Diario Vasco

Uno de cada tres mayores de 80 años de Gipuzkoa vive solo

David de Jorge, Mari Carmen Garmendia, Koldo Aulestia y Luis Chillida, en el Aquarium.
David de Jorge, Mari Carmen Garmendia, Koldo Aulestia y Luis Chillida, en el Aquarium. / LUSA
  • Luis Chillida es el nuevo MatiaZaleak de honor, entregado en un acto en el que se anunció la elaboración de un estudio sobre la soledad

«Vamos a tener que convivir con ella y y nos queda mucho por saber». La misteriosa dama que ya irrumpe con fuerza en una sociedad que envejece a marchas forzadas es la soledad. MatiaZaleak, ese espacio de la Fundación Matía que busca «cumplir los sueños» de los más mayores y apoyarles desde puntos de vista cercanos, celebró ayer su segunda jornada anual en el Aquarium, en la que Luis Chillida recibió el MatiaZale de honor por su colaboración con el mundo del envejecimiento y y la discapacidad. La jornada sirvió para presentar ese proyecto Bakar que tanto tiene que ver con esta situación, un estudio cualitativo sobre la percepción de soledad que lidera Erkuden Aldaz y que va a analizar cómo vivir solos sin estar aislados, como tratarla de forma amable.

Porque envejecer viviendo solos es un modo de vida que crece cada día entre la ciudadanía de las sociedades más desarrolladas. En el Estado, por ejemplo, son más del 25% de la población, más de 4,5 millones de personas las que no comparten domicilio. De ellas, 1,8 millones han superado los 65 años y siete de cada diez son mujeres. La situación en Euskadi es muy similar.

Aldaz facilitó otra cifra: en Gipuzkoa, el 31% de las personas que tienen 80 años o más viven solas. «Lo que no sabemos es cómo perciben su situación, porque hay personas que se sienten acompañadas aunque no residan con nadie y otras que comparten su vivienda con la familia y se encuentran muy solos».

MatiaZaleak busca financiación para conocer cómo viven esa situación los mayores guipuzcoanos, una variante que es prácticamente desconocida. El presidente de Afagi, Koldo Aulestia, presente en el acto de ayer, quiso puntualizar que son las instituciones las responsables de ocuparse de la ciudadanía.

«Debe quedar claro que no estamos pidiendo un favor cuando queremos que financien un proyecto como Bakar con el que queremos mejorar la atención a nuestros mayores. Nosotros somos corresponsables». Dentro de su proyecto incansable de voluntariado relacionado con el Alzheimer y las demencias, Aulestia anunció ayer que ha firmado un convenio con la Fundación Matía para la formación de aquellos voluntarios que vayan a hacerse cargo de personas mayores. «No se trata de hacer un master, pero sí de que las personas sepan lo que tienen que hacer».

Mari Carmen Garmendia, presidenta del Patronato de la Fundación Matía, coincidió con Aulestia durante la presentación e insistió en que «queremos llegar a donde lo público no puede». Garmendia se mostró ambiciosa a la hora de fijar los objetivos: «Perseguimos cumplir con los sueños de las personas, tanto con los individuales como con los colectivos y dar respuesta a esa etapa de la vida que tiene limitaciones. Porque la gran familia Matía quiere trabajar por la dignidad de las personas en su envejecimiento y en su discapacidad».

De momento, Matía Zaleak cuenta con un nuevo colaborador de honor que es Luis Chillida. Recibió el galardón de manos del cocinero David de Jorge, que compartió con otro compañero de profesión, Martín Berasategi, la distinción del año pasado, la primera que se concedía. «El otro día le decía a mi chica que este es el mejor premio que me han dado. A veces parece que solo sabemos hablar de cebollas y puerros, pero hay que sacar la nariz de la cazuela».

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