Diario Vasco

El Ayuntamiento de San Sebastián pone precio a los terrenos que albergarán la cárcel

Terrenos de Zubieta donde se prevé construir el nuevo centro penitenciario.
Terrenos de Zubieta donde se prevé construir el nuevo centro penitenciario. / DV
  • El abono de esa cantidad al Ayuntamiento de San Sebastián deja abierto el camino hacia la licitación de las obras del nuevo centro penitenciario

La futura cárcel de Zubieta está algo más cerca de ser una realidad, aunque hay que admitir que no con demasiado impulso. Envuelto en trámites administrativos, constreñido por la crisis económica, reducidos sus presupuestos y al albur de voluntades políticas que siempre se invocan pero pocas veces se cumplen, el proyecto de edificar un nuevo centro penitenciario que sustituya a la vetusta prisión de Martutene ha avanzado a duras penas desde que en 2005 se anunció su construcción. Ya han pasado once años, algunos meses y unos cuantos días. Toda una condena.

El largo recorrido por la jungla administrativa parece haber llegado a su fin. El Ayuntamiento de San Sebastián ha dado el visto bueno a un acuerdo por el que aprueba la transmisión a la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP), dependiente del Ministerio del Interior, de la llamada 'parcela X', un terreno de 28 hectáreas situado en la loma de Eskuzaitzeta. A cambio, la SIEP abonará al consistorio la cantidad de 1.725.000 euros.

A partir del cumplimiento de este trámite queda abierto el camino hacia la licitación de las obras, que están presupuestadas en 91,4 millones de euros. «Lo que queda es la decisión del Gobierno de licitarlas», señalan fuentes municipales. El problema es que desde hace un año el Ejecutivo central está en funciones y nadie garantiza que cuando deje de estarlo la cárcel de Zubieta esté entre sus prioridades.

El 15 de julio de 2005 el Ayuntamiento de San Sebastián y la Dirección General de Instituciones Penitenciarias suscribieron un protocolo de intenciones que marcó el comienzo oficial del proyecto de Zubieta. En el acuerdo, el Ministerio del Interior mostraba su voluntad de trasladar la cárcel de Martutene. Por su parte, el Ayuntamiento se comprometía a buscar un terreno adecuado en Zubieta.

El protocolo desembocó en abril de 2011 en un convenio que obligaba al equipo de gobierno donostiarra a «gestionar y obtener la titularidad de la 'parcela X', así como inscribirla en el registro de la propiedad como finca registral independiente con objeto de hacer posible la transmisión de la misma». En contraposición, la SIEP abonaría más de 1,7 millones de euros al momento de formalización de la escritura pública.

La 'parcela X' quedó conformada en su mayor parte con terrenos del Ejecutivo vasco comprados por el Ayuntamiento y con otros de propiedad particular, que han sido adquiridos paulatinamente. En el acuerdo aprobado este mes por la junta de gobierno local se indica que «se da la circunstancia que, de manera reciente, el Ayuntamiento ha podido efectuar los trámites registrales que han posibilitado la inscripción a su nombre de la parcela de continua referencia, por lo que en este momento está ya en condiciones de poder cumplimentar la entrega comprometida».

Así las cosas, cumplido el último trámite antes de la adjudicación de las obras y sin que el concurso de licitación asume por el horizonte, es bastante complicado hacer predicciones sobre la fecha en la que los primeros presos comenzarán a ocupar las celdas de Zubieta. Las estimaciones más optimistas prevén que las obras comiencen en la primera mitad de 2017 y concluyan en 2020. Pero este tipo de plazos pocas veces se cumplen en las administraciones, como es de sobra conocido y tradicional.

588 celdas

La cárcel de Zubieta se llamará oficialmente Centro Penitenciario Norte III, aunque es poco probable que ese nombre tenga mucho recorrido. El nuevo penal contará con seis módulos residenciales y uno polivalente, con un total de 508 celdas, más otras 80 complementarias en los módulos de régimen cerrado, enfermería e ingresos, salidas y tránsitos. La prisión está pensada para albergar tras sus cerrojos a un máximo de 1.100 reclusos.

La distribución en Zubieta permitirá separar a los reclusos según su delito o sus características, algo que no se puede hacer en Martutene, donde primarios y reincidentes, preventivos y condenados o jóvenes y mayores se ven obligados a convivir juntos.

El complejo penitenciario se completará con instalaciones deportivo-culturales, talleres formativos, zonas para recibir a las visitas, cocina, lavandería y puestos de control. En las zonas interiores habrá zonas ajardinadas y porches para desplazarse a cubierto en los días de lluvia. Todo muy nuevo y bonito. Lo que no habrá será libertad.

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