Diario Vasco

Los controles en Biriatou dejan un balance de 291 días de atascos en la AP-8 en un año

Retenciones en el entorno de la frontera de Biriatou, el pasado 16 de agosto.
Retenciones en el entorno de la frontera de Biriatou, el pasado 16 de agosto. / ARIZMENDI
  • Conductores y transportistas reclaman soluciones ante una situación «intolerable»

  • Francia mantendrá los dispositivos de chequeo de seguridad en la frontera, al menos, hasta finales de enero

Un día sí y otro también. Los atascos en la frontera de Biriatou en la AP-8, en sentido Francia, se han convertido en el pan de cada día para los vehículos que pasan por allí. Un año después de que se iniciaran los controles policiales tras los dramáticos atentados terroristas de París, el balance es demoledor. En 365 días se han registrado 291 jornadas con retenciones. Los días con más colapso las colas llegaron a los 20 kilómetros. Los conductores que circulan por allí y, sobre todo, los transportistas -a quienes más les afectan los chequeos de seguridad-, mantienen su enfado y reclaman soluciones a una situación «intolerable» e «insufrible». Hasta ahora, las medidas que se han puesto a uno y a otro lado de la muga no han servido de mucho. Y la situación se va a mantener en el tiempo. Las autoridades francesas mantendrán los controles hasta, al menos, finales de enero.

13 de noviembre de 2015. Viernes. Ese día, los atentados yihadistas de París conmocionaron a Europa y dieron paso a un blindaje en la frontera francesa que se mantiene, con distinta intensidad, hasta hoy.

El Gobierno francés desplegó un dispositivo de control policial en sus fronteras que, en el caso de la muga de Gipuzkoa con Francia, ha provocado interminables jornadas de retenciones que han afectado a todos los vehículos que circulan por la AP-8, especialmente a los camiones, obligados a colocarse en una eterna hilera, que se prolonga durante kilómetros en la autopista, a la espera de ser chequeados.

Durante estos doce meses, tanto desde la patronal del Transporte de Gipuzkoa, Guitrans, como desde el sindicato de transportistas autónomos Hiru, han puesto el grito en el cielo denunciando la situación que viven día tras día y que causa importantes perjuicios económicos en su actividad.

Los atascos en la frontera a menudo también han colapsado las carreteras de la comarca del Bidasoa e, incluso, las arterias de acceso a Irun y a sus áreas industriales. Su alcalde, José Antonio Santano, también se ha mostrado molesto por la situación y ha reclamado medidas «como que se abran todas las cabinas de peaje».

El 80% de los días, atascos

Precisamente, uno de los mayores problemas es precisamente ése. Para que se realice el control policial de forma más efectiva, la autopista gala abre un puñado de cabinas para coches y camiones, que son inspeccionados con más rigor que los turismos, lo que provoca las retenciones.

Durante estos largos doce meses, la patronal Guitrans ha llevado a cabo un seguimiento de los días de atasco en la frontera a causa de los controles. Y las cifras hablan por sí solas. Desde el 13 de noviembre de 2015, cuando se iniciaron los controles tras los atentados de París, se han registrado 291 días de retenciones. Dicho de otro modo: ha habido atasco en la AP-8, en Biriatou, en sentido Francia, en el 80% de las jornadas.

El estudio que ha realizado Guitrans diferencia distintas etapas en los controles. La primera, desde el 13 de noviembre de 2015 al 31 de julio de 2016, en donde se registraron 219 días de huelga (83% de los días).

Luego se destaca lo ocurrido en el mes de agosto en donde «a los controles se sumó el intenso tráfico vacacional». En total, hubo 29 días de retenciones, es decir, el 93% de las jornadas. «En el mes de agosto, la suma de los controles y del tráfico vacacional ha dado como fruto que la frontera haya estado permanentemente colapsada», añaden en Guitrans.

La última etapa es del 1 de septiembre hasta ahora, en el que las retenciones se han reducido (43 días), tras la relajación de los controles en la frontera. Pero no han desaparecido. Sin ir más lejos, en el pasado puente de Todos los Santos hubo hasta siete kilómetros de retenciones en Biriatou.

El informe de Guitrans también detalla que en los últimos doce meses se han registrado 1.140 horas de retenciones, con una media diaria de 3,9 horas «en la que los conductores de vehículos pesados han debido esperar con la consiguiente pérdida económica que ello supone». El mayor pico fue en agosto, con una media diaria de 8 horas.

También han anotado las retenciones máximas registradas, que han llegado a los 20 kilómetros y que muchas jornadas han superado de largo los 15 kilómetros. En uno de los días de más atasco que se recuerdan, el 21 de junio, la cola en la AP-8 llegó hasta Hernani (20 kilómetros).

Medidas insuficientes

Ante el colapso de las carreteras, las instituciones han tratado de mover ficha para tratar de paliar los atascos, pero sin mucho éxito. Entre otras cosas, Bidegi, la agencia foral que gestiona la autopista, pintó cuatro tramos de la calzada de la AP-8 , donde se prohíbe la detención de los camiones, con el objetivo de facilitar la salida y entrada de los vehículos.

Asimismo, tras una reunión mantenida a finales de junio en la que estuvieron Bidegi y el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, las autoridades francesas se comprometieron a abrir más cabinas de paso. A pesar de esto, «seguimos asistiendo a continuas retenciones, una situación que no se produce en el resto de pasos fronterizos como el de La Junquera», añaden desde Guitrans, que ha denunciado esta situación a los responsables del Ministerio de Interior a través del Comité Nacional de Transporte, como a la Consejería de Seguridad del Gobierno Vasco.

La propia Diputación ha reconocido que las medidas tomadas por parte de Francia se han mostrado insuficientes para paliar los atascos.

A largo plazo, existe un proyecto de ampliación de la carretera a tres carriles -como ya se ejecuta al otro lado de la muga-, si bien la Diputación no tiene en su agenda su ejecución a medio plazo.

De momento, los controles en la frontera francesa y los atascos que se generen seguirán hasta, al menos, finales de enero de 2017, según señalaron a DV fuentes de la Prefectura de Pirineos Atlánticos. A partir de entonces, habrá que esperar si el Gobierno galo finiquita los dispositivos en la frontera o si, por el contrario, los prorroga.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate