Diario Vasco

«Los chinos dicen que un hombre sin sonrisa no debe abrir una tienda»

Víctor Küppers, ayer en el salón Britania del hotel de Londres de San Sebastián. La jornada aún no había comenzado.
Víctor Küppers, ayer en el salón Britania del hotel de Londres de San Sebastián. La jornada aún no había comenzado. / USOZ
  • Víctor Küppers, Conferenciante, «Un comerciante no puede agarrarse a su negocio sin más, sino evaluar si tiene futuro y, si no es así, reinventarse y apoyarse en los suyos», afirma

La Jornada Profesional de Comercio organizada por la Federación Mercantil congregó ayer a más de 150 personas empeñadas en aprender cómo mejorar y cómo ofrecer a su cliente una experiencia de compra especial. A Víctor Küppers, que se califica como un «no experto que comunica todo aquello que lee de los expertos» le tocó clausurar la jornada con un «Vivir con entusiasmo en época de crisis» y defender el esfuerzo titánico que hay que hacer para ser optimista «porque merece la pena».

- Lo dice usted hoy, un día en el que nos hemos levantado con el triunfo de Donald Trump en las elecciones americanas...

- Bueno... Cuando los británicos votaron a favor del Brexit parecía que el mundo se venía abajo. ¡Vete a saber por qué los americanos han optado por este personaje y cómo lo han hecho los políticos tradicionales para que Trump gane!

- Vamos, que lo de ser optimista usted lo lleva hasta el extremo...

- ¡Qué va! No soy optimista siempre, entre otras cosas porque es un esfuerzo titánico en el entorno de mierda en el que vivimos. Nos rodea el paro, la corrupción, los recortes... Estamos gobernados por algunos maleantes y tenemos pocas alegrías exteriores. En mi caso las que me da el Barça. Por eso, insisto, ser optimista y alegre es una lucha titánica.

- ¿Le puedo preguntar a qué se dedica? ¿A animar a la gente? ¿A los comerciantes en este caso?

- En la vida hay expertos y no expertos y yo me encuentro entre esa segunda categoría. Lo que hago es pasarme la vida leyendo a los que más saben, pegar lo que considero más interesante en mis anotaciones y transmitirlo a la gente. Nada de lo que expongo es cosecha propia, tampoco vendo una vida durísima de la que me he recuperado porque no sería verdad. Voy a hablar a los comerciantes del derecho a desanimarse cuando se ve que las cosas no salen bien por más esfuerzo que se le ponga. Pero también de darle la vuelta a la situación y, sobre todo al estado de ánimo.

- Claro, la tienda va mal, uno está de 7 de la mañana a 9 de la noche y no entran clientes. Pero tiene que estar animado.

- Desde luego no es para sentirse optimista. Yo mismo he vivido esta situación. Pero aunque todo vaya mal tenemos que vivir nuestro estado de ánimo y procurar que sea lo más positivo que pueda porque el entorno no nos va a ayudar. No hay nada como vivir 'chutado'. Gana la Real, (en mi caso el Barça), y llegas a casa contento, haces la cena para todos, transmites buenas vibraciones. Cuando pierdes el ánimo estás hecho polvo, no tienes ganas de nada, sacas lo peor que tienes de tí mismo... Las cosas pasan, los problemas solo acaban cuando nos morimos, pero somos responsables de nuestro estado de ánimo y esta claro que una persona 'chutada' tiene más posibilidades de tener éxito.

- ¿El cliente debe encontrar caras amables cuando entra en un comercio? Parece una obviedad, pero no pasa siempre.

- Los chinos tienen un proverbio que dice que un hombre cuya cara no sonríe no debe abrir una tienda. Es verdad que ellos no se lo aplican demasiado, al menos en los negocios que han abierto en occidente, pero estoy de acuerdo en que resulta fundamental.

- Puede que en su charla se encuentre con personas que estén a punto de echar la persiana a su negocio de forma definitiva.

- Mi mujer, con la que llevo casado veinte años, se dedica a la jardinería industrial con su familia desde hace cuatro generaciones. La crisis del agua en Cataluña y la económica después, les pillaron de lleno y para ellos es muy triste pensar en cerrar. Pero si no pueden subsistir tendrán que hacerlo, no pueden agarrarse al negocio sin más como hizo el dueño de la tienda de alimentación de Camprudon, el pueblo de Girona en el que vivimos, cuando abrieron el supermercado. Se lo acabó llevando por delante, pero no fue capaz de cortar a tiempo y con él se fueron todos los ahorros y todo su tiempo y salud.

- ¿Qué hubiera aconsejado en ese caso?

- Debes saber si tu tienda tiene futuro o no y, después, ver qué puedes hacer, reinventarte. Tienes que agarrarte a tus amigos, a tu familia. Otra cosa es que debas cerrar y estés recién divorciado, tus hijos no te hablen y además te encuentres mal de salud. En ese caso estamos hablando de un drama. Que los hay y muchos. No soy un ingenuo ni un demagogo, y hay situaciones en la vida de las personas como la muerte de un ser querido o el diagnóstico de una enfermedad grave que son verdaderos dramas y ante los que solo cabe prestar toda nuestra ayuda al afectado. Pero debemos saber, la frase tampoco es mía, que lo más importante es que lo más importante sea lo más importante.

- ¿Todo se lo toma bien?

- ¡Claro que no! Hay veces que me levanto a las 5 de la mañana y no me apetece nada, o que me siento solo porque sé que lo estaré todo el día. Pero luego intento darle la vuelta porque nos hemos vuelto tan intransigentes que una tortilla fría cuando la hemos pedido caliente o un asiento de pasillo cuando queríamos ventanilla nos amarga todo el día. ¿Me voy a quejar por eso cuando mi madre goza de buena salud, tengo una mujer excepcional, unos hijos espectaculares y un trabajo que me gusta?

- Ha tenido suerte...

- Sí y además no soy de los que piensan que la suerte hay que buscarla, sino que es cosa del azar. El umbral de la pobreza es importante, pero está también el umbral del cariño de los demás.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate