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Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez. / IGNACIO PÉREZ

Pedro Sánchez: «El mercado laboral se está americanizando, ya no protege tanto de la pobreza»

  • Pedro Sánchez, Exdirector de garantía de ingresos de Lanbide, Defiende las políticas de estímulo al empleo para apoyar a los trabajadores que cobran bajos salarios en su salida del sistema de cobro de ayudas

Trabajador social en el Ayuntamiento de Ermua, Pedro Sánchez conoce 'las tripas' de Lanbide donde ocupó el cargo de director de garantía de ingresos durante la legislatura del PSE, en un momento convulso cuando se traspasó la competencia de la gestión de la renta desde los ayuntamientos al servicio vasco de empleo.

- ¿Por qué cuesta tanto reducir la bolsa de perceptores de RGI?

- Como en cualquier fenómeno social, indudablemente no hay un solo factores, hay varios. Pero aquí destaca uno que es fundamental, y hoy es un día propicio para decirlo: estamos yendo a una situación del mercado laboral muy americanizada. El trabajo ya no es un elemento de inclusión social tan potente como lo era hace unos años. Y no lo es porque el trabajo ha perdido calidad, son trabajos a tiempo parcial, peor remunerados. Es la nueva realidad del mercado laboral.

- El paro baja pero no tanto la RGI. ¿Por qué?

- Son dos variables cuya comparación puede resultar inexacta. No se puede hacer un trasvase directo. Para empezar, porque la reducción del desempleo también ocurre cuando aquellas personas que mantienen activa su demanda de empleo salen de la lista al activarse en un curso de formación. Puede parecer anecdótico, pero ocurre de forma periódica, sobre todo en determinados momentos cuando sale la oferta formativa de Lanbide. Dejan de estar contabilizados en los registros públicos como desempleados, pero su demanda de trabajo sigue activa. También hay que tener en cuenta que habría que mirar a la cantidad que se gasta, porque puede que algunas de las RGI hayan pasado de ser rentas completas a ser complementos. Y por supuesto saber qué tipo de empleo ha sacado al perceptor de la demanda.

- Algunos trabajos precarios ofrecen una cantidad similar a lo que se cobra por la prestación. Difícil salir así del sistema de ayudas.

- Tenemos un sistema de garantía de ingresos con unas coberturas suficientemente amplias como para que los empleos peor remunerados y de peor calidad queden dentro del rango de la garantía de ingresos. Si vas a otra comunidad, un trabajador a nada que tenga unos ingresos se sale de la mayoría de políticas de ingresos. No ocurre con la nuestra. Pero ni deberíamos echar la pelota en el tejado del perceptor, ni culpabilizarlo.

- ¿Se refiere a la trampa de la pobreza?

- Puede vender mucho en la opinión pública y publicada, pero no es un factor estructural como lo que está ocurriendo con los salarios y la calidad del empleo. Venimos de una etapa de recesión donde mucha gente ha tenido que acceder a la RGI y cuando ahora se le ofrece un trabajo, existe la tentación de seguir cobrando la renta y recibir el sueldo en 'B'.

- ¿Cómo se puede evitar?

- En buena medida se intentan paliar con inteligentes políticas de estímulo al empleo, donde se intenta premiar al que encuentra un empleo. De tal manera que las personas con empleos que no tienen una remuneración suficiente tienen la posibilidad de recibir la RGI a la vez como complemento. Son muchísimo más importantes las políticas de estímulo al empleo que aquella insistencia que tuvimos en la época del PSE de la empleabilidad ligada al cobro de la prestación. A medio plazo, las políticas activas de empleo pueden ser la fórmula para salir de la RGI, pero en el corto plazo es mucho más eficaz una política de estímulos.

- ¿No se corre el riesgo de que la RGI como complemento a un salario bajo se convierta en un subsidio a la precariedad?

- Hay dos riesgos mayores aún: que ante un modelo de mercado laboral americanizado abandonemos a su suerte a los trabajadores y que tengan que trabajar 14 ó 16 horas al día para poder sobrevivir. El segundo riesgo es que no resultara estimulante el acceso al empleo y ahí sí que se produciría una desafección al empleo remunerado legalmente. Porque salir del sistema de RGI supone también salir de las ayudas que lleva aparejada (como el complemento de vivienda).

- El sociólogo Imanol Zubero es proclive a desvincular la RGI del empleo, precisamente para evitar ese riesgo de subsidio.

- Es una opinión muy respetable y que abre otro debate, el de la Renta Básica Universal, que todos los ciudadanos reciban un dinero independiente de su situación económica, por ejemplo a través de la declaración de renta una serie de desgravaciones o salarios en positivo. Ahora es cuando la gente, como es lógico, pregunta cómo se paga.

- ¿Y cómo se paga?

- Indudablemente aumentando la presión fiscal. Es un debate que podemos dejar a un lado porque no interese ahora, pero no hay otra fórmula.

- ¿Cree que la demanda de la RGI va a bajar?

- La clave está en saber qué ocurrirá con el mercado de trabajo. Soy pesimista, porque me parece que la legislatura que se ha iniciado en el Estado va a ser corta pero muy dura en el sentido económico. No sé si hay riesgo de una segunda recesión pero que sí de que no va a haber un despegue económico. Y la RGI va a tener que seguir soportando la presión actual. Cualquier estadista si mira el histórico dirá que nunca gastaremos menos que ahora. Nunca se ha pagado menos que el mes anterior.

- ¿Nunca volveremos a las cifras precrisis?

- Si sacas un historial de la demanda, se ve que las grandes escaladas en la RGI se habían producido siempre después de la aprobación de normas con ampliación de derechos, hasta la norma 4/2011 (aprobada durante la legislatura del PSE).

- Una norma restrictiva que redujo las cuantías un 7%.

- Esa rebaja se hizo a través de la Ley de Presupuestos Generales, una argucia legal para no tocar la ley de garantía de ingresos. Si se produjera una reducción del número de perceptores suficientemente llamativa sería de justicia aplicar de forma adecuada la norma de la RGI y suspender el 7% del descuento aplicado. Y eso no supondría una disminución de gasto.

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