Diario Vasco

«Bajo la forma asociativa, a veces se ha desarrollado una verdadera actividad de distribución de marihuana»

  • «Un cultivo aun siendo privado y muy reducido pero no autorizado, sigue siendo ilegal y los colectivos son constitutivos de delito»

La Fiscalía Antidroga no es ajena al debate social que existe sobre la legalidad o no del consumo y cultivo del cannabis.

¿Cuál es su posición al respecto?

No puede ser otra que la de ajustarse al marco legal vigente. La ley no permite la distribución privada de estupefacientes no autorizados por la administración sanitaria. De una parte, constituye una infracción de las normas sanitarias y de seguridad ciudadana y, en consecuencia, es sancionable en vía administrativa en todo caso. Además, con carácter general, es una conducta también constitutiva de delito, sin perjuicio de que, en casos concretos, los jueces y tribunales hayan considerado excepcionalmente que determinados hechos, según sus circunstancias, no hayan de ser castigados con una sanción penal. Pero eso debe decidirlo la autoridad judicial caso por caso. Por lo tanto, la Fiscalía tiene el deber de perseguir con la misma intensidad todos los supuestos delictivos. La consecuencia de la menor gravedad del daño a la salud de determinadas drogas, como el hachís y la marihuana, es una menor pena ya prevista en la ley.

¿Un cultivo controlado de esta sustancia es legal?

Un cultivo aún privado y muy reducido pero no autorizado sigue siendo ilegal. Los cultivos colectivos son constitutivos de delito. Solo cabe como excepción círculos muy reducidos de personas afectadas con un control eficaz del riesgo de circulación de la sustancia. Si la actividad de cultivo, distribución y consumo trasciende la esfera privada y aflora públicamente no se están cumpliendo esos requisitos de contención de riesgo.

La Fiscalía ha formulado acusaciones contra directivos de clubes de cannabis. ¿Por qué?

Se ha acusado a personas que se dedican a la distribución no autorizada de estupefacientes. Si tal conducta delictiva se hace utilizando una asociación como instrumento para dar cobertura a tal actividad, la pregunta sería la contraria. Es decir ¿por qué no se les ha de acusar? ¿Por qué hemos de sancionar a un ciudadano que distribuye droga entre los adictos de su barrio y no a un grupo de personas que instrumentalizan una asociación para realizar la misma distribución? La droga es la misma, los riesgos los mismos, el daño el mismo. Además, aunque no es esencial para considerarlo delito, en ambos casos la droga se entrega a cambio de un precio y se utiliza la distribución de droga como medio de vida.

¿Quiere decir que algunos clubes ocultan una actividad ilícita?

En determinados casos, bajo la forma asociativa se ha desarrollado una verdadera actividad económica de producción y distribución de un género de consumo, los estupefacientes, que son de ilícito comercio. En cualquier caso, la Fiscalía ha sido muy restrictiva en relación con la imputación de personas o entidades vinculadas a estos movimientos. La imputación de algunas asociaciones se ha realizado en determinados casos por los juzgados de instrucción como decisión judicial ineludible ante la persistencia en la pretensión de utilizar la figura asociativa como un instrumento para una actividad para la cual no está concebida.

¿Cómo y quién ha de adaptar la norma a la realidad social y a los hábitos de consumo de droga?

Apliquemos la lógica jurídica en una normalidad democrática. Si ha de legalizarse el mercado de estupefacientes, esa legalización habrá de venir de la mano del legislador. No tiene sentido pretender que la Fiscalía o los tribunales generen una liberalización de hecho de determinados mercados de estupefacientes.

¿Por qué no?

En primer lugar, porque no tenemos competencia para ello y en segundo, porque si esa situación se produce algún día, la legalización del cannabis tendrá que venir acompañada de una regulación que fiscalice dicho mercado y, sobre todo, que establezca medidas de control y prevención de riesgos sanitarios y de tratamientos de sus consecuencias. No tiene sentido exigir a la Justicia que liberalice, de hecho, el mercado de ciertas drogas cuando la Justicia no dispone de competencia ni de medios para controlar los riesgos derivados de la droga que se pondría en una circulación 'judicialmente tolerada'. También es de sentido común considerar que todo movimiento asociativo que promueva un cambio normativo debe dirigir su pretensión, interlocución y movilización hacia los cuerpos legislativos e instituciones competentes y no hacia quién debe aplicar la ley en vigor.

Sin embargo, en el ámbito judicial se han producido sentencias discrepantes en este materia

No creo que se trate tanto de sentencias discrepantes como de casos diferentes en los que se ha valorado como probadas o no probadas determinadas circunstancias a los efectos de considerar el hecho como merecedor o no de una pena como delito. En la jurisprudencia como tal, así lo ha establecido hasta en cuatro ocasiones recientemente el Tribunal Supremo, no se contempla en ningún caso que el cultivo colectivo de cannabis pueda ser legal e incluso se valora un margen muy estrecho para llegar a considerar que pueda no ser castigado como delito. Otra cuestión es si en estos casos, especialmente en determinados movimientos asociativos, ha habido personas concretas que han actuado de buena fe bajo algún tipo de error que podrían haber aclarado fácilmente informándose donde corresponde.

Cada vez se producen más robos en plantaciones, de forma que se trata de un elemento de inseguridad añadido. ¿Cómo lo valora?

Así es. Pero hay que precisar que el movimiento asociativo es totalmente ajeno a este tipo de delincuencia vinculada al tráfico de drogas. En torno a algunos cultivos colectivos de cannabis se han producido situaciones de delincuencia con empleo de violencia, algunos casos muy graves, con armas de fuego, e intimidación en las personas y situaciones de riesgo de otro tipo. En el último año hemos tenido dos supuestos de explosión de gases en zona urbana por actividades de manipulación del cannabis no autorizadas.

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