Diario Vasco

Air Nostrum analiza retomar la ruta a Barcelona que deja Vueling por el recorte de pista

Pasajeros de un avión de Vueling se dirigen a la terminal del aeropuerto de Hondarribia.
Pasajeros de un avión de Vueling se dirigen a la terminal del aeropuerto de Hondarribia. / FERNANDO DE LA HERA
  • El futuro recorte de la pista en 300 metros limita el tamaño de los aviones que pueden operar en el aeródromo

  • La compañía está estudiando «todas las oportunidades» que puedan presentarse en el aeropuerto de Hondarribia

El anuncio de que Vueling abandona la ruta que une Gipuzkoa con Barcelona debido al recorte de la pista, tal y como avanzó este periódico, cayó como un jarro de agua fría para las instituciones vascas y los rectores del aeropuerto de Hondarribia. El aeródromo guipuzcoano está siendo fuente inagotable de noticias las últimas semanas, pero por suerte no todas son negativas. Tras la última reunión mantenida por Ortzibia - la Sociedad Promotora del Aeropuerto de Hondarribia-San Sebastián-, la diputada de Movilidad y Ordenación Territorial, Marisol Garmendia, se mostró optimista con la posibilidad de que otra compañía pudiese ofertar esta ruta «que es tan rentable».

Según ha podido saber DV, Air Nostrum estudia ocupar el hueco que deja Vueling. Según explican fuentes de la compañía, la aerolínea sigue «monitorizando la demanda en el aeropuerto de Hondarribia con el mismo interés hecho hasta ahora y analizamos todas y cada una de las oportunidades que pueden presentarse». No es para menos, y es que la ruta entre Hondarribia y Barcelona es rentable para las compañías aéreas. Los datos aportados por Ortzibia, al menos así lo refrendan. Los últimos cuatro meses la ruta ha conseguido unas tasas de ocupación del 88,7%, 85,2%, 84,4% y 90,7%, respectivamente. «Sin duda este es el dato más relevante para las compañías», aseguraron desde la sociedad.

Estas mismas fuentes también confirman que van a seguir compitiendo por el aeropuerto de Hondarribia, ya que «llevamos operando 21 años y seguiremos apostando por esta infraestructura que consideramos prioritaria para nuestra red». Buen ejemplo de ello es que Air Nostrum es la única compañía que oferta vuelos a Madrid, aunque tras el recorte de la pista únicamente podría operar la aeronave ATR-72 , que no se verá afectada por las modificaciones que se realizarán en el aeropuerto. Por contra, el modelo de avión CRJ 200, que cuenta con una capacidad para cincuenta viajeros, no podrá aterrizar ni despegar desde la terminal guipuzcoana.

La apuesta de la compañía por el aeropuerto de Hondarribia se ha visto reforzada este verano con los vuelos que ha ofertado durante el mes de agosto a Londres y Mallorca. El día que se inauguró la ruta, el director comercial de Air Nostrum, Juan Corral, subrayó que «se han superado las expectativas, además el 65% de la venta de billetes procede del extranjero». Con estas dos rutas, las instituciones representadas en la sociedad Ortzibia quisieron exprimir el potencial turístico del aeropuerto con nuevas rutas distintas a las tradicionales de Madrid y Barcelona. Ahora, puede que Air Nostrum se quede con el monopolio de la oferta del aeródromo.

El consejo de administración de Ortzibia valoró «muy positivamente» el resultado de las conexiones estivales con Mallorca y Londres, con tasas de ocupación del 69,30% y 60,20% respectivamente, «tasas elevadas que han apoyado el crecimiento del aeropuerto en los meses cuya actividad decrece notoriamente por el menor número de pasajeros de negocios», explicaron.

Los parámetros de seguridad que exige la European Aviation Safety Agency (EASA), que conllevarán el recorte de la pista en 300 metros, han provocado que Vueling haya abandonado la ruta a Barcelona. Estas exigencias significaban que el Airbus 319 -150 pasajeros- que viaja a la ciudad condal tuviera que seguir despegando y aterrizando en Hondarribia, aunque con limitaciones de carga, por lo que tendría que acotar el número de viajeros.

Este nuevo panorama ha llevado a los rectores de Vueling a tomar una determinación. Y esa ha sido dejar de operar en el aeropuerto de Hondarribia. «La decisión está tomada. En el momento en el que se recorte 300 metros la pista, nuestro Airbus 319 ya no podrá operar porque no cumple las condiciones mínimas».

Aún así, el futuro del aeropuerto de Hondarribia no acaba de aclararse. La semana pasada las instituciones vascas formaron un frente común a favor de la viabilidad del aeródromo tras la reunión que mantuvo Ortzibia. Mandaron un mensaje unánime asegurando que contaban con «una propuesta concreta» para que la plataforma no tenga que ser recortada, tal y como exigen los parámetros de seguridad europeos. Pero desde AENA cierran la puerta a otras posibilidades que no sean el recorte o una futura ampliación, argumentando que «la única opción es que tenga que ser recortada».

Encuentro

Desde Ortzibia se mostraron optimistas con la posibilidad de que su propuesta pudiera conseguir la luz verde. Pero parece que todo va a quedar en papel mojado. En la reunión del Comité de Coordinación Aeroportuaria del País Vasco, en la que también estarán presentes representantes del Ministerio de Fomento, y que se celebrará mañana, las instituciones vascas van a poner encima de la mesa la 'Solicitud de Desviación de la Especificación de Certificación', una figura presente en la normativa europea gracias a la cual pretenden que el aeropuerto siga operando como hasta ahora, con 1.754 metros de longitud.

«La norma pide unos requisitos indispensables que son de obligado cumplimiento», aseguran desde AENA. Entre estas medidas se encuentra la necesidad de habilitar un área de seguridad en cada extremo de la pista para reforzar la protección de las aeronaves ante una posible salida de esa infraestructura, sobre todo en las maniobras de aterrizaje, por lo que habrá más metros de superficie para frenar en caso de accidente. Para ello, cada extremo de la plataforma será cortado 150 metros y, por ejemplo, se colocarán una serie de señales. «Este tipo de espacios son de obligado cumplimiento para los aeropuertos», confirman. Asimismo, nunca han descartado la posibilidad de ampliar la pista, siempre y cuando cuente con el consenso necesario.

Desde la Agencia Estatal de Seguridad Europea (AESA) también echaron por tierra la solución de Ortzibia. «La normativa europea de aeropuertos certificados pide que haya un mínimo de áreas de seguridad, indispensables para que los aeródromos puedan seguir operando», afirmaron fuentes de AESA a este periódico. «A día de hoy, para que Hondarribia pueda ajustarse a los parámetros de seguridad que exige Europa, la única forma viable es que se recorte la pista».

Hasta ahora, el aeropuerto de Hondarribia ha conseguido operar con normalidad gracias a una declaración de excepcionalidad que se otorgó el 31 de octubre de 2014. Pero aunque se vendió como una solución firme, se trataba de una decisión con carácter transitorio. Es más, la normativa europea que obliga a recortar la pista no es nueva. Se aprobó hace dos años y medio, ocho meses antes de que se otorgara la declaración de excepcionalidad.

Según explican en AESA, «la excepcionalidad concedida al aeropuerto guipuzcoano para no cumplir con los requisitos de seguridad, se basó en la norma vigente en ese momento, que permitía esas excepciones». Se trataba de un real decreto de carácter estatal, publicado en el BOE del 1 de junio de 2009, redactado según los criterios de la Organización de Aviación Civil Internacional.

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