Diario Vasco

El radar que caza a 70 conductores cada día

El radar de la GI-20, a la salida del túnel de Aiete.
El radar de la GI-20, a la salida del túnel de Aiete. / LOBO ALTUNA
  • Cada semana sanciona a cerca de 500 conductores que sobrepasan los 80 km/hora

  • El año pasado los cinemómetros fijos y móviles cazaron a 115.543 automovilistas en las carreteras de Gipuzkoa

Ahí está. Medio oculto. A la salida de un túnel. Sin ningún aviso anterior que avance su presencia y que, muchas veces, lleva a los conductores a levantar el pedal del acelerador. Muchos saben de su ubicación, pero ni con esas. El dispositivo se hincha a cazar y sacar la foto a diestro y siniestro. Sea un conductor extranjero que pasa por allí o sea el repartidor de fruta guipuzcoano que atraviesa a diario la carretera. El radar de la salida del túnel de Aiete, en la Variante de San Sebastián es, de largo, el dispositivo que más multa de todo Euskadi. Casi 500 conductores son cazados a la semana por este aparato, que no tiene piedad con quien supera los límites de la carretera en este punto.

El de Aiete forma parte de la red de radares fijos repartidos por las principales arterias de Euskadi. Desde este verano, la dirección de Tráfico del Gobierno Vasco ha activado once nuevos dispositivos, con lo que la red suma 75 cabinas de cinemómetros fijos instalados.

Pero el radar ubicado en la GI-20, a la altura del túnel de Aiete, se lleva la palma y aglutina casi una de cada cuatro multas por exceso de velocidad que se interponen en Gipuzkoa. Y no es de los nuevos. De hecho, pocos guipuzcoanos se han librado de caer en sus garras o no tienen algún familiar o amigo a quien les ha llegado una cartita a casa con la multa por exceso de velocidad.

En concreto, está situado en el punto kilométrico 10,8 de la GI-20, en sentido Bilbao, justo a la salida del túnel de Aiete, en el término municipal de San Sebastián.

El dispositivo está semioculto, pero pintado de verde fluorescente, justo a la salida del túnel, en el arcén de la izquierda. En ese punto de la carretera, el límite de velocidad es de 80 kilómetros a la hora y así está indicado en diversas señales en el recorrido. Pasado el radar, la carretera se bifurca: a la derecha queda la salida de Ondarreta y la travesía hacia Añorga, y a la izquierda continúan dos carriles de la GI-20, con límite de velocidad de 80, que luego enlazan con la AP-8. Desde que se construyera el Segundo Cinturón de San Sebastián, la GI-20 ha quedado relegada principalmente al tráfico doméstico (es decir, guipuzcoano) aunque también hay muchos conductores foráneos que circulan por allí.

Según los datos del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, el año pasado este radar denunció a 26.499 conductores. Es decir, cada día 72 conductores son cazados por pasar por ahí a más de 80 kilómetros por hora. A la semana caen 465. Ahí es nada.

La GI-20, la de más multas

Es el dispositivo fijo y móvil que más denuncias acumula de Euskadi. Y con diferencia. De hecho, el solito se ocupa del 23% de las multas por exceso de velocidad que se ponen en las carreteras de Gipuzkoa, si se suman las de los radares fijos y las de los móviles que llevan las patrullas de Tráfico de la Ertzaintza y que cada vez utilizan tecnología más sofisticada.

Con este radar tan activo, no es raro que la GI-20 sea también la carretera que más multas de velocidad registra de Gipuzkoa, si se suman las de los dispositivos móviles y fijos. En total, el año pasado se registraron 29.039 multas en esta carretera, que cuenta con cuatro radares fijos -tres en sentido Bilbao y uno en sentido Irun-. Eso sí, uno solo, el de Aiete, acumula 26.499 denuncias. Otras carreteras de Gipuzkoa, como la AP-8 o la N-1, que tienen cada una ocho radares, no son las que más multas acumulan, a pesar del importante volumen de tráfico doméstico y extranjero que soportan.

Este ranking de radares más activos, en el territorio de Bizkaia está encabezado por el cinemómetro de la AP-68, en Bilbao. En concreto, se encuentra situado en el punto kilométrico 0,2, en sentido Cantabria. El año pasado, este radar multó a 20.855 conductores por exceso de velocidad.

En el caso de Bizkaia, la carretera que más multas por exceso de velocidad acumula es la AP-8, con 29.443 denuncias durante el año pasado. Esta carretera es la que más radares tiene en Bizkaia, con 18 dispositivos repartidos en distintos puntos.

En el caso de Álava, el radar que más sanciones por exceso de velocidad acumula es el de la N-240, en Legutiano. En concreto, este cinemómetro, ubicado en el punto kilométrico 16,1, en sentido Bilbao, registró el año pasado 5.626 infracciones. Se da la circunstancia de que esta carretera, la N-240, es la que más multas por exceso de velocidad registra de Álava, con 6.052 denuncias.

Más multas en Gipuzkoa

Los datos aportados por la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco detallan además que el año pasado se interpusieron un total de 228.513 multas por exceso de velocidad, si se suma el trabajo de los radares fijos y móviles. Supone un aumento respecto a 2014 y 2013, años en los que se registraron 210.160 y 174.000, respectivamente. Pero lejos de las 277.213 incoadas en 2012.

De vuelta a los datos del año pasado, por territorios, la mayoría de ellas se registraron en Gipuzkoa que, con 115.543 multas, supera a la suma de las interpuestas en Bizkaia y Alava. En el primero de estos territorios se sumaron 88.343 mientras que en Álava se llegó a las 24.627.

De este trabajo, que supone un importante ingreso para las arcas públicas -el año pasado se esperaba recaudar 13 millones de euros-, se ocupa una extensa red de radares fijos y móviles repartidos por las principales carreteras. En la actualidad, Euskadi suma 75 radares fijos: 32 en Bizkaia, 28 en Gipuzkoa y 15 en Álava.

Desde este verano, se han 'recuperado' once dispositivos que estuvieron activos hasta 2011 y que desde ahora vuelven a vigilar que nadie supere los límites de velocidad.

En todo caso, desde el Departamento de Seguridad recuerdan que el número de cinemómetros fijos de los que dispone la dirección de Tráfico sigue siendo 23. Porque no todas las cabinas de radar disponen de un dispositivo activo dentro. Lo que se hace, básicamente, es rotar los detectores entre las cabinas existentes. Pero a efectos preventivos cumplen, en teoría, el mismo objetivo. Porque un conductor que se encuentra con una de estas cajas amarillas no puede saber si el radar tiene o no una máquina en su interior.

En el caso del radar de la GI-20 en el túnel de Aiete, queda claro que dentro tiene el dispositivo en marcha, a tenor del volumen de multas que registró el año pasado.

Junto a los radares fijos, las patrullas de Tráfico de la Ertzaintza disponen de dispositivos móviles cada vez más sofisticados. A finales del año pasado se incorporaron varios medidores láser mucho más precisos que los tradicionales detectores móviles y que, además, no pueden ser inutilizados por los inhibidores ilegales que utilizan algunos conductores.

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