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David Mayor, fiscal antidroga de Gipuzkoa, en su despacho de San Sebastián.
David Mayor, fiscal antidroga de Gipuzkoa, en su despacho de San Sebastián. / JOSE USOZ

David Mayor: «Gipuzkoa ocupa un lugar geoestratégico en determinadas rutas del narcotráfico»

  • El fiscal Antidroga de Gipuzkoa combate a las mafias que controlan el tráfico de drogas afirma que los grupos criminales ejercen «presión en todos los ámbitos»

David Mayor, (Oviedo, 1978) fiscal Antidroga de Gipuzkoa, reconoce que la lucha contra las redes que controlan el narcotráfico resulta muy compleja y admite que la «ingeniería financiera» que desarrolla el crimen organizado requiere de un importante esfuerzo y de más medios. El representante del ministerio público afirma que «el País Vasco y Gipuzkoa en particular están en el mapa de la geoestrategia de determinadas rutas del narcotráfico». El fiscal ha sido recientemente distinguido por su labor, en el acto de apertura del año judicial.

- ¿Satisfecho con el reconocimiento a su tarea?

- La Fiscalía es un equipo integral de trabajo, de modo que los méritos y progresos deben entenderse como el resultado colectivo del trabajo desarrollado a lo largo de los años.

- ¿Cuándo se constituyó?

- En 2011, la Fiscalía de Gipuzkoa creó una sección especializada, lo que llevó a impulsar la lucha contra el tráfico de drogas. Desde esa fecha asumí la dirección de los trabajos en esa materia y en este periodo hemos trabajado sobre indicios de una actividad de tráfico de drogas muy superior a la que hasta entonces conocíamos y que ha dado lugar a que la Fiscalía Antidroga a nivel del Estado decidiese en 2016 establecer una delegación permanente en Gipuzkoa.

- No parece una tarea fácil.

- La lucha contra la criminalidad desde el Estado de Derecho es siempre una tarea ardua y difícil. Si hablamos de la lucha contra el crimen organizado y, en particular, el tráfico de drogas, el cometido es especialmente complejo, ya que las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico disponen de medios y recursos muy importantes para eludir la acción de la justicia y plantear complejas batallas procesales.

- En la lucha contra el mundo de las drogas, ¿qué resulta para ustedes lo más complicado?

- El blanqueo de capitales derivados del tráfico de drogas es uno de ellos. Esa ingeniería financiera a la que me he referido que desarrolla el crimen organizado para ocultar el beneficio obtenido requiere un importante esfuerzo para su descubrimiento, esclarecimiento y obtención de pruebas plenamente eficaces.

- Habla de esfuerzo, pero además serán también necesarios medios.

- Lógicamente. Si se demanda de la justicia eficacia y celeridad deben facilitarse más medios personales y recursos materiales. La investigación policial y judicial, la recopilación de datos, su análisis y valoración y el desarrollo del proceso en un tiempo razonable requieren de un despliegue de medios personales muy superior al que actualmente está a nuestra disposición. La ratio de empleados en la oficina fiscal en relación con cada fiscal es inferior a 1. Por ello, el nuevo modelo de oficinas comunes debería garantizar el apoyo administrativo directo, mínimo imprescindible, a cada fiscal. La reprensión del narcotráfico desde el Estado y desde la Justicia debe entenderse como un imprescindible dique de contención y reducción de riesgos para la salud pública, desde la realista asunción de que es imposible acabar definitivamente con la lacra de la drogadicción y sus nefastas consecuencias.

- ¿Cuál es el cometido que desempeña y cuáles son sus funciones?

- El fiscal antidroga dirige la sección especializada de la Fiscalía en materia de delitos contra la salud pública vinculados al crimen organizado, impulsa los procedimientos penales contra las personas implicadas en el narcotráfico así como contra el blanqueo de capitales derivados del tráfico de drogas. Asimismo, asume la acusación pública en los procedimientos de grave daño, bien por la naturaleza de la sustancia o por la cantidad de la droga intervenida así como en los que están implicadas organizaciones o grupos criminales.

- ¿Qué papel ocupa el País Vasco en el ámbito del tráfico de drogas?

- El trabajo realizado en estos últimos seis años nos ha permitido recabar y analizar información estadística y, créame, posiblemente las cifras puedan sorprender. La actividad de narcotráfico en Gipuzkoa supera en determinadas sustancias la media estatal. En 2011, por ejemplo, se incautó el tercer mayor alijo de cocaína (692 kilos) y un año más tarde, el segundo de heroína (49). En 2014 se produjo la mayor aprehensión de ketamina de España. Y este 2016 se han intervenido 60 kilos de speed.

- ¿Qué clase de droga llega hasta Euskadi?

- El País Vasco y Gipuzkoa en particular están en el mapa de la geoestrategia de determinadas rutas del narcotráfico. La costa y sus puertos, de una parte, la frontera con Francia y las rutas del transporte peninsular hacia Europa y, en sentido contrario, desde Europa a la Península, sitúan al territorio como una etapa de tránsito, almacenamiento y redistribución de droga. Es una ruta de paso para el hachís con origen en el norte de África y que entra en la Península principalmente a través de la Costa del Sol. En los últimos años se han desarticulado numerosos grupos criminales que realizan dicho transporte de hachís desde su origen hacia Francia.

- ¿Cómo llega?

- Lo hace por dos vías. Una directa, a través de rutas marítimas, fundamentalmente desde Suramérica. Y otra indirecta, desde otros puntos de la Península, con entrada a través de aeropuertos, si bien en este último supuesto los controles resultan muy eficaces y difíciles de superar por las organizaciones criminales. En los últimos años ha habido cierto repunte de la entrada de cantidades importantes de heroína desde Francia con origen en el Este de Europa.

- ¿Y las drogas sintéticas?

- Por encima de las sustancias que he mencionado destaca de forma muy importante la cantidad de anfetaminas que, procedentes del centro y norte de Europa, en una cuantía y pureza muy alta, se introduce en Gipuzkoa para ser tratada y manipulada para su posterior distribución hacia el resto de la península. La lucha contra estos grupos criminales dedicados a la producción de speed en Gipuzkoa ha sido y es una de las líneas prioritarias de actuación en los últimos años.

- ¿En Euskadi existen laboratorios de producción de drogas?

- Sí, especialmente para el tratamiento de anfetaminas y producción de speed para su redistribución en el mercado peninsular. En la mayoría de las actuaciones sobre este tipo de laboratorios se han desmantelado grupos criminales locales, aunque ocasionalmente asociados a otras redes de ámbito estatal e incluso transaccional que facilitan la salida de la droga hacia sus respectivos mercados ilícitos.

- ¿Hay también organizaciones que dirigen este mercado desde aquí?

- Sí, por supuesto. Como algunos ejemplos concretos, entre otros muchos, le puedo decir que en los últimos años se han desmantelado importantes grupos criminales dedicados al tráfico de drogas. Cabe recordar los asociados a mafias procedentes del Este de Europa que se desarticularon en el año 2008 en la Operación Nala. O los grupos asociados de distribución de hachís y anfetaminas objeto de las operaciones Buceador I y II en el año 2009 que dieron lugar a once piezas separadas para su enjuiciamiento. También puedo mencionar la organización criminal que introdujo el velero cargado con 600 kilos de cocaína en el puerto de Zumaia en 2011, o la que distribuía hachís en Behobia y que fue desmantelada en el año 2013, con más de medio centenar de investigados.

- Bajo sus indicaciones trabajan varios cuerpos policiales. ¿Existe una buena coordinación, hay fricciones?

- Los distintos cuerpos policiales trabajan bajo las indicaciones de sus respectivos mandos en su ámbito competencial específico. Y lo hacen siempre bajo la respectiva autoridad gubernativa, sin perjuicio del auxilio que prestan a la Fiscalía y a los juzgados como Policía Judicial y sin perjuicio también de que tengan en consideración los criterios de la Fiscalía y de los tribunales en lo que pueda afectar a su actuación en la lucha contra el delito. Pero contestando con mayor concreción, mi experiencia es de una total normalidad y buen funcionamiento de cada cuerpo policial en su ámbito específico. Hay una razonable coordinación sin que se hayan producido incidencias. Al contrario, existe una colaboración general y particular en determinados casos con muy buenos resultados.

- Novelas, películas, telefilmes... describen innumerables casos de corrupción en cuerpos policiales. ¿Ha detectado este tipo de prácticas?

- En Gipuzkoa no se ha producido ese problema. En otros puntos del Estado, cuando ha sucedido, la respuesta ha sido eficaz y ejemplarizante.

- ¿Cuál es la relación con las policías de otros países?

- Desde mi responsabilidad como Fiscal Delegado de Cooperación Internacional constato una excelente colaboración, especialmente con las autoridades policiales, fiscales y judiciales de Francia. Desde Gipuzkoa es frecuente y creciente el recurso a los mecanismos de cooperación judicial entre Francia y España, en ambas direcciones que han dado muy buenos resultados en general y en materia de tráfico de drogas en particular, y a los cuales no es ajena la existencia y buen trabajo desarrollado por la figura del respectivo magistrado de enlace entre ambos Estados.

- ¿Percibe un fiscal como usted algún tipo de presión por parte de organizaciones que controlan los tráficos de droga?

- Las organizaciones y grupos criminales ejercen, por su propia naturaleza, presión en todos los ámbitos. Nuestro trabajo consiste precisamente en la reprensión de dicha presión. Y las consecuencias son inherentes a nuestra propia responsabilidad que hemos asumido por vocación de servicio a la ley y a la protección de los derechos y la seguridad de todos, no lo dude.

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