Diario Vasco

«Falta infraestructura, como villas imponentes para el alquiler»

  • La exdirectora de Turismo, Isabel Muela, es hoy socia de una empresa que oferta experiencias a la carta y de gran lujo al turista

Ocurrió el año pasado. Una familia de turistas extranjeros buscaba una villa de lujo para alojarse unos días en Donostia. De las que no salen en las guías y webs inmobiliarias. Una tarea en principio sencilla. ¿O no tanto? Isabel Muela, exdirectora de Turismo del Gobierno Vasco y hoy socia de 'Joyas de España', firma especializada en viajes exclusivos y experiencias de calidad a la carta, se 'pateó' la ciudad, tiró de agenda, consultó a las primeras espadas del sector pero no encontró un lugar que reuniera los requisitos solicitados y los clientes terminaron por elegir otro destino, en otro país.

Muela pone a Donostia, y a Euskadi general, en un segundo plano dentro del mapa del turismo de lujo. «No hay una infraestructura para el gran lujo. Faltan por ejemplo villas imponentes en alquiler, que permitan contratar un staff propio, o mejorar la atención del personal en idiomas». Aunque se capta un turismo de cada vez mayor poder adquisitivo, el perfil no es comparable con destinos 'top' como Ibiza, Cataluña o Andalucía, dice. «Euskadi es un destino que nos cuesta más justificar entre el público del gran lujo. A pesar de que pensamos que somos tan conocidos, en países americanos, por ejemplo, no lo somos. Nos tendría que ir mucho mejor. Todavía no hemos hecho la reflexión de si queremos llegar a ese público, si queremos posicionarnos como destino de lujo. Donostia lo está haciendo muy bien».

Echa de menos sacar más partido «al patrimonio público y privado» como oferta hotelera, al estilo de lo que en su día logró la marca Paradores, cita, y que Euskadi se promocione como destino en su conjunto. «La cadena turística no tenía que estar basada en cada territorio, eso es un error, sino en la autonomía. Vivimos en un radio de 150 kilómetros que se cruza en coche en hora y media. Es una singularidad que debemos aprovechar. Para el turismo somos 'Basque Country'».

El lujo, cuenta, «no tiene nada que ver con la ostentación que roza la vulgaridad», sino que es la llave para poder disfrutar de experiencias al alcance de unos pocos. «El lujo ya no es comer en Arzak, sino comer en la cocina de Arzak con Arzak», pone de ejemplo por el tirón que mantiene intacto el mundo de la gastronomía. «Y no siempre significa gastar más, sino valorar la diferencia».

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