Diario Vasco

«El planeta Venus es uno de los ovnis que más se ven»

  • La refracción de la luz hace que el astro aparezca ante nuestros ojos con forma discoidal y con varios colores

Durante la Guerra de Corea un gran número de pilotos estadounidenses de aviones se dedicaron a ametrallar a Venus. En un primer momento no se supo por qué lo hacían, pero pronto se descubrió que el estrés del combate y el miedo a ser derribados les hacía confundir un avión enemigo con un planeta. No tenían mucho tiempo para pensar. Ante la duda, lo más práctico era atacar a Venus.

Es un error en el que han caído muchas de las personas que han avistado un objeto volador no identificado. «Venus es uno de los ovnis que más se ven», asegura Félix Ares. Siempre está bajo en el horizonte y por efecto de la refracción de la luz cuando atraviesa la atmósfera, ofrece un lado rojo y otro azul. Por el mismo motivo un observador lo ve de forma discoidal. Si a esto se le unen las turbulencias de la atmósfera, el resultado es una especie de disco o platillo con dos luces de diferentes colores que parpadean.

Muchas personas no solo lo ven sino que también aseguran que se mueve. Para explicar esto, Ares propone un experimento. «Si enciendes una luz muy débil en una habitación oscura y te pones a mirarla, al cabo de un rato ves que empieza a moverse y a subir y bajar. Eso ocurre porque nuestros ojos están en continuo movimiento y cuando les falta referencias se mueven con el objeto, en este caso la luz».

Son ilusiones ópticas que experimentan hasta pilotos de aviones en cuya veteranía se escudan los creyentes de los ovnis para sostener la veracidad de sus teorías. Los expedientes desclasificados reflejan numerosos testimonios de pilotos que se cruzaron en pleno vuelo con objetos que emitían destellos y que en ocasiones les hace cometer errores de apreciación. En un avistamiento registrado en 1969 durante un vuelo de Palma a Madrid, los pilotos se encontraron en su misma ruta con «un objeto con destellos rojos y blancos». Al ser interrogados. Los pilotos aseguraron que esa noche la meteorología «estaba despejada y tranquila» y mostraron su extrañeza por el hecho de que «no tuviesen a la vista al planeta Venus, brillante en ese momento». Con un deje de ironía, el oficial encargado de la investigación se formula en el informe una pregunta. «¿Dónde se había metido Venus?».

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