Diario Vasco

Javier Martínez Aldanondo (Experto en educación y tecnología): «Cosenos e integrales no tienen utilidad para el ciudadano de hoy»

Javier Martínez Aldanondo, en la sede de Orona, donde dio su charla a los docentes de Axular Lizeoa.
Javier Martínez Aldanondo, en la sede de Orona, donde dio su charla a los docentes de Axular Lizeoa. / LOBO ALTUNA
  • «El profesor no puede ser una cotorra que repite una asignatura, la pregunta en el examen y luego pone una nota; no puede ser prisionero de un modelo centenario»

Lleva catorce años viviendo en Chile, «demasiados» asegura sonriente, y ha recalado en su ciudad natal, en Donostia, para participar en las jornadas sobre referentes educativos internacionales que ha organizado Axular Lizeoa. Javier Martínez Aldanondo habló del rol del educador en la sede de Orona y del papel de la tecnología, pero sobre todo del cambio de modelo que exige una educación que está en crisis. «Seguimos prisioneros de un esquema diseñado hace 150 años. Esto ocurre en todos los países».

- Eso es una sorpresa. ¡Vamos! Que no empezamos la entrevista hablando de todo lo que tenemos que copiar de Finlandia.

- No. Ellos saben que siempre aparecen a la cabeza del ranking de los países en lo que se refiere a educación, pero también que deben modificar su modelo. Y lo están haciendo, porque saben que no sirve para educar al tipo de ciudadano que quieren para el futuro. Se les ha quedado antiguo. Lo que ocurre es que en otros lugares no sabemos todavía qué tipo de personas queremos para el futuro, si deberán ser ecologistas o no, en qué tendrán que especializarse, si deberán tener un importante componente solidario. Pero eso que decidirlo y luego modificar el sistema educativo para que sirva a la sociedad.

- Estamos en lo de siempre. Usted mismo reconoce que todo el mundo coincide en que la educación no funciona bien, pero dice también que no hay acuerdo sobre cómo resolver los problemas que tiene planteados.

- Es que es así. Hay un consenso sobre la falta de respuestas que da la enseñanza actual a los desafíos de la educación. Por eso, planteo mi discurso sobre cuatro ejes: qué estamos enseñando, cómo estamos enseñando, cuál debe ser el rol de los profesores y cómo vamos a utilizar esa herramienta tan nueva y tan importante que es la tecnología.

- ¿Empezamos por una figura tan fundamental como la de los profesores y los maestros? ¿Debe cambiar tanto su papel?

- La figura del maestro como parte esencial del aprendizaje siempre va a existir. Pero el profesor no puede ser un señor o una señora que sabe mucho de una materia y la repite como una cotorra en clase. Luego la pregunta en un examen y por último pone una nota. El docente debe proponer desafíos, ayudar cuando el alumno lo necesita, ¡ojo!, no antes para dejar que sea él quien haga el esfuerzo. Creo que el profesor debe ser un diseñador de experiencias, un guionista que después evaluará la respuesta del alumno. Un poco como ocurre en los exámenes de conducir, en los que no se puntúa, sino que se verifica que ese alumno está preparado para circular con un vehículo.

- ¿Y por qué no lo hacen?

- Los profesores son, ahora mismo, prisioneros de un modelo que no funciona y en el que, además, son el blanco fácil de todas las críticas. Incluso las de sus alumnos. Lo cierto es que ha habido una reticencia a cambiar y se ha seguido utilizando el modelo diseñado hace 150 o 100 años. Entonces podía funcionar, con una sociedad volcada en el trabajo en las fábricas y la existencia de unas élites ilustradas, pero ahora no.

- ¿Hay que darle una vuelta de arriba abajo a las asignaturas, a los currículums exigidos para avanzar en los distintos niveles educativos?

- Ya he comentado que repetir los contenidos de una materia y evaluarla con un número sin más no tiene sentido. Los cosenos y las integrales tampoco tienen ya ninguna utilidad para el ciudadano de hoy en día. Sí la tiene, en cambio, saber comunicarse de forma adecuada, fomentar la creatividad y utilizar bien las herramientas que están a nuestro alcance, incluida la tecnología.

- No quiero decepcionarle, pero cuando se habla de cambiar el modelo educativo y la enseñanza no parece que se hable de una nueva sociedad, sino más bien de evitar el fracaso escolar... Sobre todo por parte de los padres.

- Como se suele decir, el principal problema en la enseñanza no son los alumnos sino los padres, además de que se sobrevaloran los títulos que tienen por detrás todo un montaje de la industria de la educación. Los padres han vivido un sistema educativo que quieren reproducir, probablemente han sacado buenas notas y les ha ido bien. Pero los intangibles no se evalúan con un número, hay que eliminar muchas creencias como la que dice que una persona es más inteligente si se le dan bien la física o las matemáticas. No se puede evaluar a una persona con un número, sino tener en cuenta sus capacidades y cómo las desempeña. Sea un científico o una peluquera.

- O sea, por ejemplo, un informático. ¿No se está sobrevalorando la importancia que tiene que cada niño tenga un ordenador en su aula?

- Estamos en un proceso de aprendizaje en lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías, porque llevamos muy poco tiempo con ella y menos aún desde que están tan popularizadas y forman parte de la vida cotidiana. La tecnología no es más que una herramienta que depende del puño del que la maneje pueda ser más o menos útil.

- ¿Cuál es la receta con tantos ingredientes a tener en cuenta? Nuevas herramientas, viejos sistemas...

- Primero tenemos que hacernos la pregunta fundamental: ¿Qué queremos enseñar? ¿Qué queremos saber? Para empezar, los políticos no tienen ni idea de educación y no saben como abordarla, un problema que ya resulta importante. Y si no sabemos eso, mal podremos decir a los profesores qué deben hacer.

- ¿Es tan difícil llegar a un pacto por la educación?

- Hay que repensar el modelo y determinar qué sociedad queremos preparar. Pongo un ejemplo: la empresa Orona ya sabe cómo será en 2030 y los países no han planteado como será el futuro. La educación ahora no reside en el saber sino en saber hacer. Y para ello tenemos que repensar el modelo del futuro teniendo en cuenta que la tecnología va a ser una de nuestras primeras herramientas.

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