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Sastre, ayer en la jornada inaugural en el Kursaal.
Sastre, ayer en la jornada inaugural en el Kursaal. / ARIZMENDI

Joaquín Sastre: «Cada vez hay más alergia y más temprano, ahora ya vemos niños de tres años alérgicos al polen»

  • Joaquín Sastre, Presidente de la Sociedad Española de Alergología, Además del componente genético, «hay algo en el medio ambiente que hace que el sistema inmune responda, cuando antes no lo hacía»

1.200 alergólogos se dan cita desde ayer y hasta el sábado en el Kursaal, donde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica analiza estas enfermedades y los últimos tratamientos.

- ¿Cada vez hay más alérgicos?

- Es cierto, se ha visto en estudios epidemiológicos. Cada vez vemos más alergias y, además, más temprano. Cuando empecé a formarme había que esperar a los 8-9 años para ver a niños alérgicos, pero ahora con 3 ya lo son al polen. En general, la cifra de alérgicos va a seguir aumentando. Se calcula que aproximadamente en el 2050 las alergias afectarán a casi entre el 40-50% de la población.

- ¿A qué se debe este aumento?

- La alergia afecta fundamentalmente a países desarrollados, aunque también se puede ver en países subdesarrollados. Pero las alergias a alimentos, medicamentos, al perro, a los ácaros, al polen... afectan más a los países desarrollados. Incluso hay estudios antiguos que ahora se confirman sobre emigrantes que llegan por ejemplo a Europa y en 4 ó 5 años se hacen alérgicos. Por ejemplo, en Andalucía, al polen del olivo, cosa imposible en sus países de origen. Con lo cual, además de la genética hay algo en el medio ambiente que es condicionante, que despierta la alergia y que hace que el sistema inmune empiece a responder ante cosas frente a las cuales antes no respondía, que las daba como algo no dañino. Fíjese en el polen, que no es nada químico ni nada raro, pero antes el sistema inmune lo toleraba. Y ahora lo toma como algo raro.

- ¿Por qué?

- Probablemente hay cosas que están alrededor del sistema inmune, infecciones que ya no hay, estilos de vida que hace que el contacto sea más intenso, otras veces se retrasa mucho en los niños la alimentación normal... Esto hace que a lo mejor haya tanta alergia. Nosotros vamos mucho a Latinoamérica y allí no hay alergia a los alimentos en niños pequeños. Les preguntaba qué les daban de comer y te decían «de todo lo que hay en la cocina, aunque el niño tenga dos meses, porque no hay elección». Se lo dan en la forma en que lo pueden digerir, como purés. Nosotros nos hemos empeñado en empezar a introducir cuanto más tarde el pescado o el huevo, cuando se está viendo que cuanto antes se introduzcan, manteniendo la lactancia materna, el cuerpo lo va a reconocer como normal y no se va a hacer alérgico.

- Aquí se dilata más la ingesta de sólidos. ¿Lo ha comentado con los pediatras?

- No es que haya que hablar con los pediatras, son las evidencias. A Donostia va a venir Gideon Lack, que ha liderado los principales estudios que se han hecho al respecto y que demuestran de forma significativa que a los niños a los que se les introduce antes ciertos alimentos desarrollan menos alergia al cabo de 4-5 años. Hizo uno con niños con antecedentes familiares de alergia a los que desde los dos meses, además de la lactancia materna, les empezaron a dar leche normal, soja, pescado, huevo... Y ha visto que con muchos alimentos cuanto antes se introduzcan no se hacen alérgicos. Hizo también un estudio sobre el cacahuete, que en algunos países se come bastante.

- ¿En qué consistía?

- En el Reino Unido, como el cacahuete suele dar alergia, hasta los tres años ni un niño lo toma. Lo comparó con Israel, donde no existe esta alergia. ¿Por qué? Porque en Israel desde los dos meses les dan cacahuete.

- Entonces, ¿habría que cambiar las pautas de alimentación?

- Si estos estudios se corroboran con otros probablemente haya que pensarse las cosas, sobre todo con niños que tienen antecedentes familiares importantes. La intervención precoz está en primera fase de desarrollo, habrá que confirmarlo, pero probablemente habrá que exponerles porque hay una ventana de tolerancia en los niños en los primeros meses de vida, que es cuando el sistema inmune asimila como normal lo que ve. Parece que pasado ese periodo hay más posibilidad de hacerse alérgico.

- Entonces, el alérgico, ¿nace o se hace?

- Las dos cosas. Pero sabemos también que la genética se puede modelar en base a ciertas exposiciones ambientales, la llamada epigenética, que explica muchas enfermedades. El sistema inmune es también capaz de cambiar en base a lo que se encuentra fuera. Esto se ve también en las plantas: cuando se lleva una planta al desierto, al cabo de 3-4 generaciones se adapta a la poca humedad y agua. Son cambios genéticos.

- ¿Hay más alergia en el campo o en la ciudad?

- En las ciudades.

- ¿Las alergias se pueden prevenir?

- De momento, es difícil. Puede hablarse de una introducción muy temprana de alimentos, cierto tiempo de exposiciones, pero ahora mismo no está establecido claramente cómo hacerlo. Según los últimos estudios, ni la lactancia materna exclusiva durante 6 meses previene la alergia.

- ¿Y se pueden curar?

- Muchos medicamentos solo eliminan los síntomas, lo cual está muy bien, pero intentamos curarla en lo posible tratando de modificar el sistema inmune.

- ¿El diagnóstico precoz favorece el pronóstico?

- Sí, porque evita que se cronifique y la enfermedad sea reversible. Como en otras enfermedades crónicas, cuanto antes se trate, más manejable será. Pero también es cierto que hay pacientes que desde el principio empiezan torcidos a pesar de la intervención muy temprana y es muy difícil.

- ¿Las alergias se detectan a tiempo?

- Nuestro sistema sanitario, que si lo comparas con lo que hay por el mundo no está nada mal, hace que el acceso al especialista sea muy fácil. En el Reino Unido, por ejemplo, no hay manera de acceder al especialista. Aquí a veces el problema es el sobrediagnóstico. Estamos confirmando la cifras de otros países, y es que el 20-25% de los pacientes que nos envían por asma ni lo tienen ni nunca lo han tenido. A veces es angustia.

- Uno de los apartados del congreso es sobre las alergias a los medicamentos, aunque muchos supuestos alérgicos no lo son.

- Es cierto. Hice un estudio sobre lo que cuestan los pacientes hospitalizados alérgicos a los fármacos, cuando realmente no lo eran, y resulta que cada día costaban unos 400 euros, porque había que suministrarles medicamentos alternativos, la cosa se complicaba... Todo porque arrastraban aquello de que algún día les dijeron que eran alérgicos.

- En cambio otros los son. ¿Qué pueden hacer?

- Tenemos protocolos con los que somos capaces de crear tolerancia. Con los alimentos el resultado es más estable, con fármacos dura menos tiempo pero intentamos que sea lo suficiente para que reciban el tratamiento. Por ejemplo, quimioterapia. Lo que se hace es tratarles con la propia medicación, dársela poco a poco. Son protocolos que llevan tiempo pero son muy agradecidos porque los pacientes pueden ser tratados con lo mejor.

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