Diario Vasco

La historia de la 'Marina Auxiliar de Euzkadi': bombazos, minas... y siempre la muerte

  • Fue creada para ayudar a los barcos republicanos en la protección al tráfico marítimo y a la actividad pesquera en aguas del Cantábrico

Bombazos, cañonazos, minas destruidas... y siempre la muerte, acompañaron a aquellos tripulantes de la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, creada en octubre de 1936 por el Gobierno Vasco para ayudar a los barcos republicanos en la protección al tráfico marítimo y a la actividad pesquera en aguas del Cantábrico, a la vez que a mantener libres de bombas submarinas los accesos a sus puertos. Así lo recoge en el libro -'Euzkadiko Gudontzia iruditan'- el historiador Juan Pardo, un volumen que más que narrar los hechos ofrece en fotografías los retratos de las personas que participaron en ese episodio concreto de la guerra civil española.

«Para organizar toda esta fuerza se convirtieron en 'buques de guerra' a más de medio centenar de pesqueros, en su mayoría de la flota de Pasaia, que estaban refugiados en Bilbao, sin ninguna ocupación», señala el historiador. En aquel día de 1937 el crucero franquista 'Canarias' interceptó, a la altura del cabo vizcaíno, a un convoy que iba de Bayona a Bilbao. Lo formaban el mercante 'Galdames' y los bous 'Gipuzkoa', 'Bizkaya', 'Nabarra' y 'Donostia'. El desigual combate -todo a favor del Canarias, con una distancia de disparo que multiplicaba la de los adaptados pesqueros vascos- terminó con el apresamiento del 'Galdames' y el sacrificio «heróico» del bou 'Nabarra'.

Los pesqueros -en su mayoría bacaladeros- fueron dotados de artillería para realizar servicios de protección costera y escolta (bous armados) y en otros de aparejos para el rastreo de minas. Para labores portuarias y cometidos especiales se militarizaron también seis lanchas motoras, una docena de canoas rápidas y varias embarcaciones auxiliares. Todos los buques iban pintados de gris aplomado, llevando en sus amuras el color negro, la inicial de su nombre o el numeral correspondiente. Izaban la ikurriña a proa y la bandera tricolor republicana a popa. Tenían base en Portugalete.

Las tripulaciones de estos barcos de Euskadi se organizaron con voluntarios procedentes de las marinas mercante y pesquera. «La mayoría militaba en ELA-STV o en el PNV, pero había también un importante núcleo de afiliados al Partido Socialista o a la UGT y grupos menores de la CNT, ANV, del Partido Comunista o de Izquierda Republicana. El 87% de los voluntarios eran vascos, pero había asimismo un grupo numeroso de gallegos y unos pocos procedentes de Andalucía, Cantabria, Asturias, Castilla, Murcia, Madrid, Cataluña y Aragón. En total, 917 hombres y 3 mujeres sirvieron en la Marina de Euzkadi y 62 fallecieron en acción», señala el historiador donostiarra.

Indica que la caída de Bilbao, en junio de 1937, obligó a los buques vascos a trasladarse a Santander, donde los dragaminas siguieron realizando labores de rastreo.

Pardo señala que algunos de los buques fueron transferidos a la Marina Republicana en agosto de 1937 y luego operaron en Asturias. «La evacuación del territorio asturiano -en octubre de ese mismo año- puso punto final a sus actividades. La mayoría de estos barcos consiguieron llegar a Francia. La mitad de las tripulaciones quedaron en suelo francés, custodiando las embarcaciones hasta el final de la contienda bélica española y la otra mitad regresó a la zona republicana para proseguir la guerra civil en la Marina Republicana o enrolados en la flotilla del Cuerpo de Carabineros».

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