en una cuadrilla autorizada para las batidas de jabalí. Les corresponde peinar los montes de Alegia, Tolosa, Altzo, Amezketa y Albistur, una zona densamente poblada por estos animales salvajes que, al contrario de lo que pueda pensarse, «no son tan fáciles de encontrar». Los jabalíes huyen de la presencia del hombre, y aunque ahora se acerquen a zonas urbanas, lo normal es que pongan tierra de por medio cuando detectan un rastro humano. El 'superjabalí' que andaban persiguiendo se resistió pero no pudo esconderse por mucho tiempo. «Fuimos a buscar sus rastros. El montero los siguió hasta una zona muy sucia de bosque. El perro lo llevaba hasta allí y decidió soltarlo. El animal lo encontró y se encaró con el jabalí. El montero logró coger al perro y entonces abatí de un tiro al jabalí», relata Pako, que iba aquel día acompañado de otros catorce cazadores, más los tres monteros.

Además de su peso, la pieza abatida deja más cifras imponentes. Por ejemplo, el de sus dientes. «Tiene unas buenas piezas. La altura de las navajas es de 21 centímetros, y su grosor, de 7». El destino del ejemplar, una vez muerto, fue hacer chorizos. «Han salido 200», otra cifra nunca vista por Pako que se da por más que satisfecho con su récord.

Por las historias que le han ido llegando estos días, a medida que su historia ha ido pasando de boca a oreja, sabe que alguna pieza de mayor tamaño sí se ha llegado a cazar en Gipuzkoa, pero no al menos en tiempos recientes. El ejemplar de mayor tamaño abatido la temporada pasada alcanzó los 131 kilos.

«No creo que yo vaya a cazar de nuevo una pieza de semejante tamaño», dice Pako, que forma parte de la cuadrilla Intxur, con la que seguirá practicando la caza mayor hasta el final de temporada, aunque no comparte la decisión de que se alargue las fechas hasta abril. «Para entonces las hembras ya están preñadas o han parido y no me parece razonable salir a cazar en esas condiciones», apunta.

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