Diario Vasco

Unos bebés esculturales

Igor Elberdin muestra a María Trejo las imágenes de su bebé que serán luego reproducidas  en una impresora 3D.
Igor Elberdin muestra a María Trejo las imágenes de su bebé que serán luego reproducidas en una impresora 3D. / M. FRAILE
  • Baby3Dprint, una idea guipuzcoana, permite imprimir ecografías en reproducciones «fieles»

Tiene 28 semanas, casi 29, pero sus aitas aún no han decidido su nombre. Lo que sí saben es que será niño, un hermano pequeño para Carla. «Es increíble lo que se ve, en nuestra época no había estas cosas», comenta emocionada su abuela, Juani, observando en un monitor cómo su nieto se coloca una manita delante del rostro mientras Igor Elberdin realiza una ecografía a María Trejo. Esta donostiarra de 32 años, vecina de Intxaurrondo, será madre dentro de unos tres meses de un niño cuya cara ya conoce gracias a las ecografías 3Dy 4D, y que quedará inmortalizada en una «fiel reproducción» de «increíble realismo» mediante la tecnología de las impresoras 3D.

«Mira, toca y siente a tu bebé antes de que nazca» es uno de los eslóganes que acompañan a Baby3Dprint, el nombre de un producto y compañía guipuzcoana que en la Semana de la Innovación WeekINN 2016, organizada por el Ayuntamiento de San Sebastián la semana pasada, se alzó con el reconocimiento al mejor proyecto del programa Ekin+.

La idea nació en Askabide, una clínica ginecológica de Donostia, donde entre otros servicios ofrecen diagnóstico obstétrico y realizan ecografías 3D y 4D, una tecnología que supuso una revolución hace poco más de una década, entre otras cosas porque debido a su calidad de imagen permite ver el aspecto del futuro bebé en fotografía (3D) o en imagen en movimiento (4D). Un momento «emocionante» para los padres que, no obstante, no todo el mundo puede disfrutar. Precisamente ahí surgió la idea del Baby3Dprint, «cuando una mujer invidente fue a hacerse una ecografía y no podía ver el rostro del bebé. ¿Y no puedo tocarlo?», comentó resignada en la consulta, explica Juan Carlos Aristorena, responsable comercial del proyecto. Fue en ese momento cuando comenzaron a darle vueltas a la idea de «qué podíamos hacer para ese tipo de situaciones». Y se les ocurrió que podrían realizar una réplica de la imagen del bebé, que se pueda tocar y acariciar.

Así arrancó un proyecto que han ido afinando con el tiempo. Aristorena explica que el producto que han desarrollado realmente y ofrecen a clínicas de Europa y América no es en sí el que la madre se lleva a casa, sino un 'software' que convierte el archivo de las ecografías al lenguaje de la impresoras 3D. «Ese es el secreto de la Coca Cola», confiesa. Digamos que los ecógrafos tienen su idioma, que es incompatible con el lenguaje que 'hablan' las impresoras 3D, una diferencia «y una oportunidad de negocio», que han conseguido salvar gracias al 'software' que han desarrollado. Así, pueden recibir archivos ecográficos de cualquier parte del mundo, los 'traducen' al idioma de las impresoras 3D y los reenvían «para que los puedan imprimir en el lugar de origen».

La impresión puede tardar, en función del material elegido, unas tres horas, y algunos guipuzcoanos pudieron comprobar 'in situ' en la carpa que se instaló la semana pasada junto al Koldo Mitxelena cómo se reproducen las imágentes ecográficas que Elberdin realizó tras un biombo de forma gratuita. La iniciativa tuvo una excelente acogida y volaron las citas de mujeres embarazadas que querían la figurita con la cara de sus bebés.

Las clínicas de distintos países son los clientes potenciales de la empresa guipuzcoana, y son ellas las que deciden el precio de las reproducciones. En Askabide, el pack ecografía 3D-4D incluye un Baby3Dprint gratuito realizado en plástico rígido. Una copia extra sale a 25 euros. Es el material más económico. También se puede hacer en plástico pintado, goma flexible, en filamentos de madera o filamentado de metal, pulido y abrillantado, en cuyo caso, por ejemplo, cuesta 40 euros la primera reproducción y 65 la copia. El modelo HG, el de máxima calidad a todo color, vale 185 euros. Al margen del acabado, todos permiten grabar el nombre del bebé. «Una clínica madrileña las regala a las mujeres que realizan todo el seguimiento del embarazo con ellos», cuenta Aristorena de estas reproducciones «que no dejan indiferente a nadie».

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