Diario Vasco

Repaso a 'Los 20 mejores expedientes X del País Vasco'

Enrique Echazarra presentó ayer en San Sebastián su libro 'Los 20 mejores expedientes X del País Vasco'.
Enrique Echazarra presentó ayer en San Sebastián su libro 'Los 20 mejores expedientes X del País Vasco'. / MIKEL FRAILE
  • Enrique Echazarra investigador de misterios, Recopila en su nuevo libro casos extraños como el de la chica de Itziar, la casa de Leku Eder, el tren de Zumaia o el Gustav de Zarautz

Se confiesa apasionado del misterio pero asegura que mantiene «los pies en la tierra». Lejos de creer a pie juntillas todos los relatos que escucha sobre fenómenos extraños, prefiere pasarlos por el tamiz de la duda. El vitoriano Enrique Echazarra ha perseguido misterios durante dos décadas. Algunos de ellos los ha recogido en el libro 'Los 20 mejores expedientes X del País Vasco', que presentó ayer en San Sebastián.

- ¿Es verdad que una vez compró un fantasma por correo?

- Allí por los años 80 yo tenía catorce años, empezaba con estos temas con un amigo mío y de alguna manera tenía curiosidad. Había entonces en algunas revistas anuncios en los que se vendían cosas curiosas como aparatos para ver a través de las paredes o pócimas para conquistar cualquier amor. En uno de ellos vendían fantasmas.

- ¿Se lo creyó?

- Pensamos que aquello tenía que ser un engañabobos pero teníamos curiosidad por saber qué mandaban, por eso entre los dos reunimos 1.500 pesetas y lo pedimos.

- ¿Qué recibieron?

- Nos enviaron una caja que venía de Barcelona con una serie de instrucciones y una bolsa transparente de plástico vacía y precintada donde se suponía que estaba el alma del fantasma en cuestión. Habíamos comprado un poco de aire.

- ¿Qué decían las instrucciones?

- Que desde el momento en el que abrieras la bolsa de plástico podrías sufrir fenómenos paranormales en casa, incluso te decían que era un espíritu que correspondía a un señor que había vivido en el salvaje oeste. Pero allí no pasó nada.

- ¿Usted es escéptico?

- En España hay una serie de círculos en los que el escepticismo consiste en negarlo todo por sistema. Yo me considero más que nada una persona que duda y cuestiona las cosas. Me apasiona el misterio pero prefiero tener los pies en el suelo y ser crítico con estas historias.

- En el libro habla de la chica de la curva. Una de ellas es la del alto de Itziar.

- Es una de las autoestopistas más famosas de toda España, donde en cada rincón y en cada curva hay una chica. En el puerto de Itziar, en lo que es la curva de la pólvora, hay testimonios de esta supuesta aparición. Una vez recibí un mensaje de una pareja que había sido testigo de la aparición de esta chica, a la que habían recogido y que había desaparecido en su coche. No lo contaban como el típico cuento de que se lo había dicho un amigo de un amigo, sino que eran testigos de primera mano. Quise ponerme en contacto con ellos pero al final no fue posible. Aquello se quedó en nada.

- Refleja también el caso de Leku Eder, en San Sebastián.

- A mí me llama la atención porque es una historia que surge en los años treinta. Un recorte de prensa dice que en 1932 los vecinos del número 73 de la avenida de Ategorrieta estaban asustados por fenómenos extraños hasta el punto de que llamaron a la Policía. Yo he intentado conseguir más datos de esa historia y he estado hablando con cronistas locales, pero ha sido imposible.

- ¿Qué pasó en la casa?

- Se hablaba de que se escuchaban músicas funerarias, se oían gritos, lamentos y golpes de origen desconocido. Sobre todo ocurría en la zona de la escalera. Los vecinos no se atrevían a salir de sus casas y acabaron llamando a las autoridades.

- ¿Qué ocurrió en Zumaia?

- En los años cuarenta hubo un accidente ferroviario bastante importante. Descarriló un tren cuando pasaba por el puente del río Urola y los vagones cayeron al agua. Hubo más de veinte muertos, fue una tragedia importante. Cerca de esta zona hay un polígono industrial en el que algunos empezaron a oír a ciertas horas de la noche ruidos raros y estructuras metálicas chocando, como el sonido de un accidente de tren.

- En Zarautz está el Gustav.

- Es un barco alemán que se hundió en la playa. Tiene muchas leyendas de fantasmas. En los archivos de la parroquia de Zarautz hay datos referentes al Gustav donde se recogen como si fuera algo oficial historias de los ruidos y voces que se oían y que se supone que son los espíritus de un marinero que murió allí.

- También en Zarautz se halla el Palacio de Narros.

- En este libro no cuento nada de ello, pero allí está la famosa habitación azul, en la que se supone que ocurren fenómenos extraños y aparecen fantasmas. En este tipo de castillos y palacios estas historias suelen ser habituales.

- ¿Hay más casos?

- Hay otro, lo que pasa es que no menciono exactamente dónde es porque no me dieron permiso para decirlo. Ocurrió en un hospital guipuzcoano donde varios pacientes dicen que han visto un fantasma.

- ¿Está en funcionamiento?

- Claro. Es un testimonio que me pareció muy contundente fue el de un chico que estaba en una habitación de hospital con otro paciente. Me contó que una noche surgió del cuarto de baño un personaje que atravesó la estancia y desapareció a través de la pared. Al día siguiente, cuando se lo contaron a una enfermera, les contestó que no eran los únicos a los que les había pasado eso en esa habitación. Les confirmó que en el punto donde desaparecía el personaje estaba antes la entrada original de la estancia.

- ¿Ha visto algún fantasma?

- No he visto ni fantasmas ni nada. Eso sí, me he encontrado con gente que transmite una autenticidad que te hace pensar que esa persona algo sí ha visto. La pregunta es si se trata de un fantasma. Estamos tan contaminados por la literatura el cine que automáticamente identificamos lo que vemos con un espíritu o con un marciano.

- No ha visto fantasmas pero, ¿los ha sentido?

- En lugares donde supuestamente ocurren fenómenos extraños lo que he sentido es el poder de la sugestión. Incluso he llegado a comprobar cómo a veces esa sugestión se contagia y crea una especie de pánico entre la gente, un miedo irracional hacia lo desconocido. Yo he estado pasando noches en la delegación de Hacienda de Vitoria...

- ¿Con Andresito, el fantasma de un niño de diez años?

- Con el mítico Andresito. Es un edificio antiguo, con unos pasillos muy largos, de techos de mármol y estancias inmensas. Para pasar ahí la noche hay que estar muy centrado porque el nivel de sugestión es terrible. Yo me imagino a un vigilante mientras hace su ronda solo y con todas esas historias que ha oído. Como no esté un poco centrado, la mente le puede jugar una mala pasada.

- ¿Existen los fantasmas?

- Está claro que hay un montón de casos de gente que dice que los ha visto. Partamos de que existen. ¿Dónde están? ¿Están fuera de nuestra cabeza o en nuestro interior? Estoy seguro de que la gente ha visto lo que cuenta, otra cosa es saber si eso que han visto es un espíritu que vaga por la zona o si se dan en nuestra mente unas circunstancias determinadas que nos hace verlo.

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