Diario Vasco

Stop Accidentes reclama que la seguridad vial sea una «prioridad política»

Familiares y amigos dejaron ayer sus mensajes en el árbol de los deseos instalado en Alderdi Eder por Stop Accidentes.
Familiares y amigos dejaron ayer sus mensajes en el árbol de los deseos instalado en Alderdi Eder por Stop Accidentes. / USOZ
  • La asociación de víctimas de accidentes de tráfico reclama que la seguridad en las carreteras sea «una prioridad política»

  • Stop Accidentes celebra en Donostia el Día mundial de la violencia vial con una llamada a la concienciación

Las hojas se van llenando de mensajes. Es un panel con la imagen de un árbol y en lugar de frutos fotografías de personas que han muerto en accidentes de tráfico. La mayoría son jóvenes, veinteañeros a los que sus familiares y amigos no han olvidado.

Es el árbol de los deseos que ayer instaló la asociación Stop Accidentes en los jardines de Alderdi Eder de San Sebastián para conmemorar el Día mundial en recuerdo de las víctimas de la violencia vial. En las hojas hay una pregunta. '¿Cuál es tu sueño?'.

'Que todo fuera un sueño de verdad, que me despertara y que Enaitz estuviera junto a nosotros. Ama, aita y Garazi', 'Un año más cerquita de ti, pero siempre soñando volver a tenerte conmigo. Te queremos con todo el alma siempre. Papá y mamá', 'Mi sueño eres tú. Cada día te echo más de menos. Siempre en mi corazón y en mi alma. Maider'.

El árbol se va llenando de sueños mientras Stop Accidentes exige que «la seguridad vial sea una prioridad política». «En lo que va de año han muerto en las carreteras vascas 39 personas, una cifra menor que el año pasado pero que nos preocupa. Reclamamos medidas preventivas y de concienciación de la sociedad», dice el manifiesto que leyó ayer la delegada de la asociación en Euskadi, Rosa Trinidad.

Es el mismo mensaje que se lee en una de las hojas. 'Que la gente se conciencie de que hay que conducir con precaución, con mil ojos, con todos los sentidos puestos en una correcta conducción'. En otras, los familiares luchan contra el olvido. 'Qué alegría fue tenerte y qué triste la vida sin tu luz. Tus padres y hermana te recuerdan, Julio.' 'Que donde estén sean felices y que no se les olvide. Que siempre se haga justicia'. Entre todas destaca una frase contundente. 'Helena murió por el alcohol que otro tomó'.

«Algún día la va a liar»

«Mi suegro murió atropellado por un conductor que circulaba con exceso de velocidad y de alcohol, sin seguro, sin luces, con las ruedas mal y encima estaba de baja laboral por una lesión en la muñeca», explica tras el acto conmemorativo Jon Tejería, que el 13 de diciembre de 2010 vio cómo un coche arrollaba en Ordizia a Miguel Goena, de 76 años. «Cuando llamé a mi mujer para decirle lo que había pasado, ella me preguntó si el coche era de color verde oscuro, y acertó. El que lo atropelló era conocido en el barrio, el típico que cuando lo ves al volante comentas que algún día la va a liar».

La muerte de su suegro cambió su vida. Jon, delineante de profesión, jamás pensó que acabaría dando charlas sobre seguridad vial en los juzgados y en comisarías de Policía. Pero es lo que ocurrió después de que se pusiera en contacto con Stop Accidentes y comenzara a colaborar con ellos para hablar sobre la seguridad en las carreteras desde el punto de vista de las víctimas. «Hablo sobre lo que hay después, porque un accidente no termina ahí. Luego vienen los juicios, la ausencia o los nietos que no han conocido a su abuelo».

En el juzgado celebra encuentros varias veces al año con personas condenadas por delitos de tráfico. Recuerda que la primera vez que acudió a hablarles pensó que se encontraría «con cuatro o cinco» oyentes, pero estaba equivocado. «Siempre somos alrededor de treinta y cada vez que doy una charla son distintos». Aquella no fue su única sorpresa. Él también esperaba enfrentarse a un público «de chavales jóvenes». Y también se equivocaba. «La mayoría de los condenados por infracciones de tráfico son de treinta años para arriba», dice.

Cincuenta por hora

En el acto de Stop Accidentes tomaron la palabra la directora foral de Infraestructuras Viarias, Silvia Pérez; el viceconsejero vasco de Seguridad, Josu Zubiaga, y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, quien lamentó las polémicas que se levantan cada vez que se intenta limitar la velocidad. «En la ciudad nos cuesta hacer cumplir las normas de tráfico. Si limitamos la velocidad a cincuenta por hora se hacen debates sobre eso, y es algo que yo no entiendo. A partir de esa velocidad un vehículo, más que en un medio de transporte, se puede convertir en un arma peligrosa».

Jon Zubiaga, que recordó al ertzaina Josu Uzkudun, fallecido el pasado lunes en Irura tras ser atropellado cuando regulaba el tráfico, recalcó que «la velocidad y las distracciones, muchas veces unidas, marcan el mayor factor de riesgo de accidentes». Silvia Pérez insistió en que «muchos accidentes se pueden evitar» y citó un refrán. «Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto».

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