Diario Vasco

¿Por qué tenemos tanta niebla estos días?

El vídeo de Helliworx muestra cómo entro la niebla en Donostia el pasado domingo. / Helliworx
  • Un fenómeno meteorológico consigue que mientras en el interior las temperaturas se disparan, en la costa se forme una bruma impenetrable

Hubo incluso quien se acercó a la playa, animado por la previsión de tiempo «soleado» y los 23 grados que alcanzaron de máxima los termómetros en Euskadi el sábado. Ir y volver, sin pisar la arena. Y sin ver el mar por culpa de un banco de niebla que lleva metido en la costa desde el fin de semana y se quedará todavía cuatro o cinco días (o más), aunque aflojará un poco mañana. La niebla nos ha chafado el fin de semana playero, ha obligado a desviar varios vuelos por falta de visibilidad y ha instalado una suerte de microclima en las localidades costeras. Ha pasado otras veces, siempre por estas fechas: «Es un fenómeno propio del puente de Todos los Santos y del mes de abril», advierte Margarita Martín, delegada en Euskadi de la Agencia Estatal de Meteorología. La explicación sencilla es que se produce un fuerte constraste de temperaturas: el mar enfría durante la noche la masa de aire cálido diurno y forma esa niebla espesa que se instala a mediodía y no se mueve en toda la tarde.

Lo tienen más que estudiado en Aemet. La jornada amanece despejada y prometedora pero hacia las doce del mediodía empieza a asomar la niebla, que en dos horas ya no deja ver nada. El origen, explica Margarita Martín, está en el anticiclón continental que tenemos encima, una inmensa y pesada masa de aire frío encajonada entre Francia y Alemania y que se deja notar desde la zona de Las Landas hasta Asturias. «El anticiclón pasa por el Valle del Ebro y la Llanada alavesa y deja soleado el interior de Euskadi, llegando incluso a los 25 grados», como si estuviéramos disfrutando de un veranillo en otoño, ya que «todavía tenemos once horas de luz solar y, por tanto, mucho tiempo de insolación».

El cambio se produce cuando ese aire caliente, empujado por la brisa de tierra, llega al mar. «Allí llega con 21 ó 22 grados todavía y se encuentra con un mar que está más frío, a no más de 15 grados, por lo que esa masa de aire pierde calor y toda la humedad se condensa en pequeñas gotitas que forman la niebla».

En otras palabras, el mar enfría la masa de aire por debajo y genera un banco de niebla que se queda sobre el agua toda la noche. A la mañana siguiente la brisa del mar empuja la niebla hacia la tierra -«se mueve despacito, tarda unas dos horas en llegar»- y ahí se queda desde mediodía. Lo que explica que en el interior de Euskadi haya localidades a veintitantos grados y, a esa misma hora, en Neguri dé la sensación de que de un momento a otro se va a poner a llover.

¿Por qué tantos días seguidos de niebla?

Porque los anticiclones no se mueven, tienen una masa de aire frío arriba que pesa mucho. Hay una borrasca en Portugal que ayer se acercó un poco. Lo que generó una mezcla vertical de aire que ha hecho que el anticiclón pierda fuerza y hoy tengamos menos niebla. Pero probablemente mañana estemos igual y los bancos de niebla se queden otras cuatro o cinco jornadas más. La diferencia de un día a otro va a ser la intensidad.

Es decir, que haya niebla o bruma. Porque es distinto. Se llama niebla cuando no se pueden distinguir objetos a un kilómetro o una milla en el caso del mar. Cuando se ve a más de un kilómetro de distancia (y hasta diez) es bruma.

La situación que tenemos estos días, insisten desde Aemet, no es nueva, sino recurrente. Sucede todos los años en el tránsito de octubre a noviembre y al comienzo de la primavera. «Hay años que hemos estado así quince días seguidos». Y si la memoria meteorológica nos falla, siempre podemos guiarnos por la ruta de las grullas. «En algunos pueblitos de la costa francesa se escuchan muy bien estos días, porque son ruidosas. Viajan de norte a sur, desde Suiza o Alemania hasta Andalucía, donde se quedan a pasar el invierno», cuenta Margarita Martín.

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