Diario Vasco

La revisión del catastro eleva el IBI en la mayoría de municipios

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Vista de pisos situados junto al paseo del Urumea, en Donostia. / LOBO ALTUNA

  • La revisión catastral provoca que los inmuebles valgan ahora 5.600 millones más, un 10,44% de incremento

  • La mayoría de consistorios bajará el tipo impositivo para compensar el incremento, pero no evitarán que muchos recibos se disparen

Actualización significa encarecimiento cuando hablamos del valor de los inmuebles de Gipuzkoa. Por eso, si usted ha recibido una carta donde se le notifica que a partir del próximo año va a pagar más por el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI), sepa que en el origen del disgusto está la revisión -la dichosa actualización no se hacía desde 2001- del catastro de viviendas realizada por el departamento de Hacienda de la Diputación de Gipuzkoa. Sepa también que una mayoría de guipuzcoanos le acompaña en el sentimiento.

El 76% de los municipios guipuzcoanos, incluidos los más poblados de Donostialdea, Bidasoaldea y Pasaialdea, han visto cómo sus viviendas, trasteros, garajes y oficinas se han encarecido de quince años a esta parte. Solo 21 de las 88 localidades de Gipuzkoa han asistido a una depreciación de sus inmuebles. Sumando las circunstancias de cada pueblo, en el conjunto del territorio el valor de esos locales urbanos ha aumentado un 10,44%, un total de 5.674 millones de euros.

La cifra coincide casi con la del 9,8% que dice el Eustat que se ha incrementado el metro cuadrado de la vivienda usada de Gipuzkoa en los últimos quince años. Pero no se preocupe si su intención pasa por vender o comprar un piso. En ese caso, el mercado determinará más la operación que el valor del catastro.

Al grano. A usted no le interesará tanto saber cuánto se ha revalorizado su inmueble como cuánto va a engordar, en consecuencia, la factura del impuesto correspondiente. He ahí dañino efecto colateral. Pues bien, la proporcionalidad no es directa. La mayoría de ayuntamientos han explicado que modularán el incremento del valor de la vivienda con una revisión a la baja de los tipos impositivos que aplican al IBI para amortiguar el golpe al contribuyente. Pero la ecuación no es tan fácil. En el mismo pueblo puede que haya un barrio depreciado y otro sobrevalorado, viviendas que se encarecen y locales comerciales que se desploman. Y no se puede aplicar un tipo distinto en cada caso.

Así que la citada modulación está siendo moderada para no perder por un lado lo ganado por el otro. Ningún consistorio quiere perder capacidad recaudatoria, así que el ajuste está siendo, en la mayoría de los casos, al alza. Ante la duda, mejor pasarse por arriba.

Puede incluso que haya recibido la carta de la discordia con el único dato del nuevo valor catastral de su inmueble, sin la traslación al impuesto del IBI. Significa eso que su ayuntamiento está echando cuentas y que incorporará la fórmula a sus ordenanzas próximamente. Tenga seguro que le cambiará el cromo y, si atendemos a la media, lo más probable es que tenga que pagar más. Hay subidas que rebasan el 40%.

Carestía en garajes

Por citar un ejemplo paradigmático de un municipio donde la casuística es variada: Donostia. La media del valor catastral de sus locales urbanos ha crecido un 10%, su ayuntamiento ha reducido el tipo impositivo un 8,5% para compensar y, sin embargo, hay casos para todos los gustos. Un vecino del centro que ha pagado hasta ahora 788 euros de IBI, abonará a partir del año que viene 910, lo que supone un incremento del 15%. Lo curioso es que una amiga suya que habita en el barrio de Amara se dejará en este impuesto un 19% menos al reducirse su factura de 421 euros a 339. La variación resulta mucho más abismal en el caso de plazas de garaje. En el barrio de Sagües, el IBI por una plaza se ha llegado a encarecer un 158% (de 37,7 a 97,3 euros).

Todas estas variaciones parten de una modificación catastral del 10%, pero hay municipios donde los ajustes de los ayuntamientos serán más complicados. Lizartza es el pueblo donde más ha subido el valor del inmueble, un 43,8%, seguido de Lezo y Zizurkil (42% en ambos casos). Zarautz y Berrobi, con crecimientos del 30%, también se elevan claramente sobre la media. En Errenteria, donde el incremento medio del valor es del 25%, el caso concreto de un ciudadano del centro nos lleva a un encarecimiento del IBI del 34% (pagaba 277 euros y el recibo le subirá hasta los 372 euros).

Pese a que lo más habitual es un ajuste al alza de este tributo, al igual que ocurre en Donostia, en el resto de Gipuzkoa también hay ejemplos de inmuebles que pasan a pagar un precio menor por el IBI pese a estar ubicados en municipios donde crece, de media, el valor catastral. Los inquilinos de un chalet del centro de Oiartzun -localidad donde el catastro ha subido de media un 17%- abonarán a partir de 2017 exactamente un 17% menos que hasta ahora, de 741 euros a 616.

Por contra, al realizar el ejercicio de actualizar el valor de los inmuebles, también hay localidades donde la media aflora una depreciación respecto a los números de 2001. Aretxabaleta es el municipio donde más se han abaratado las viviendas, garajes y demás locales -un 18,29%-, pero los inmuebles de pueblos como Ataun (-14%), Arama (-11,7%), Eskoriatza (-11,7%) y Arrasate (-11,5%) sufren también caídas importantes. No se equivoque. Si es vecino de alguno de estos pueblos, no piense que el IBI le bajará sí o sí. En estos casos se invierten las matemáticas y los ayuntamientos deberán subir el tipo impositivo para seguir manteniendo el nivel de ingresos. Tiene muchos boletos de que acabe pagando más.

El caso excepcional es el del municipio en el que el incremento del valor catastral va a ser proporcional a lo que el propietario de un inmueble va a pagar por el IBI. En Eibar ya han decidido no tocar el impuesto -manejan un coeficiente del 2,8%- al comprobar que los encarecimientos supondrían 300.000 euros más de recaudación y los abaratamientos, 400.000 euros menos. Como en Irun, son más los inmuebles que pierden valor que los que lo ganan. Y como el saldo negativo para las arcas municipales ascendería a unos 80.000 euros, y la cifra resulta «poco significativa» atendiendo al global de 5 millones que recauda este gravamen, no se va a tocar.

Y se preguntará usted. ¿En base a qué criterios ha modificado el departamento de Hacienda el valor catastral de mis inmuebles? Fuentes forales explican que la actualización se hace «a partir de una investigación de mercado, tomando como muestra la tasación y las compraventas reales».

Incidencia en otros impuestos

¿Y por qué ahora? Las mismas fuentes revelan que pese a que la última revisión data de 2001, la ley establece que la actualización se debe producir cada ocho años. El argumento de fondo consiste en que cada contribuyente debe pagar los impuestos en función del valor real de su patrimonio. Modificar ahora el catastro persigue corregir las posibles distorsiones que puedan surgir si un ciudadano está pagando un impuesto en función del valor correspondiente a otra época y no a la actual.

De todas formas, el IBI no será el único impuesto afectado por la revisión catastral. También tendrá impacto en el impuesto que grava las transmisiones patrimoniales y en la llamada plusvalía municipal (el impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana). La lista no se queda ahí. La revisión del valor de los inmuebles aumentará la factura del impuesto de Sucesiones y Donaciones y tendrá efectos directos sobre el impuesto de la riqueza y las grandes fortunas.

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