Diario Vasco

Todo son trabas para los socorristas de Salvamento Marítimo

  • Las autoridades apenas les permiten actuar en el agua, pero asisten a las arribadas para hacer chequeos médicos y realizar traslados

Un grupo de socorristas guipuzcoanos partieron hace casi un año para ejercer su profesión como voluntarios en el Mediterráneo. Su objetivo era salvar vidas y antes de poder hacerlo tuvieron que sortear un buen número de trámites hasta que las autoridades griegas e internacionales les reconocieron como socorristas aptos para realizar su labor

Las cosas han cambiado en apenas un año. De ser un ejemplo han pasado a actuar con muchas restricciones, porque los guardacostas ya no les permiten salir al mar con el barco ni efectuar rescates. Sí se acercan a la playa cuando llegan lo que Iñigo, que forma parte de Salvamento desde la primera expedición, llama arribadas. «Hacemos un primer chequeo médico y en caso de que alguna persona se encuentre en malas condiciones le llevamos en vehículo al hospital. Cubrimos servicios de emergencia de algunos campamentos y de urgencias en otros. La situación en Chíos cambia constantemente». Tanto que los socorristas han sido sustituidos poco a poco por personal sanitario. La ONG se encuentra en 'stand by', a la espera de tomar decisiones sobre el futuro de su labor, que algunas instituciones consideran incómoda.

'La tercera muerte'

Lo que era una etapa en la huida de los refugiados ahora se ha convertido en muchos casos en una estancia larga. Unas 3.000 personas viven lo que ellos llaman 'la tercera muerte'.

Iñigo lo cuenta. «La primera es en Siria o en Afganistán, donde está la guerra y la persecución de la que huyen. La segunda en el mar, que deben atravesar sin garantías y la tercera es cuando llegan a Chíos, donde entran en una especie de limbo jurídico. No pueden hacer nada, ni trabajar, ni ir a ningún sitio».

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