Diario Vasco

Donostia apuesta por delimitar la capacidad turística de cada barrio

El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, durante su intervención en el congreso sobre turismo que se ha celebrado en Barcelona.
El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, durante su intervención en el congreso sobre turismo que se ha celebrado en Barcelona. / DV
  • La apuesta se ha debatido en un encuentro de ciudades celebrado en Barcelona para tomar medidas contra la masificación

Dos días dan para mucho cuando se trata de hablar de la propia ciudad y de aprender de la experiencia de otras. Incluso para llegar a un acuerdo que aunque no sea formal sí apunta la línea a seguir en lo que tiene que ver con el turismo sostenible: zonificar cada ciudad, fijar zonas saturadas de alojamientos y poner coto a las plataformas de apartamentos turísticos de forma que puedan estar controladas.

Trece localidades europeas que reciben a un buen número de turistas y visitantes cada año se han reunido en Barcelona para buscar puntos de acuerdo sobre cómo gestionar el turismo para que no deje de ser la fuente de ingresos que supone y, a la vez, no convierta a las ciudades en lugares ficticios de población flotante en las que las tiendas de souvenirs sustituyan a las de alimentación.

San Sebastián ha participado en este encuentro junto a París, Amsterdam, Estocolmo, Reikiavik, Viena, Lisboa, Santiago de Compostela, Palma de Mallorca, Valencia, Bilbao, Madrid y Sevilla, que debatieron sobre cómo pueden lograr ese turismo sostenible y que concluyeron que el urbanismo es una herramienta fundamental para hacerlo.

Donostia ha estado representada por su alcalde, Eneko Goia, y por el gerente de la Sociedad de Turismo, Manu Narváez. Goia confirmó que no ha habido un manifiesto común entre todas las ciudades tal y como pretendía la alcaldesa de la Ciudad Condal y promotora de los encuentros, Ada Colau, pero sí la convicción común en una frase que ha adoptado ya como suya, «una cosa es una ciudad turística y otra una ciudad con turismo». «Este último modelo es al que aspiramos, un lugar con vida de verdad en el que los visitantes se sientan bien acogidos. La zonificación es clave».

Goia reconoció que cada ciudad tiene características muy diferentes y que si bien Santiago, por ejemplo, es un lugar que lleva años incrementado paulatinamente sus visitantes con un problema de saturación en el casco antiguo de la capital gallega, San Sebastián ha pasado de hacer campañas para recibir visitantes a empezar a preguntarse qué hacer para que una posible saturación implique perjuicios a la ciudad. «Estamos en la etapa del 'Cuidado', pero nuestros números no tienen nada que ver con los de Barcelona, que enseña lo que no hay que hacer. En el barrio en el que nos hemos hospedado, por ejemplo, la mayoría de las personas que se mueven por él somos visitantes. Han llegado a un punto en el que son los propios turistas los que, en las encuestas sobre la calidad de la oferta, señalaron como aspecto negativo la masificación. No deja de ser curioso».

La Ciudad Condal no ha aplicado todavía el modelo de zonificación, pero sí lo tiene dibujado y distribuido en tres áreas diferenciadas con un procedimiento muy similar al que se llevó a cabo con los bares, el de espacios saturados. La roja afecta al centro de la ciudad, en el que la estrategia es que, a ser posible, los alojamientos vayan disminuyendo. La amarilla, la zona que bordea el centro, mantiene lo que ya está abierto y la verde, más alejada, es susceptible de incrementar sus plazas. La teoría está elaborada, pero lo cierto es que todavía no se ha comenzado a aplicar.

Goia tiene claro que la herramienta del urbanismo tiene que permitir un modelo sostenible y en ese sentido mira hacia Reikiavik, la capital de Islandia, que ha dibujado un modelo que establece para cada barrio un porcentaje de uso residencial, comercial, comunitario o turístico. «Creo que tendremos que ir por ahí, por una ordenación urbana que nos permita controlar los flujos. Parece claro que lugares como la Parte Vieja, el Centro y Gros deben ser objeto de alguna restricción, mientras que en el Antiguo y Amara queda posibilidad de crecer, tienen recorrido. Todo esto hay que analizarlo, pero las ciudades hemos llegado a la conclusión de que las estrategias van a ser similares en toda Europa».

La tasa turística, una de las medidas que lanzó el verano pasado el alcalde donostiarra y que comparte la Diputación de Gipuzkoa, apenas se ha tratado en estas jornadas. Lo que sí reivindica Barcelona es que la cobre el ayuntamiento y no la Generalitat de Cataluña, la misma postura que defiende Goia, que lo recaudado vaya a los municipios.

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