Diario Vasco

«Mi padre era la persona más prudente cuando iba a la montaña»

  • El donostiarra Javier Busto sufrió la caída tras tropezar con una raíz cuando descendía

Javier Busto Mendiluce, el montañero donostiarra de 72 años fallecido el domingo en un desgraciado accidente ocurrido en el Pirineo oscense, no era ningún imprudente, todo lo contrario. «Era la persona más segurola. Siempre buscaba la ruta que tenía menos peligro, nunca corría un riesgo innecesario», afirma Ion, su hijo, con el que realizaba la ruta montañera.

La caída se produjo como consecuencia de un inesperado tropezón con la raíz de un árbol que sobresalía y no cuando trepaba por un muro, tal como informaron fuentes de la Guardia Civil.

Padre e hijo habían partido a primera hora del domingo para hacer una ruta desde Sallent de Gállego hasta los Arrieles. «Habíamos caminado unas dos horas aproximadamente y cuando llegamos a una zona en la que comienza un trazado más escarpado, mi padre comentó que no iba a subir hasta arriba. Me dijo que lo hiciera yo. Le pareció que el tramo entrañaba cierto riesgo y prefirió no subir. Era en ese sentido una persona muy segura. Siempre lo había sido. Insistió que subiera yo, hiciera una foto y bajara», explica Ion.

Javier Busto se quedó en el lugar y al poco inició el descenso. «Le había dado las llaves del coche para que cuando llegara pudiera meterse y no pasar frío», señala su hijo.

Ion continuó hasta la cima y cuando descendía escuchó el ruido de un helicóptero. «Al oírlo me vino el pensamiento de mi padre, tuve como un presagio de que podría haberle sucedido algo. Llegué al lugar del accidente y las informaciones eran contradictorias: unos decían que se trataba de una persona joven, otros, que era mayor». Las dudas se disiparon cuando el hijo vio la mochila. «Supe entonces que era él».

Javier Busto quedó caído en un lugar de difícil acceso. En aquellos momentos permanecía consciente y orientado, sin bien posteriormente sufrió varios paros cardiacos que le causaron la muerte.

El hijo fue informado por un testigo presencial de cómo se produjo el accidente. «Mi padre estaba bajando y al llegar a un punto vio que la ruta entrañaba cierto peligro por lo que buscó otra más segura. La halló entre unos pinos. En un momento dado, tuvo la mala suerte de tropezar con una raíz que salía de la tierra y cayó por el desnivel. No estaba trepando no era ningún imprudente. Sufrió la caída precisamente por buscar un camino más seguro».

Javier poseía una amplia experiencia en la montaña. «Llevaba más de 50 años practicando esta actividad. Había hecho todo el Pirineo menos el catalán y también había realizado trekking en Argentina», explica su hijo, quien se muestra muy agradecido con quienes le ayudaron y colaboraron en el rescate, y crítico con quienes han realizado valoraciones sobre el accidente «sin saber como se produjo». El funeral se oficiará hoy en Ibaeta.

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