Diario Vasco

Los bonos solidarios refuerzan la Gran Recogida, que busca hoy un último esfuerzo

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Un voluntario del Banco de Alimentos coloca los productos donados ayer en el Super Amara de San Martín. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO: JOSÉ USOZ

  • Los organizadores esperan que los ciudadanos se vuelquen también hoy para poder atender un año más las necesidades de los más desfavorecidos

  • Los guipuzcoanos se movilizan con la novedosa fórmula impulsada por el Banco de Alimentos

Los guipuzcoanos una vez más están demostrando su vertiente más solidaria. Cada uno a su medida, con mayor o menor esfuerzo, está aportando su granito de arena a la Gran Recogida que está llevando a cabo ayer y hoy el Banco de Alimentos de Gipuzkoa. Cacao en polvo, pañales, legumbres en conserva, incluso turrones desbordan las cajas que han colocado los voluntarios de la oenegé para quien quiera hacer su aportación en los 75 establecimientos del territorio que se han adherido a la iniciativa solidaria que tiene como principal objetivo ayudar a los más desfavorecidos. Una cifra es la meta a superar este año: los 626.850 kilos de alimentos que se consiguieron la edición anterior. Un propósito «difícil de lograr pero que podremos alcanzar con los bonos que hemos puesto a disposición de la gente», aseguraban ayer a última hora de la tarde los responsables de la campaña.

Por segundo año consecutivo, los organizadores de la Gran Recogida de Alimentos han puesto a disposición de los guipuzcoanos bonos a tres y cinco euros, a través de los cuales quien lo desee podrá donar una cantidad de dinero a los establecimientos que después el Banco utilizará para comprar alimentos perecederos y que escasean a lo largo del año. Jon Esturo, responsable de los voluntarios que trabajaban en el Super Amara del mercado de San Martín en el centro de San Sebastián, se mostró más que satisfecho con la cantidad de bonos que estaba entregando la gente a primera hora de la mañana. «Estamos notando que a lo mejor la gente sale con menos bolsas de alimentos para donar que en años anteriores, pero las cajeras nos están diciendo que los bonos están funcionando muy bien», aseguró exultante con lo que estaba viviendo. «Probablemente, aquí vayamos a recoger muchos miles de euros que para nosotros es muy importante. En abril, por ejemplo, ya se nos comenzó a caducar la leche, por eso animamos a que utilicen esta fórmula».

Los buenos augurios de Esturo fueron confirmados horas más tarde por el responsable de la Gran Recogida en Gipuzkoa, Carlos Martínez. Si el año pasado su incorporación fue algo tímida entre los guipuzcoanos, se puede considerar que en esta edición se ha vivido un auténtico 'boom'. «El llamamiento que hemos hecho estos días ha funcionando y la gente ha utilizado mucho los bonos». El hecho de que se optara por los bonos provocó, sin embargo, que la cantidad de alimentos recibida fuera menor. «En cuanto a la recepción de comida estamos más tranquilos que otros años. En las tiendas ha habido menos gente. Aunque esto no quiere decir que sea malo porque con los bonos esperamos compensar», explicó Martínez.

Aún así, el ritmo de cantidad de alimentos que se donaban en los supermercados de San Sebastián fue constante. Buena prueba de ello es que para las doce del mediodía, Jon Esturo y el grupo de siete voluntarios que le acompañaban ayer por la mañana, ya habían conseguido llenar «media docena de palés de alimentos». Los transportistas que se encargan del traslado de los alimentos al almacén con el que cuenta el Banco en Oiartzun no paraban quietos. «Estamos dando vueltas toda la mañana. Ahora recogemos aquí y nos iremos a otros lugares para cargar la furgoneta», explicaban casi a la carrera dos de ellos.

Una jornada como la de ayer donde la ola de solidaridad recorre cada rincón del territorio, cientos son las fotografías entrañables que se viven. Como la de una mujer, que prefirió no dar su nombre, y donó un carro lleno de alimentos. «La necesidad que hay es mucha y por eso lo hago», reconocía nada más hacer entrega de los alimentos. Esta señora, además, también hizo uso de los bonos. Pero también hay quien entrega una cantidad de dinero a los voluntarios que pacientemente trabajan sin descanso en la entrada de los establecimientos. «Hay personas que entregan a lo mejor cien euros. Lo que hacemos es cogerles los datos y en enero les mandamos un certificado de su donación. Al ser una oenegé prioritaria, Hacienda les desgrava en la declaración», aclaró Esturo.

Injusticia social

El ritmo a las puertas del Eroski de Arcco en el barrio donostiarra de Amara también era importante. Una treintena de palés daban cuenta de que la de ayer era una jornada especial en el supermercado. «Estamos trabajando muy bien», aseguraba la voluntaria Itziar Salegi. «Creo que año tras año la sensibilización de la gente ha ido en aumento y el deseo de colaborar es cada vez mayor», subrayó mientras empaquetaba las botellas de aceite donadas por una señora. «Me parece que ante la situación de tanta injusticia que viven miles de personas es muy importante que podamos colaborar, porque ayudamos a gente que está sufriendo mucho. Al final cualquiera de nosotros podemos pasar por una situación de estas», argumentaba. Salegi, al igual que sus compañeros, no perdió la sonrisa durante toda la mañana. «Solemos decir que la única empresa que queremos que haya un ERE sea la nuestra porque querrá decir que ha bajado el número de personas que necesita de esta ayuda».

Margarita Castresana, vecina del barrio y que todos los años aporta sus alimentos para la causa de los más desfavorecidos, donó dos bolsas repletas de comida. «Es muy triste que la gente tenga tanta necesidad y lo peor de todo es que creo que no hay solución posible. Por eso, en estas fechas intento ayudar con lo que puedo», explicaba. Mari Carmen Arcelus e Iñaki Vidaor tampoco quisieron dejar pasar la oportunidad. Aunque a su disposición tuvieron los bonos, este matrimonio también optó por realizar una donación de alimentos. «Preferimos hacerlo de esta manera. Lo hacemos todos los años y creo que los más necesitados necesitan de esta ayuda».

Maribel Sagaztizabal y María Jesus Arévalo repartían las bolsas del Banco de Alimentos en la entrada del supermercado. «La gente ya nos pide las bolsas en cuanto llega. Antes había que explicarles para qué eran, ahora ya no». Ejemplo de que la Gran Recogida ya ha calado entre los guipuzcoanos.

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