Diario Vasco

Envejecer en primera persona

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José Mari Martínez, Mari Carmen Garmendia, José Félix Martí Masso, Antonio Cancelo y Tatus Fombellida, en la azotea del DV, desde la que se asomaron a su vejez. / LOBO ALTUNA

  • José Félix Martí Masso, Tatus Fombellida, Mari Carmen Garmendia, José Mari Martínez y Antonio Cancelo hablan despojados «de lo políticamente correcto»

  • En pleno debate sobre el envejecimiento, cinco rostros conocidos 'desnudan' su presente y reivindican el papel de su generación en la sociedad actual

Cinco rostros conocidos de la sociedad guipuzcoana reciben la invitación para hablar de la vejez en primera persona y la confesión se convierte en una declaración de principios. José Félix Martí Masso, jefe del servicio de neurología del Hospital Universitario Donostia y catedrático de la UPV/EHU; Tatus Fombellida, única mujer representante de la nueva cocina vasca y propietaria del Panier Fleuri -cerrado en 2002- ; Mari Carmen Garmendia, exconsejera del Gobierno Vasco y presidenta del patronato de Matia Fundazioa; José María Martínez, exjugador de la Real Sociedad; y Antonio Cancelo, expresidente de MCC, reivindican en la sociedad actual el papel de su generación que, salvo enfermedad, llega con mejor salud que la anterior, más independencia económica, mejor formación, y una mayor esperanza de vida gracias a los avances médicos. Los cinco proyectan una imagen optimista de la buena vejez, huyen de los tópicos sobre jubilados y dicen haberse liberado «de lo políticamente correcto».

- Una primera pregunta descortés. ¿Qué edad tienen?

- José María Martínez: ¡Hoy hago 74 años! (Todos le felicitan).

- Tatus Fombellida: Yo 68, a punto de cumplir 69. ¡No perdón! 70. Del 29 de diciembre de 1946.

- José Félix Martí Masso: Yo 69.

- Mari Carmen Garmendia: Yo también, somos de la quinta del 47.

- Antonio Cancelo: el 25 de diciembre haré 80 años.

- ¿Se consideran personas mayores?

- Fombellida: Yo no me considero en absoluto mayor. Pero el año pasado me ocurrió algo que me hizo pensar que los años iban ya cayendo. Tengo un barquito pequeño y me tocaba renovar el carné, normalmente cada diez años. El año pasado, cuando fui, para mi sorpresa me despidieron hasta dentro de dos. Aquello fue un poco el apunte de 'oye Fombellida, que los años pasan'.

- Martínez: A mí sí me molesta que me llamen viejo, sobre todo cuando vienen los nietos y les oyes decir «Había un viejo allí», les preguntas qué edad tenía y te responden que ¡60! O sea que a mí me llamarán anciano...

- Martí Masso: Yo en este momento soy el médico más viejo del hospital. Es un honor. Yo no me siento viejo. Me encuentro ágil. Hago gimnasia todos los días. Trabajo de ocho de la mañana a ocho de la tarde por lo menos tres días a la semana; los otros dos, salgo a las tres de la tarde. Me encuentro bien. He estado enfermo y sé lo que es encontrarse peor. Yo hablo de la anosognosia de la vejez. A medida que nos hacemos mayores no nos damos cuenta que vamos envejeciendo y de cómo nos ve el resto de las personas. Es un mecanismo de defensa para seguir sintiéndote bien. Y te das cuenta de que los cambios físicos que vas sufriendo, el cambio de pelo, el cambio de piel, el cambio de agilidad, los dolores, los cambios del sueño, van viniendo de forma lentamente progresiva, lo que te permite ir aceptándolos con normalidad. Hay una diferencia fundamental entre envejecer de forma saludable y envejecer de forma no saludable.

- Cancelo: Yo sé que soy viejo y no me molesta en absoluto. Es un privilegio, porque la alternativa es no existir. Pero siendo viejo, me encuentro físicamente como hace veinte años, e intelectualmente he mejorado un montón, entre otras cosas porque he dejado de decir lo que era políticamente correcto y he empezado a decir lo que me apetece.

- Garmendia: Empiezas a gozar de una libertad que desconocías por los compromisos, por la vida profesional e incluso por la propia evolución como persona. Desde el punto de vista psicológico y emocional hay una serie de factores que han ido a mejor en mi caso. Soy más segura, más libre.

- Martí Masso: Empatizas mucho más fácil con los demás. Yo desde que estuve enfermo me siento más cerca del paciente de lo que me sentía antes. Comprendo mejor la situación, me pongo en su lugar. Es una libertad que adquieres a medida que cumples años, no estás pendiente de lo políticamente correcto.

- Fombellida: Lo políticamente correcto nos ha marcado mucho. Cuando tienes un negocio tienes que mantener una serie de obligaciones. Yo fíjate que decía: «Cuando me jubile, voy a descargarme de un montón de cosas». Luego, por la enfermedad, que ya tengo olvidada -y que le obligó a cerrar el negocio en 2002- ahora digo que no tengo obligación, ¿voy a remover estas cosas? No, no, se vive muy bien así.

- ¿Decir que la jubilación es la edad de oro es autoengañarse para el deterioro que viene después?

- Fombellida: ¡Es el mejor invento!

- Garmendia: Yo, como mi padre. Murió a los 91 años. Empezó a trabajar muy joven. Era un hombre hecho a sí mismo, luchó mucho en la vida, fundó su propia empresa. Cuando cumplió los 65 años, una secretaria de alguna institución le dijo: «Me dicen, señor Garmendia, que se jubila» y el contestó: «Yo pensionista sí, pero jubilado no. Qué hago yo sentado en la arboleda de Ormaiztegi viendo pasar camiones durante horas». Si alguien piensa que la jubilación es no hacer nada, yo desde luego no estoy jubilada. Yo, como mi padre. Soy pensionista, pero jubilada no. Me siento muy a gusto con la vida que tengo, porque puedo dedicar a mis seres queridos el tiempo que en la vida activa no pude. Disfruto muchísimo con mis nietos, he podido ayudar a mis familiares en las etapas del final de su vida hasta que han fallecido. Y ahora tengo tiempo también para cuidarme a mí misma, cosa que antes hacía fatal. Porque estar bien consigo misma es también ayudar al resto, no soy un problema para el resto. Y además puedo hacer cosas. Hay tantas cosas y tan interesantes, tan sencillas y tan grandes, que creo que es una etapa maravillosa siempre y cuando haya salud. Eso sí, aceptando que te duelen los huesos, que tu físico ya no es el que era antes. Y hay una cosa importantísima a nuestra edad que es cuidar nuestro físico. Eso de las endorfinas que yo creía que no existía, estoy convencida de que sí, las tenemos que cuidar y cultivar.

- Consultemos al doctor. ¿El ejercicio físico ayuda a una buena vejez?

- Martí Masso: Es importante el ejercicio físico, no ser obeso. La obesidad es una enfermedad muy frecuente, sobre todo el aumento de la grasa abdominal, que es un factor de riesgo vascular, y para demencias en la tercera edad. Los consejos son hacer dieta sana con cierta austeridad, no abusar de tóxicos, ni alcohol ni tabaco. Controlar los factores de riesgo (hipertensión, diabetes...) y luego hay una serie de actividades que son muy importantes como mantener actividad social y cognitiva, hablar, leer y escribir, una actividad que se ha perdido y que sería interesante que la gente retomara, por ejemplo, escribir cartas.

- ¿Se puede mantener el espíritu joven cuando todo a tu alrededor recuerda que el tiempo pasa? Los hijos se hacen mayores, los nietos crecen...

- Cancelo: Yo no sé qué es tener espíritu joven, pero yo lo que sé es que no se puede vivir bien si no se entiende la vida. Y la vida es el espacio comprendido entre dos momentos sobre los cuales nadie nos pregunta: cuando nacemos y cuando morimos. Y todo lo demás es vida, y cada cual tiene que llenarla de acuerdo con su forma de entenderla. Jamás diría yo cuál es el modelo de vida correcto. Pero tiene que tener su proyecto vital, y tiene que entender que la vida es evolutiva, que tiene exigencias de adaptaciones. Y si no asumes que vas a morir, vas a malvivir. Solo cuando asumes que estás en un periodo con fin entiendes el sentido de llenar el proyecto de vida. Para mí, es fundamental vivir con un espíritu de compartir. Lo que yo sé no es para mí, es para mí y para los demás. Sería egoísta pensar que podría conservar mi conocimiento en una caja fuerte, y eso me obliga a una tensión vital que me produce satisfacción: por ejemplo, cómo nos relacionamos los viejos con la tecnología.

- Martí Masso: Si nos preguntases, ¿te cambiarías por veinte años menos, o treinta o cuarenta? Yo suelo decir que no. Ya he cumplido todos mis objetivos profesionales. Hace veinte años tenía hipoteca, hijos en edad de estudiar, estaba antes peor de salud que ahora... Muchos no nos cambiaríamos.

- Martínez: Mi gran preocupación es saber si he dado a la sociedad todo lo que ella me ha dado a mí. A través de la asociación de exjugadores de la Real Sociedad, hacemos visitas a instituciones, residencias, a todo el que nos llama. Mi gran lucha es cumplir con esa deuda pendiente, llegar adonde no pude llegar.

- Garmendia: Antonio ha hablado del proyecto de vida. Tendemos a hablar de proyecto de vida cuando hablamos de adolescencia, pero también hay que hablar de proyecto de vida en edad de jubilación. Esta etapa tiene que formar parte del proyecto de vida de las personas. Me da mucha pena ver a gente de mi edad, o más jóvenes incluso que me dicen: 'Uff, qué miedo'. ¿Miedo? De ninguna de las maneras. En euskera hay un dicho: 'Bizitzak berekin du herioa' (La vida trae consigo la muerte). Es algo insoslayable. Es importante tener la serenidad de aceptar que nacemos y morimos. Es muy importante que no nos quedemos de brazos cruzados, ni cuando eres joven, ni cuando llegas a esta edad.

- Martí Masso: Hay un chiste que suelo poner en las conferencias. Carlitos le dice a Snoopy. «Un día de estos nos vamos a morir», y Snoopy le responde: «Sí, pero el resto no».

- Cancelo: Es una reflexión que encierra mucha profundidad. Hay mucha gente que sufre los males porque a lo mejor pueden llegar. Hay una cuestión que tiene que ver con la edad, pero no con la vejez. Tú oyes a un grupo de personas que no superan los cuarenta años y de repente uno dice: '¿Te acuerdas en nuestros tiempos?'. Error. Tenemos un problema de lenguaje y de reflexión brutal. ¿Es que has dimitido ya de la vida?

- ¿Son una generación que tiene más presente la organización de los cuidados que la anterior?

- Garmendia: Yo creo que hemos aprendido muchísimo en el modo de asumir esta etapa de la vida, y en los cuidados. Es la actividad física, la actividad cognitiva, la alimentación. Hay mucha mayor conciencia, otra cosa es la disciplina de cada uno para llevarlas a la práctica. Estamos avanzando. Y también en el modo de atender a las personas. Este verano he tenido una experiencia en unos de los Cursos de Verano de la UPV/EHU, organizado por Matia Fundazioa, en el que se trataba de hablar de la dignidad de las personas. La dignidad no termina ni con el deterioro ni con el envejecimiento. La medicina ha avanzado muchísimo. Pero también el concepto de la dignidad de las personas hasta el momento final.

- Cancelo: Hay una cosa que no hemos comentado, que es la importancia de las relaciones intergeneracionales. Cada uno tiende a relacionarse con gente de su edad. Es un error que empobrece. A mi mujer y a mí nos gusta mucho ir por ejemplo a una hamburguesería. Miramos alrededor y estamos rodeados de gente joven que podrían ser nuestros nietos. Y nos miran un poco raro, como si la gente de nuestra edad solo pudiera ir a ciertos restaurantes. Es una anécdota, pero yo quiero relacionarme con los que quieran relacionarse conmigo. Es enriquecedor. Colaboro mucho con gente joven, que hace proyectos importantes. El problema de la edad se ve en una cosa. Cuando proyectan su idea, establecen un plazo de cinco años. Y yo les digo que cinco años son muchos. Que lo que para ellos son cinco años, para mí es 0,5. ¡No podemos esperar tanto tiempo!

- ¿Consideran que la sociedad desaprovecha el conocimiento de su generación?

- Garmendia: El modo de plantear las relaciones con los mayores de la familia también ha cambiado. Antes eran mundos muy separados. Creo que avanzamos. Pero no se pueden dejar de lado, sobre todo teniendo en cuenta la pirámide demográfica: los mayores somos muchos, y vivimos bastante, y en general en buenas condiciones hasta que llega la etapa de la dependencia.

- Martí Masso: Ahora tenemos más conciencia de que vamos a vivir más años. Entre 1900 y 2000 la esperanza de vida ha aumentado en 40 años, un crecimiento espectacular. La mayoría de gente pensamos que vamos a vivir 80 años con buena calidad de vida. Estamos más informados, y nos conviene más preocuparnos del tema. Y respecto a las relaciones intergeneracionales, yo tengo la sensación de estar en contacto con gente joven por mi trabajo. No tengo demasiada conciencia de que a mí me vean como muy mayor. Pero igual estoy equivocado. ¡Quizá habría que preguntarles a ellos!

- En el caso de los deportistas, la jubilación llega demasiado pronto, en plena juventud casi.

- Martínez: Es una profesión física, y ahí sí se nota. La preparación física tiene un límite.

- Martí Masso: El hecho de que con treinta y pico te digan que ya no eres válido, ¿te hace sentirte viejo?

- Martínez: Yo me fui antes de que me lo dijeran. Tenía preparada mi vida profesional fuera del fútbol, pero si no lo has previsto el salto puede ser un palo muy duro. Por eso en la asociación estamos para echarles una mano. Si tienes unos ingresos y dejas de ingresar, empiezan los problemas. En el fútbol nos fijamos en las estrellas, pero hay miles y miles de personas de segunda o tercera división que viven de esos ingresos, pero al día y eso se acaba enseguida.

- «Tengo 82 años y hace 6 semanas tenía 35». La frase es del actor Michael Caine. ¿Comparten la sensación de que el tiempo pasa así de rápido?

- Fombellida: Totalmente. Nos acabamos de reunir la promoción que hace 50 años salió de la Escuela Superior de Hostelería de Madrid. Parecía que fue ayer pero, al vernos, nos dimos cuenta de lo mucho que habíamos cambiado todos.

- Martínez: Yo suelo decir que los años me pasan ya de dos en dos.

- Martí Masso: Tengo la impresión de que este año empezó ayer. Entre los 10 y los 20 años, la vida es mucho más larga que entre los 70 y 80.

- Martínez: Echas la vista atrás 15 años y te parece que fue ayer. Pero miras 15 años para arriba y te ves ya casi fuera de órbita.

- Garmendia: De adolescente es como si hubiera una descompensación entre el físico y la mente. Y estás deseando que pase el tiempo. Y luego llegas a esta edad, y piensas, ¡pero si ayer tenía treinta y pico!

- Hablan de la importancia de envejecer con buena salud. ¿Es fundamental también tener ingresos suficientes para envejecer bien? ¿Se envejece peor sin ellos?

- Martí Masso: La vejez mísera es dura. Si tienes resuelto el aspecto económico, te quitas un peso.

- Garmendia: Es importante también saber dónde poner el límite de las necesidades.

- ¿Habrá recursos suficientes para responder a la atención que requiere el envejecimiento? ¿Estamos preparados para este reto?

- Martí Masso: El gran problema del envejecimiento es la aparición de enfermedades. El 30% de las personas mayores de 80 años van a tener Alzheimer; otro 2% por encima de 65 años tendrá Parkinson. Hay un montón de gente que, estando bien desde el punto de vista cognitivo, tiene problemas de movilidad. A medida que te acercas a la población mayor de 85 años, lo que se llama la cuarta edad, nos encontramos con una población que enferma con cierto tipo de discapacidad, con una calidad de vida peor. Desde el punto de vista individual hay que aceptarlo. Cada vez reflexiono más con los pacientes con Alzheimer sobre la calidad de vida relativamente satisfactoria. Les pregunto: ¿Tú dirías que vale la pena esta vida? Es gente que ni recuerda ni qué días es hoy, pero vienen los nietos, disfrutan con una comida, y no dan demasiados problemas. Es una vida con sentido vivirla manteniendo una parte de la identidad que has sido. Y desde el punto de vista de la sociedad, hay que invertir más dinero en investigación, dar una asistencia sanitaria y social, porque es una epidemia que llega.

- Cancelo: También hay que aceptar de una vez por todas la evolución de la pirámide de edades, que nuestra sociedad va a ser cada vez más una sociedad de mayores. Tenemos que adecuar el lenguaje a esa realidad. Cuando Bismarck estableció la edad de jubilación a los 65 años, la edad media de vida eran 52. No había ningún problema de pensiones. Pero con la edad media a la que vamos, primero hay que cambiar el concepto de vejez.

- Garmendia: Por un lado, se necesitan más recursos. Por otro, hay que avanzar en los modelos de cuidado a las personas mayores. El concepto de asilo ya es algo de color sepia. Estamos a las puertas de una revolución o al menos de un cambio de paradigma que tenemos que afrontar porque lo estamos tocando con las manos. Cada vez hay mayor conciencia. Pero es una situación poliédrica: las familias, los cuidadores, la atención sanitaria... Hay que ver cómo podemos sacar el mejor provecho de los recursos actuales, porque creo que se puede mejorar.

- Cancelo: Desde el punto de vista financiero, la atención es hipercara. La sociedad también tiene que acostumbrarse a soportar esas coberturas si quiere que haya un nivel de vida digno hasta una edad avanzada. Y luego hay que entender que la autonomía de las personas va ampliando el número de años en que uno es autónomo, salvo que haya problemas de salud.

- ¿Diez años de margen para el siguiente debate está bien o es demasiado tiempo?

- Martínez: Yo, al menos, tengo la intención de estar aquí (ríe). Y al resto también le parece buena idea.

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