Diario Vasco

Dos mujeres de más de 50 años dieron a luz en Gipuzkoa en 2015

La maternidad de Lina Álvarez, que dio a luz en octubre a su tercer hijo a los 62 años, rompe todas las barreras de la maternidad tardía.
La maternidad de Lina Álvarez, que dio a luz en octubre a su tercer hijo a los 62 años, rompe todas las barreras de la maternidad tardía. / EFE
  • El primer parto en el Hospital Universitario Donostia de esa edad se registró en 2007 y desde entonces ha habido otros 15 más

Corría el año 2007. El servicio de partos del Hospital Universitario Donostia, donde dan a luz alrededor de 4.000 embarazadas cada año y están acostumbrados a ver todo tipo de situaciones, atendió un caso único: una mujer de más de 50 años iba a ser madre. Fue la primera vez, pero no la última. Tres años después, el registro de partos del centro, el de referencia para todo el territorio, volvía a batir la marca. Esta vez fueron dos partos de cincuentañeras, uno de ellos gemelar. Desde entonces hasta ahora no ha habido año en que no se haya repetido este perfil de parturienta (entre dos y cuatro partos por ejercicio), casos extremos de una maternidad cada vez más tardía. En total, ya hay 16 mujeres que han sido madres a los 50 años. En 2015, el último con datos cerrados, nacieron dos bebés de madres cincuentañeras. Fueron sus primeros hijos, según precisa el Instituto Vasco de Estadística. En todo Euskadi, solo se registró un caso más, en Álava, con la diferencia de que para esta mujer no era su primer alumbramiento, sino el tercero o sucesivo, según la forma de recuento que hace Eustat.

El concepto de maternidad tardía ha ido cambiando a lo largo de los años. La barrera estuvo en los 40 años y ahora ya se ha trasladado a los 45. El propio servicio estadístico de Eustat ha empezado a desglosar los datos de mujeres madres a partir de los 50 años porque, de no existir, empiezan a ser varios al año. Pocos, pero se dan.

El caso de Lina Álvarez, que ha sido madre con 62 años de su tercer hijo, o la noticia de que la pareja del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Nuñez Feijóo, la gallega Eva Cárdenas, va a dar a luz a su segundo hijo con 51 han vuelto a poner el foco en el debate sobre los límites de la maternidad. Está claro que la ciencia permite hoy (con límites y no a todas las parejas) desdecir al reloj biológico. Otra cuestión diferente es si se debe ser madre a edades en que ya se podría ejercer de abuela.

Una ley sin límite de edad

Salvo excepciones, la gran mayoría de estos embarazos son gestados por reproducción asistida. De hecho, de los 16 alumbramientos de mujeres de más de 50 años registrados en el Hospital Universitario Donostia, cinco fueron gemelares. La ley no establece límites de edad a la hora de someterse a un tratamiento de reproducción asistida, lo que da lugar a diferencias entre la red pública y privada. La sanidad pública -no solo la vasca, hay un acuerdo de todo el sistema- limita la edad en los 40 años. En la red privada, en cambio, el consenso no escrito gira en torno a los 50 años, conforme a los criterios de la Sociedad Española de Fertilidad, si bien los especialistas insisten en que cada caso se analiza de forma particular, desde el punto de vista biológico y de la salud, y en la dificultad de encajar esa variedad en una norma general. No es lo mismo ser madre con 45 años que con 50, y muchos menos que a los 62.

Aunque noticiosos, los partos a partir del medio siglo de vida siguen siendo casos contados con los dedos de la mano en un servicio como el del Hospital Donostia que atiende una media de casi 11 alumbramientos al día. Menos excepcionales son ahora los alumbramientos a partir de los 45 años. La barrera de los 40 hace tiempo que se considera superada. Las mujeres que dan a luz pasada esa década suponen ya el 10,53% del total de partos en el centro sanitario, cuando hace quince años apenas llegaba al 2,5%, lo que significa haber multiplicado por cinco su proporción. La mayoría de ellas son madres primerizas -primíparas-. La edad media de las mujeres para tener descendencia en Euskadi se ha ido retrasando y ya alcanza los 33,4 años. El primer hijo se tiene a la edad media de 32,4 años.

El servicio de ginecología y obstetricia del Hospital no utiliza el término de 'madres añosas' para referirse a las parturientas de más edad. Prefiere hablar de embarazos de bajo riesgo y de alto riesgo. «No somos quienes para hacer la crítica de cuándo una mujer puede ser madre, porque además habría que analizar cada caso. Pero como profesionales hay que explicar lo que supone un embarazo de alto riesgo», apuntan Arantza Lekuona, jefa del servicio, y Pepe Navarrina, ginecólogo responsable del área de partos, que considera necesario «no banalizar» la maternidad tardía.

«A más edad, más riesgos»

Porque conlleva sus riesgos para la salud de la madre y del feto, sin entrar en el debate de fondo de las consecuencias sociológicas y demográficas de una maternidad tardía. «La edad por sí sola no es un indicador de bajo o alto riesgo. Una mujer de 30 años puede tener un embarazo de alto riesgo y otra de más de 40, no. Pero a más edad, más riesgos», advierten los especialistas. El primero es el hecho de no poder tener hijos, la infertilidad. A partir de los 40 años, la fertilidad disminuye un 80% respecto a los 20. Baja la reserva ovárica de la mujer, y en los hombres también pierde calidad el semen.

El control en el embarazo en estas embarazadas se extrema. La incidencia de aborto se multiplica. Si entre los 30 y 34 años es del 15%, en las mujeres de entre 40 y 44 años, sube al 51% de los embarazos. Otro de los problemas a los que se enfrenta una mujer que va a ser madre con más de 40 años es que el bebé sufra algún tipo de alteración cromosómica (la trisomía 21, el síndrome de Down, es la más frecuente). Por debajo de los 30 años, el riesgo es de un caso por cada 1.000 embarazos; a partir de los 40, de uno entre 105.

La diabetes y la hipertensión son otros de los enemigos de las embarazadas cuando empieza a correr la edad, y sobre todo la preeclampsia, una complicación médica asociada a la tensión alta que «muchas veces obliga a la inducción del parto para evitar secuelas en la madre y en el bebé», explican desde ginecología del Hospital Donostia. Hay una relación directa entre la edad y la incidencia de los partos prematuros inducidos. Y más embarazos múltiples, por las técnicas de reproducción.

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