Diario Vasco
Los faroles de cementerio salen a subasta a partir de 275 euros.
Los faroles de cementerio salen a subasta a partir de 275 euros.

El tradicional rastrillo de Emaús reúne 80 rarezas salvadas de la basura

  • Los interesados en la subasta pueden depositar su oferta en una urna en los locales de la organización

Como el anuncio de la Lotería que inicia la cuenta atrás para la Navidad, llega la tradicional subasta que cada año por estas fechas organiza la Fundación Emaús con las joyas que rescata de las recogidas de muebles. El rastrillo, con fines solidarios, reúne 80 piezas, algunas tan curiosas como un maletín con instrumental forense o una caja con dos faroles de cementerio, que se adjudicarán al mejor postor, en una puja que arrancó ayer. El procedimiento es el de todos los años: los interesados pueden depositar su oferta en una urna en los locales de Emaús. El día 13 de diciembre la caja se abrirá ante notario y entonces se adjudicará cada objeto a su nuevo dueño, el que más valor haya pagado por ellos. Como novedad, este año la subasta será itinerante. Desde ayer hasta este sábado estará en el EkoShop de la Plaza del Centenario, en Donostia. De ahí se desplazará hasta el Ekocenter de Arrasate (del 21 al 26 de noviembre) y finalmente al Ekocenter de Irun.

Todos los años las recogidas de muebles deparan unas cuentas sorpresas. La de este año ha obligado a sacar los libros de historia. Se trata de tres grandes cuadros «de tipo cartográfico en los que relatan con profusión de detalle los momentos previos y de firma de la Paz de los Pirineos en 1660 en la isla de la Convención», relatan desde la Fundación Emaús que ha sido asesorada de forma altruista por el Museo San Telmo. Los cuadros proceden del parador de Hondarribia y salen a partir de 250 euros.

El precio de partida más alto, sin embargo, se corresponde con una curiosa caja que contiene faroles de cementerio de latón, en «cristal rollet del 37, ya desaparecido», precisan desde Emaús. «La singularidad radica en que el maletín está personalizado. Se ve que es un encargo de una mujer de la calle entonces Hermanos Iturrino de Donostia (hoy Arrasate) a la hojalatería Barea. Parece ser que era una práctica habitual, aunque nada barata, poner faroles para velas en las cuatro esquinas de las tumbas». El destino ha querido añadir otra rareza a esta historia. El historiador Ramón Barea, que ayuda a tasar de forma desinteresada los objetos, es hijo de quien confeccionó los faroles.

Hay también objetos para todos los bolsillos, el más económico sale por un precio de 5 euros, (unos patines de hierro) y, como siempre, una buena excusa para la nostalgia para aficionados y locos de la moda 'vintage'.

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