Diario Vasco

SOS Racismo premia en una gala a cinco entidades por su labor

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Las familias participantes en Bizilagunak subieron al escenario al finalizar el acto. / LUSA

  • Su presidenta denunció que un año después de que las administraciones apelaran a la solidaridad ciudadana, los refugiados siguen sin llegar

  • SOS Racismo premió en una gala a cinco entidades por su labor

. El escenario del Teatro Victoria Eugenia se convirtió ayer en un graderío, para permitir a los espectadores presenciar un partido en la que se dio en llamar «la cancha de las mil culturas», porque, como recordaron, «el deporte nos une y crea un nexo entre las personas independientemente de dónde procedan». Mientras un grupo de jóvenes vivía una contienda definida como «punto de encuentro para la solidaridad», entre el público se sucedían situaciones tan disparatadas como, en ocasiones, lamentablemente familiares.

«Pégate al morenito», gritaba el entrenador a uno de los jugadores. «No son como nosotros», decía una mujer a su amiga, refiriéndose a un joven de origen africano. «¿Seremos capaces de ver a un peruano levantando piedras en Euskal Herria?», preguntaba un locutor de radio.

Aunque las escenas no eran más que parodias incluidas dentro de la gala Gipuzkoa Solidarioa VII-Bizilagunak de SOS Racismo, coordinada por el actor Santi Ugalde, el público tuvo oportunidad de descubrir que a veces la realidad se empeña en superar a la ficción. Así quedó de manifiesto en un vídeo proyectado con declaraciones del futbolista del Athletic Iñaki Williams, quien fuera víctima de insultos racistas en el primer partido de liga de este año.

Su caso es la otra cara de la moneda de un ámbito, el de la práctica deportiva, que pone el acento en su «potencial inclusivo». Es el camino que han seguido cinco entidades que recibieron un reconocimiento durante el acto. Entre ellas se encontraba la Real Sociedad Fundazioa, «por visibilizar la situación de niños y niñas refugiadas durante el partido que jugaron en abril en Anoeta contra el Real Madrid». También se galardonó a Donostia Cup «por su contribución a entender la multiculturalidad y la diversidad como un valor que nos enriquece»; a Unión Latina, equipo femenino donostiarra de fútbol, por ser «una referencia que visibiliza el deporte femenino de base»; al proyecto Ciclista Solidario, por combinar la práctica del ciclismo y el desarrollo de proyectos solidarios en Mali o Etiopía; y al Colegio Amara Berri, por el lugar central que ocupa la práctica del deporte como «herramienta para transmitir valores» a los menores.

Puertas cerradas

Representantes de cada entidad recibieron su distinción de manos de Noemí Ostolaza, jefa de gabinete del Departamento de Políticas Sociales del Gobierno Vasco; del diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano; la presidenta de las Juntas Generales de Gipuzkoa, Eider Mendoza; la directora Departamento de Derechos Humanos del ente foral, Maribel Vaquero; y el alcalde de Donostia, Eneko Goia.

La presidenta de SOS Racismo Gipuzkoa, Maitane Arnoso, tomó la palabra para recordar que hace meses las administraciones convocaron a la ciudadanía a abrir sus casas para ayudar a la acogida de las personas refugiadas que iban a llegar. «Ha pasado más de un año y las puertas de la Europa fortaleza donde vivimos siguen cerradas a cal y canto; un cierre que asesina a miles de personas en el mar Mediterráneo, esa gran fosa común. Toda esa solidaridad movilizada ahí sigue, con las casas esperando en silencio la llegada de hombres, mujeres, niños, niñas...», lamentó.

Arnoso instó a las instituciones a abordar con urgencia las situaciones que hacen «tambalear» los derechos humanos. Finalizó su intervención agradeciendo a las cerca de 300 familias su participación el pasado día 13 en Bizilagunak, una iniciativa que anima a compartir una comida en los hogares de Euskadi con los llegados de otros países y que es finalista a los premios anuales del Comité económico y social europeo, que se concederán el 15 de diciembre en Bruselas.

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