Diario Vasco
Sonia en la actualidad.
Sonia en la actualidad. / USOZ

«No quiero hablar de maltrato, solo lanzar un mensaje de optimismo»

  • Sonia, donostiarra, fue una víctima. Pero dice ser feliz ahora que lleva una vida normal con sus dos hijos y su nueva pareja. Han pasado catorce años

Hace catorce años que Sonia se separó de su pareja y padre de sus dos hijos. Era muy joven, pero llegó un punto en el que ya no pudo más y dio el paso. No quiere oír hablar de malos tratos, ni de miedos, ni de huidas, ni de la necesidad de llevar escoltas. Solo de nueva vida. Sonia, donostiarra, es una mujer independiente con trabajo, con una pareja con la que vive en armonía y dos hijos estudiantes que le llenan de orgullo. Padeció la violencia doméstica durante cinco años, casi desde que conoció a su exmarido, un terror del que ya no quiere ni acordarse. «Para mí es una etapa pasada. No quiero hablar de secuelas, aquello fue muy duro, llegué a tener escoltas porque estaba amenazada desde que me fui de mi propia casa y me refugié en la de mis padres. Lo dejé todo, cogí a los niños y me fui». Su expareja fue condenado a más de dos años de cárcel de los que cumplió uno.

Sonia tiene ahora 44 años y una mirada mucho más alegre. Sabe que esa decisión de hacer «borrón y cuenta nueva» que tomó cuando tenía treinta le ha devuelto a la vida. «Creo que hay que tener claro y ser consciente de que llega un momento en el que debes tirar para adelante, romper con la situación en la que vives y no quedarte hundida en esa especie de burbuja. Primero por tus hijos, pero luego por ti misma». Sonia piensa, además, que «el tiempo pone a cada uno en su sitio». Y tuvo conciencia de que había hecho lo que tenía que hacer cuando acudió al juicio que le separó definitivamente de ese hombre que le había infligido tanto daño. Otra alegría la recibió cuando consiguió que su hijo pequeño no tuviera que ir al punto de encuentro con su padre, «porque él no quería».

Suspira con fuerza y afirma que hizo lo posible por salir adelante con sus dos críos y que buscó todos los recursos asistenciales posibles para tener apoyo por si le flaqueaban las fuerzas, mientras trataba de salir de esa burbuja de miedo y horror que la envolvía. Se sintió respaldada y obtuvo apoyo psicológico para ella y para los niños, además del arrope de su familia. «Luché por lo que creía, hice todo lo que estaba en mi mano y ahora tengo una vida nueva. No quiero hablar de palizas ni de malos tratos, sino dar un mensaje de optimismo a todas aquellas mujeres que se encuentran en una situación como la que viví yo. Hay una vida normal y yo la tengo». Sonia, que acaba de hacer la compra, solo quiere hablar para ellas. Porque Sonia ya es feliz.

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