Diario Vasco

La Diputación destinará 33 millones a arreglar los viales entre Zumarraga y Azkoitia, y Deba y Mutriku

Uno de los tramos de la GI-638 que une Mutriku y Deba y que va a ser reparado.
Uno de los tramos de la GI-638 que une Mutriku y Deba y que va a ser reparado. / ANDER SALEGI
  • Las obras se suman al gran proyecto viario prioritario, la autovía de Deskarga, que cuesta 55 millones

  • Encarga los proyectos de redacción de dos tramos que han sido objeto de numerosos planes de actuación enterrados por sus elevados costes

La vida es cuestión de prioridades, también en el departamento de Infraestructuras Viarias de la Diputación de Gipuzkoa. Lo de terminar la autovía de Deskarga era, además de prioritario, «estratégico», categoría suprema en la terminología foral. Así, el tramo entre Antzuola y Bergara se adjudicará en cuestión de semanas y estará finalizado en 2019. Prioritario y estratégico. Dicho y hecho.

Queda por concretar a cuánto asciende el presupuesto de la carretera por antonomasia de la legislatura. La última previsión apunta a 55 millones a falta de conocer las ofertas de los potenciales concesionarios. La cifra llevó al diputado general a advertir que este proyecto generará «tensión financiera» en las arcas forales. Traducción simultánea: no hay dinero para todo.

Sin embargo, aunque sea bajo la sombra de la autovía que finalizará la rotonda de Gipuzkoa -permitirá que todos los guipuzcoanos cuenten con una vía de alta capacidad a menos de quince kilómetros-, el departamento que dirige la jeltzale Aintzane Oiarbide ha adoptado el compromiso de saldar dos cuentas pendientes que el territorio guarda con dos carreteras: el vial Azkoitia-Zumarraga de la Gi-631 y el tramo entre Deba y Mutriku de la Gi-638. Las carreteras imposibles. Las de las promesas incumplidas. De momento, ha puesto en marcha la redacción de sendos proyectos y la pretensión es la de adjudicar y comenzar los trabajos en ambos frentes antes del final de la legislatura (junio de 2019).

La Diputación espera gastarse durante los próximos ejercicios 23 millones de euros en mejorar el trazado que une Azkoitia y Zumarraga, a lo que sumaría otros 10 millones para acondicionar el enlace costero entre Mutriku y Deba. Modestas cantidades si las comparamos con las manejadas para estos mismos enclaves en tiempos remotos, notables desde el punto de vista del pragmatismo presupuestario.

La intervención en la Gi-631, entre Azkoitia y Zumarraga, agilizará la conexión entre las comarcas de Urola Medio, Alto Urola y Goierri. Los 13 kilómetros que unen las dos localidades discurren encajonados entre el monte y el río, con un curveo constante que hace imposible -temerario, en el mejor de los casos- el adelantamiento. Atraviesan el vial 3.700 vehículos diarios, con importante afluencia de camiones, lo que ralentiza el tráfico y añade un punto de estrés al conductor.

El nuevo proyecto busca habilitar un tercer carril para adelantamientos, atendiendo una vieja reivindicación de los usuarios de la vía. Esta aportación mejoraría su capacidad y seguridad, además de reducir el tiempo de recorrido. La idea es no afectar a la plataforma por donde discurre el bidegorri y la tubería Ibaieder-Barrendiola y mejorar algunos giros a la izquierda para reducir la actual peligrosidad. En la redacción del proyecto se plantean tres tramos, cuya construcción se abordaría por fases.

La Diputación dispone de estudios realizados ya en 1991, donde se contemplaba rediseñar algunas curvas. En 2008, durante la anterior legislatura de Markel Olano, se diseñó un plan incluso más ambicioso, con la ampliación de un tercer carril y la perforación de túneles para evitar algunas curvas. El presupuesto se disparaba por encima de los 100 millones de euros. No se ejecutó.

Conexión con la N-1 y la AP-1

La institución foral retoma ahora la versión posibilista de aquella intención consciente de la necesidad de dotar a Azkoitia y Azpeitia de una mejor salida hacia el sur, con la consiguiente conexión con vías de alta capacidad como la N-1 o la AP-1 (Eibar-Vitoria).

Otra vieja reclamación ha motivado la actuación foral en la carretera costera Gi-638 entre Deba y Mutriku, tramo que acumula un largo historial de proyectos enterrados. En esta ocasión, el departamento de Infraestructuras Viarias se quiere ceñir a «mejorar los puntos problemáticos de ancho de plataforma y consolidar las zonas geotécnicamente comprometidas» en un recorrido que soporta el tráfico diario de 5.500 vehículos y que cuenta con un firme castigado por el paso de los años y la dureza de las inclemencias meteorológicas.

El proyecto foral contempla, de paso, la creación de un paseo peatonal por el borde costero. Transcurrirá en voladizo en las zonas donde no haya espacio en la explanación actual. No habrá excusas viarias, por tanto, para no deleitarse con las vistas del rincón más occidental de Gipuzkoa.

Se trata de una carretera ineludible para los mutrikuarras que viven mirando al resto del territorio guipuzcoano, pero ninguno de los planes trazados para adecentarla ha llegado a buen puerto. En 2003, tras un proceso de participación ciudadana, se propuso un proyecto cuyo coste se elevaba a 80 millones de euros, y en 2014 la redacción de otra alternativa dejaba el precio de la obra en 20 millones. Según fuentes forales, «se ha demostrado que todas las alternativas que discurren por Kalbariogaina-Sasiola-Astigarribia (Gi-3230), además de generar afecciones ambientales severas, o resultar poco funcionales, tienen algo en común: su elevadísimo coste». El nuevo proyecto acarreará un gasto de 10 millones.

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