Diario Vasco

Zaporeak estrena cocina en Chíos

Voluntarios con el cesto de las bandejas, entre ellos el cocinero Zabaleta, el exfutbolista Gabilondo y García Amiano.
Voluntarios con el cesto de las bandejas, entre ellos el cocinero Zabaleta, el exfutbolista Gabilondo y García Amiano. / ZAPOREAK
  • La ONG de ayuda a refugiados recoge hoy comida en Garbera, junto al Banco de Alimentos

  • Los sabotajes que sufrieron en los últimos meses han cesado y, de momento, tienen presupuesto para seguir hasta final de año

Zaporeak está de estreno en la isla griega de Chíos, el lugar en el que siguen dando de comer a 1.500 personas. La 'cocina de los vascos', como la conocen otras ONGs, o la de 'las amatxos', como la denominan cariñosamente los socorristas guipuzcoanos de Salvamento Marítimo Humanitario, cuenta con nueva sede, más alejada del pueblo en el que tuvieron un final plagado de sabotajes y hasta alguna persecución.

Una ONG noruega, NRT, ha sido la que ha patrocinado la nueva cocina, separada del almacén de alimentos, pero con una comunicación perfecta entre ambas naves. Peio García Amiano ya la ha estrenado en su séptimo viaje a la isla de Chíos y reconoce «que es un lujazo que nos facilita mucho la tarea».

Porque dar de comer de forma equilibrada, variada y que sume calorías suficientes es el reto al que se enfrentan cada día los quince o veinte voluntarios de Zaporeak. En sus bandejas desechables colocan menús completos para que alcancen las 1.400 y 1.500 calorías que tenían como objetivo. ¿Ayer mismo? Unas lentejas, pollo al curry, ensalada, una pieza de fruta y un pan de pita, una comida cada vez más similar a la que los refugiados degustaban en sus países.

El arroz también es frecuente, pero lo sustituyen a menudo por frutos secos, muy del gusto de sirios o iraquíes. La comida llega a todos ellos y con la nueva zona de emplatado de la flamante cocina noruega que utilizan los chefs solidarios, las cosas se han vuelto más cómodas.

«Además, de momento nos han dejado tranquilos, aunque yo no me fío mucho, porque aunque en el anterior local pudo haber presiones de los vecinos, también había grupos de extrema derecha por detrás». Han cambiado también de apartamentos, porque la llegada del invierno les ha permitido conseguir otro lugar para vivir a precio más barato. Y donde puedan cenar todos juntos con los voluntarios de la otra ONG guipuzcoana que trabaja en Chíos, la gente de Salvamento Marítimo Humanitario.

Tienen recursos para seguir hasta fin de año, aunque su objetivo es continuar con su labor y aún más, tratar de poder servir comidas en otros campamentos griegos a los que abastece el Ejército. «Somos la única cocina voluntaria del mundo, pero tenemos experiencia y sabemos que se puede dar de comer con dignidad. Ahora, además, se está comenzando a producir el fenómeno de las largas estancias. Chíos ya no es solo un paso intermedio hacia ese futuro europeo al que muchos aspiraban. Ahora se ha quedado como una sala de espera eterna a la que, además, muchos vuelven porque aquí, por lo menos, pueden comer e, incluso, enviar a los niños a la escuela provisional que se ha habilitado en la isla. En Atenas tampoco tienen nada que hacer».

Zaporeak tiene hoy una cita con la ciudadanía a partir de las 10 de la mañana y hasta las 10 de la noche. Será en Garbera, donde junto al Banco de Alimentos de Gipuzkoa, recogerán comida para los refugiados. El producto fresco como la fruta, la carne o el pescado lo compran en la isla o en Atenas, pero esperan conseguir en el hipermercado arroz, avellanas, nueces, aceite, legumbres, pasta y atún en lata.

Las cifras hablan de que han dado hasta ahora 300.000 comidas, que el presupuesto mensual es de 80.000 euros y que han pasado ya por sus cocinas 200 voluntarios, entre ellos el exfutbolista Igor Gabilondo o el cocinero del restaurante Aratz Xabier Zabaleta. «En nuestro territorio hay mucha solidaridad», afirma García Amiano. «La gente trabaja a gusto allí, queremos transmitir alegría y los propios refugiados han cambiado. Ya no están desencajados sino más relajados. Y se nota».

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