Diario Vasco

El turismo de congresos también se dispara en Gipuzkoa

Celebración del reciente World Cheese Award.
Celebración del reciente World Cheese Award. / USOZ
  • El número de de congresistas llegará este año a los 43.000, un 14% más, y las pernoctaciones crecen un 22%, hasta las 125.000

  • Los Convention Bureau del Estado estiman un impacto económico por participante de 350 euros al día, una cifra que en Donostia puede ser mayor

A partir de mañana más de 600 médicos se darán cita en Donostia para abordar los últimos avances en la lucha contra el sida. Hace un mes, 1.200 alergólogos se reunieron en el Kursaal, y en medio ha habido otras citas numerosas, con jornadas especialmente significativas, como la del pasado día 16, cuando 1.800 empresarios abarrotaron el cubo grande en el congreso Basque Industry 4.0 mientras en el pequeño un pastor noruego se calaba la txapela como autor del mejor queso del mundo en la cita del World Cheese Award. El turismo de reuniones está, al igual que el de ocio, al alza, y las previsiones apuntan a que cerrará también un año «muy bueno».

Las cifras que manejan en el San Sebastián Turismo & Convention Bureau, donde ya trabajan con citas de cara a 2020, no dejan lugar a dudas: se estima que este año habrán viajado a Gipuzkoa 43.482 personas para participar en congresos, convenciones y jornadas, lo que supone un incremento del 14% respecto al año pasado. «Es un crecimiento muy importante», señala su responsable, Marijo Beltrán de Guevara. Las pernoctaciones también aumentan, y las previsiones a 31 de diciembre rondarán las 125.000 noches de hotel, un 22% que en 2015.

Cuando se habla de turismo de reuniones, se suelen distinguir varios tipos. Los congresos tienen que tener al menos una noche de pernoctación, y reunir a más de 50 personas, según los Convention Bureau. Suelen estar organizados por asociaciones o sociedades científicas, y el objetivo es transmitir conocimiento. Las convenciones suelen responder a la actividad empresarial, cuando una compañía reúne por ejemplo a sus comerciales. También se organizan jornadas, que han de durar como mínimo seis horas el mismo día y congregar al menos a medio centenar de personas. Y luego están las ferias, como las de boda, turismo o vehículos de ocasión, que no se incluyen en la cifra de participantes ni pernoctaciones del San Sebastián Turismo & Convention Bureau porque la mayoría de los visitantes es local.

Sin duda, son los congresos los que más dinero dejan. No se sabe exactamente cuánto, aunque en el sector estatal manejan la cifra estimativa de 350 euros por congresista y día en hotel, comidas, compras... «Seguramente esa cifra será superior en San Sebastián por sus características», asegura Beltrán de Guevara. Un congreso con mil participantes de tres días -la duración media ronda los 2,7 días-, supondría, por ejemplo, un impacto estimado de un millón de euros, tirando por lo bajo.

Otra de las aportaciones de este turismo de reuniones es que contribuye, cada vez más, a la desestacionalización, ya que muchos de ellos se celebran en temporada media-baja para el turismo de ocio, como octubre, noviembre, febrero, marzo o abril. «En octubre hubo 16 eventos de este tipo. Con los congresos y eventos deportivos estamos logrando asentar una industria del turismo sostenida a lo largo del año que permite mantener empleo de calidad y continuo», asegura Ernesto Gasco, vicepresidente de Convention Bureau España. El concejal de Empleo y Turismo destaca además que Donostia se está situando «bien como destino congresual de calidad».

La gran mayoría de estos congresos tienen como sede el Kursaal, la mitad de cuya facturación responde al epígrafe 'reuniones' y la otra a eventos culturales. Su director-gerente, Iker Goikoetxea, además del impacto económico, destaca «otras derivadas que no son menores en el apartado del conocimiento», ya que esas citas se pueden convertir en escaparates de actividades económicas del territorio. «Es algo que en el ámbito científico-tecnológico pasa bastante: tenemos un laboratorio o una empresa que aprovecha estas citas para enseñar a esas personas que vienen lo que hacen 'in situ'. Hay derivadas que no están medidas en esos cálculos». Como tampoco lo está el hecho de que muchos de estos turistas de negocio se convierten en futuros turistas de ocio. «Estás en Donostia trabajando un par de días y te quedas con ese sabor de ciudad al que te planteas volver en pareja, como familia, con amigos...», añade la responsable del San Sebastián Turismo & Convention Bureau. Los congresistas se convierten en grandes prescriptores de ese destino «y además, son turistas golosos porque normalmente tienen un nivel adquisitivo medio-alto».

25 congresos en el Kursaal

El Kursaal ha acogido este año 25 congresos, e históricamente los principales suelen estar relacionados con la actividad médica, que se ha visto afectada por la crisis. Por ejemplo, el hecho de que compute como día de vacación la asistencia a estos eventos o que el impulso de los genéricos haya desincentivado a la industria farmacéutica, «que es el principal financiador de los congresos, que al final son una forma de formar a los médicos». Pese a estos cambios «que no son coyunturales», según Goikoetxea, Donostia ha mantenido una notable actividad médica congresual. Alergólogos, ginecólogos, urólogos, expertos en enfermedades infecciosas o en psiquiatría infantil tanto nacionales como internacionales se han dado cita este año, entre otros, en los cubos de Moneo.

Además, en los últimos años se percibe una tendencia «que está cogiendo relevancia, que es el ámbito científico, aunque aún no alcanza al médico». Goikoetxea suele decir que es «una suerte» que aquí se apueste por actividades de I+D+i, por la ciencia y tecnología, «porque todos estos centros tecnológicos son potenciales tractores de actividad congresual. Y estamos viendo un aumento de este subsegmento que tiene sus particularidades: son congresos más especializados, más pequeños, pero por eso también más internacionales».

Los congresos se planifican con varios años de antelación, y la competencia entre destinos suele ser feroz. La clave, coinciden Beltrán de Guevara y Goikoetxea, está en la «materia gris» del territorio, en esos médicos o científicos que gozan de reconocimiento y prestigio en las sociedades a las que pertenecen «y que están dispuestos, generosamente, a mojarse por traer un congreso a su territorio. Eso es fundamental», destaca el director-gerente del Kursaal. «Tiene que haber un prescriptor local, y en eso somos muy afortunados», reconoce Beltrán de Guevara. Precisamente, se creó el premio Enbaxadore para reconocer a todas estas personas.

Cada congreso es un mundo. Y para captarlo es preciso destacar lo bueno del destino y esconder sus flaquezas, como pueden ser las comunicaciones, sin un aeropuerto potente, en el caso de Gipuzkoa. Otros aspectos son relativos; si se está en liza con Granada u otra ciudad española, el precio del alojamiento puede ser un handicap, pero no lo es si el competidor es una ciudad europea.

La principal fortaleza de Donostia es que una vez que llega a la final, y si se realiza una visita de inspección, «solemos ser bastante fuertes, pero hay que estar ahí». La ciudad suele «enamorar por la calidad de vida que se respira, se quedan con la sensación de 'qué bien se vive aquí', son intangibles que decantan la balanza», dice Goikoetxea.

Esas sensaciones se corroboran tras el congreso. El grado de satisfacción es «altísimo». Según la última encuesta de satisfacción de Basquetour, es el destino mejor valorado de los tres territorios, con un 4,9 sobre 5. «Sea donde sea el congreso, prácticamente están todos en el centro de la ciudad, hay una cercanía entre los delegados, que se encuentran también fuera del congreso». Entre las barras de pintxos de la Parte Vieja, por ejemplo, en un ambiente más distendido donde se tejen muchas complicidades. El simple hecho de ir andando desde el hotel al palacio de congresos viendo el mar es otro de esos aspectos que enamora.

El Club de Creativos ha sido otro de los congresos más numerosos del año, con más de 1.500 participantes. «Los organizadores se quedaron encantados, nos comentaban que en pocos sitios hay esa sensación como en San Sebastián». Cuando comunicaron que el congreso iba a ser Donostia, el número de inscripciones aumentó. «Suele pasar en los congresos nacionales», señala Beltrán de Guevara.

Para el 2017 se espera un año «bueno» que puede acercarse a las cifras de este 2016. Entre otras citas confirmadas, Ernesto Gasco adelanta que el congreso de médicos de familia reunirá en mayo a más de 2.000 profesionales sanitarios. Será un reto, ya que los participantes no solo se alojarán en Donostia, sino también en Irun o Zarautz, a un máximo de treinta minutos de San Sebastián. «Son eventos buenos para la ciudad, pero también para el resto de Gipuzkoa», concluye.

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