Diario Vasco
El cementerio de Polloe, el más grande de Gipuzkoa, tiene entre 700 y 800 panteones libres.
El cementerio de Polloe, el más grande de Gipuzkoa, tiene entre 700 y 800 panteones libres. / USOZ

La incineración gana terreno en Gipuzkoa

  • Es la opción mayoritaria en las ciudades grandes, no tanto en los pueblos

  • Priman la última voluntad del difunto y la tradición, más que el factor económico, ya que el coste es muy parecido en ambos casos

La incineración de los fallecidos es desde hace tres años la opción más demandada por los guipuzcoanos. Una tendencia que en el País Vasco ya se reflejó hace seis. El año pasado en Gipuzkoa se llevaron a cabo 3.649 cremaciones, frente a las 2.942 inhumaciones, según datos del Departamento de Salud. Esto significa que el 56% prefiere la opción de la incineración.

Desde las funerarias apuntan que la tradición y la última voluntad del fallecido están detrás de estas decisiones, al margen del coste económico. «Por lo general, los familiares respetan los deseos del difunto sin tener en cuenta cuánto les va a costar», explica la responsable del departamento comercial de Funeraria Vascongada, Haizea Sanz. «Normalmente, la gente suele tener clara su elección y la comunica a los familiares», añade.

También hay otro factor: el geográfico y las costumbres del lugar. «En Donostia las tasas municipales son muy altas para el enterramiento y hay más incineraciones», apunta. Aunque en la capital guipuzcoana son muy excepcionales los funerales de cuerpo presente, «en pueblos como Tolosa, Errenteria o Andoain sí hay más tradición de hacerlo. Otra costumbre en estos municipios es la de poner esquelas en algunas zonas específicas para que los vecinos las lean», apostilla.

Respecto a las preferencias según la edad del fallecido, el gerente de Polloe Servicios Funerarios, Gorka Rueda, asegura que «no puede decirse que la gente joven prefiera la incineración y los mayores el enterramiento. Sencillamente, hay una tendencia evidente de que se incinera más, pero sin que haya diferencias por edades».

2.300 euros por 25 años

El factor económico no es determinante en la decisión. Además, «el coste es muy similar». Rueda recuerda que, en cualquier caso, hay que comprar un féretro. A eso hay que sumar los gastos del crematorio y la urna o del enterramiento, lo que «al final vienen a ser entre 500 y 600 euros». Dependiendo de la elección, los restos se pueden depositar en uno u otro lugar. Desde Funeraria Vascongada informan de que tienen columbarios en los tanatorios de Rekalde e Irun, «por unos cien euros anuales». Son nichos custodiados que se pueden visitar los 365 días del año. «Con el esparcimiento pierdes la referencia de dónde está el ser querido», aclara Sanz.

El cementerio donostiarra de Polloe, que se llenará hoy de visitantes como viene siendo habitual el Día de todos los Santos, es el más grande del territorio, con un total de 8.600 panteones. De ellos, entre 700 y 800 están libres, y la duración de concesión de los mismos es de 25, 35 y 49 años. La concesión de uno común a 25 años, con espacio para unos cinco féretros, tiene un coste de 3.200 euros. Si se acaba el espacio «se puede recurrir a la reducción para hacer más sitio».

En la web del cementerio, polloe.eus, «disponemos de un localizador de sepulturas y personas fallecidas», así que quien no recuerde dónde está la sepultura del allegado podrá recurrir a esta herramienta, que incluye un mapa. En la misma web hay una guía con algunos de los mausoleos y monumentos más representativos del cementerio. Destacan la política española y defensora de los derechos de la mujer, Clara Campoamor, o el pintor costumbrista Ignacio Zuloaga. Sarriegi, Bilintx y el Duque de Mandas son algunos de los integrantes de esta larga lista.

«Dejarlo todo bien atado»

Cuando el difunto carece de recursos y no tiene familiares que se hagan cargo de todo el proceso, son los trabajadores sociales de los ayuntamientos quienes gestionan los gastos. Ellos tramitan este tipo de servicios de beneficencia, «encargándose de llamarnos y de abonar el servicio de la persona fallecida», aclara Sanz, de Funeraria Vascongada.

Sin llegar a estos extremos, en ocasiones las familias disponen de pocos recursos para costear la incineración o inhumación. Ante esta tesitura, «disponemos de paquetes de servicio a precio cerrado con lo justo y necesario, para que no afecte tanto a su bolsillo». Asimismo, ofrecen la posibilidad de pagar a plazos hasta dos años, sin ningún tipo de interés durante el primero.

Funeraria Vascongada cuenta con un nuevo servicio llamado 'Aukeratu', «para dejar todo lo que se refiere al fallecimiento atado y cerrado». El contratante puede escoger entre un amplio catálogo de productos y servicios «que encajen con su personalidad, eligiendo hasta el último detalle».

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