Diario Vasco

Las dificultades para organizarse de las pequeñas empresas frenan la conciliación familiar

Yohanna Méndez repone alimentos en el supermercado Eroski de Hernani, donde ha podido gozar de permisos para conciliar su trabajo con su vida personal.
Yohanna Méndez repone alimentos en el supermercado Eroski de Hernani, donde ha podido gozar de permisos para conciliar su trabajo con su vida personal. / USOZ
  • La UPV presenta hoy en el congreso sobre igualdad un estudio con datos de más de cien empresas del territorio

  • Su autora afirma que es necesaria una mayor «implicación» del sector privado, como ya ocurre en el sector público

Es una de esas palabras que regala el diccionario para referirse de manera sencilla a un concepto enrevesado y complejo. Conciliar significa compaginar el desarrollo profesional de una persona con una vida familiar y personal lo más satisfactoria posible. Así de bonito. Con eso de que el verbo tiene buena prensa, se conjuga mayormente en los países más avanzados y merece la simpatía de la inmensa mayoría de la sociedad, se ha tratado de implantar en Gipuzkoa durante los últimos años, aunque el intento se ha topado con dos barreras. Al parecer, sale caro. Y, además, tergiversa la organización del trabajo, sobre todo en empresas de pequeño tamaño como las que proliferan en el territorio.

Se trata de una de las principales conclusiones a las que ha llegado un equipo del Departamento de Economía Aplicada de la UPV en su investigación titulada 'Radiografía de las empresas guipuzcoanas en materia de igualdad y conciliación familiar'. La presentará hoy en la jornada inaugural del congreso 'Igualdad y Conciliación' que tendrá lugar en el Kursaal donostiarra bajo la organización de la dirección de Igualdad de la Diputación de Gipuzkoa.

Su estudio ha recogido la posición de más de un centenar de empresas del territorio sobre el ámbito de la conciliación, y casi la mitad, el 48%, ha reconocido que la implantación de medidas «supone un coste económico». Pero existe aún una reticiencia mayor. El 71,2% de las compañías expresa que «la principal dificultad» para poner en marcha políticas de conciliación es «de tipo organizativo». Las empresas de tamaño reducido no encuentran soluciones eficaces a la hora de cambiar la organización del trabajo de sus empleados.

Una de las autoras de la investigación, la profesora Mertxe Larrañaga, sostiene que «el mayor peso de las medidas de conciliación ha recaído hasta ahora en las familias y la Administración pública, por lo que sería importante que el sector privado se implicara también».

Emergencia familiar

El 62,7% de los encuestados considera que el principal objetivo de la conciliación es «permitir que cualquier persona pueda compatibilizar su vida personal, familiar y laboral», aunque a la hora de emprender acciones concretas se identifican distintos grados de intervención. La posibilidad de dejar el lugar de trabajo por una emergencia familiar ha sido concedida por el 94,9% de las empresas, aunque cuando se trata de facilitar excedencias personales o familiares, el porcentaje baja hasta el 52,5%. Por otra parte, el 47,5% de los centros de trabajo han accedido a ofrecer flexibilidad de vacaciones.

Las mencionadas medidas podían ser aplicadas a todos los trabajadores en las empresas que las adoptaban, pero existen otro tipo de concesiones o ayudas a la conciliación que no se hacen extensibles a toda la plantilla. Trabajar, por ejemplo, sin tener presencia en la empresa -práctica conocida por 'teletrabajo'- es algo que solo está al alcance de unos pocos y más del 50% de las firmas guipuzcoanas analizadas revelan en el estudio que no cuentan con ninguna persona a la que pudieran plantear esta opción.

Los datos de conciliación de la investigación desvelan, por otra parte, pistas sobre la situación de igualdad de género, la segunda pata del congreso. En los dos últimos años, el 76,3% de las empresas han otorgado permisos de maternidad, pero si se pregunta por cuántas compañías han dado permisos de paternidad, la cifra disminuye hasta el 66,1%.

La posibilidad de poder conciliar está también detrás de la petición que muchas personas hacen de jornadas parciales, siendo la desigualdad manifiesta en este apartado. El 24,1% de las mujeres se acoge a algún tipo de parcialidad frente al 5,2% de los hombres. Estos datos encajan con la realidad de que las mujeres dedican como media 8,4 horas diarias al trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, mientras que los hombres invierten en ese frente 5,3 horas, lo que indica que ellas meten un 58% más de tiempo que ellos a estas tareas domésticas.

El sociómetro lo confirma

Tanto el estudio de la UPV como el propio congreso de hoy y mañana vinculan la igualdad con la conciliación. De hecho, la ponencia que abrirá hoy el evento, de la mano del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, se titula 'La conciliación entre la vida personal, familiar y laboral como reto social para la igualdad'.

El equipo de Mertxe Larrañaga ha dividido su investigación en tres capítulos, recogiendo, además de la encuesta a empresas sobre conciliación, un análisis sectorial y un diagnóstico de desigualdades económicas. Y es en esta parte del estudio donde se recogen cifras reveladoras como que la brecha salarial entre géneros alcanza el 25,1% -28.076 euros que gana de media un hombre ante 21.018 euros que percibe la mujer-, que la brecha en participación laboral es de once puntos, y la de la ocupación laboral de diez puntos, o que las situaciones laborales sin contrato indefinido afectan más a las mujeres (25,3%) que a los hombres (20,2%).

Se da la circunstancia de que ayer, víspera del congreso que analizará las prácticas más avanzadas a nivel europeo de conciliación, el sociómetro se refirió a las «diferencias muy significativas» que se registran entre hombres y mujeres en el ámbito de compaginar trabajo y familia.

El 70% de la población vasca opina que la maternidad obstaculiza mucho o bastante la carrera profesional de la mujer, mientras solo un 13% cree que la paternidad suponga semejante obstáculo. Es más, un 56% de las madres trabajadoras afirman que sus oportunidades de promoción laboral se redujeron como consecuencia de su maternidad, mientras eso mismo lo afirma solo un 24% de los hombres.

Por otra parte, un 74% de quienes tienen hijos y también pareja dice estar muy o bastante satisfecho con la manera en la que se reparten el cuidado de los hijos, aunque hay diferencias: un 82% de los hombres está satisfecho, frente al 67% de las mujeres.

Toda esta serie de datos ponen de manifiesto el margen que el territorio guipuzcoano tiene para avanzar en el ámbito de la igualdad y la conciliación y dibuja un escenario propicio para las empresas e instituciones que entre hoy y mañana expondrán en Donostia sus buenas prácticas.

Entre las comparecencias más destacadas figura aquella que viene a contravenir la opinión de las empresas guipuzconas de que tomar medidas cuesta dinero. Dimitrios Tsoutsias, investigador en el área de mainstreaming de género del Instituto Europeo de Igualdad de Género (Eige) hablará sobre 'Beneficios económicos de la igualdad'. Para mañana quedarán los casos de éxito de Noruega e Islandia.

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