Diario Vasco

Los abuelos también son protagonistas

    Elena lleva y recoge a su nieta Laia del colegio cada día.
    Elena lleva y recoge a su nieta Laia del colegio cada día.
    • La asociación Agipase incluye esta figura familiar en sus programas, por su papel central en muchos hogares

    Cuando se fundó Agipase en 1994, el objetivo era atender a padres y madres separados o divorciados que querían que su nueva situación fuera lo más favorable posible dentro de la crisis familiar y que la estabilidad de sus hijos no se resintiera. Pero la sociedad es tozuda y ha empujado a esta entidad, que celebra unas jornadas de corresponsabilidad familiar este mismo viernes, a ampliar su campo de acción, a atender a nuevos colectivos y a tener en cuenta a un nuevo sujeto que clama algo más de protagonismo: los abuelos.

    El 56% de quienes acuden a Agipase son familias monoparentales, otras reconstituidas en la que ambos cónyuges tienen hijos, abuelos que acogen a padres y niños en casa o parejas en crisis que quieren mediación para solventar sus conflictos. El porcentaje mayoritario que eran separados y divorciados cuando empezó la andadura de esta asociación supone ahora el 39% de los que acuden a la sede de Txara por la mañana o al local de la calle San Cristobal de Egia por la tarde. Un 5% son parejas con hijos adolescentes que quieren solventar problemas. Todo se engloba bajo el enorme paraguas que son las crisis familiares.

    Ser abuelos

    Son los abuelos quienes llaman la atención y quienes quieren que se les tenga en cuenta. «No es protagonismo. Lo que quieren es ser abuelos y no simulacros de padres», afirma la secretaria de Agipase, Julia Rodríguez Bárcena, cuyo objetivo es poner en orden vidas que cambian y que deben ser capaces de manejar con las herramientas que tienen.

    La mayoría de familias se entienden perfectamente, sin disputas de por medio, pero también surgen casos problemáticos. «Aquí llegan abuelos que están colapsados, no tanto físicamente en muchos casos, sino por la exigencia de ejercer como si fueran los padres de sus nietos. Y por el poco reconocimiento que reciben a veces por parte de sus propios hijos. Muchas veces, después de estar todos los días a cargo de los niños, reciben críticas, por ejemplo, porque les han dado chocolate para merendar». Cualquier abuelo puede formar parte de esta asociación renovada para dirimir sus crisis familiares, aunque tanto Julia como la mediadora Arantza Bergara y el presidente de la asociación, Juan Pousibet, admiten que la mayor parte de quienes piden ayuda son padres o madres de hijos separados.

    Julia pone un ejemplo muy gráfico. «Una situación tipo es la de esa pareja que trabaja mucho y tiene dos críos, por lo que debe tirar de abuelos para que los recojan de la ikastola y los cuiden. Se separan y pongamos que ella va a vivir a casa de sus padres. Vuelve a una situación que dejó hace años, pero con una angustia interna y con dos niños. La abuela se convierte no solo en la madre que fue con su hija hace años, sino también en la de sus nietos. Los conflictos surgen casi de forma inmediata».

    Se asegura que los abuelos están colapsados en muchas ocasiones y que no resulta extraño que la pareja deje a los niños un fin de semana con los padres de uno y el otro fin de semana con los de otro. No es el único conflicto con el que se encuentra este colectivo en una sociedad que cada vez alberga más tipos de familias.

    Julia recuerda a una madre de una pequeña de siete años y su suegra, que acudían a la asociación para que les ayudaran a que la niña dejara las conductas violentas que había adquirido tras la separación. «Era la abuela la que necesitó más ayuda, porque saber que lo mejor para la niña era dejar de ver a su padre, que al final era su propio hijo, le hacía sentirse muy culpable. Al final suegra y nuera actuaron juntas».

    En Agipase también han luchado con abuelos por la custodia de menores abandonados por sus padres por la razón que sea. O porque uno de ellos ha muerto. «La ley dice que los padres tienen derechos, pero han sido sus abuelos los que les han cuidado y el lazo sentimental de los niños es con ellos».

    Una jornada especial

    Los nuevos modelos de familias, la importancia de la mediación o la corresponsabilidad paternal son parte de las terceras jornadas que esta asociación ha organizado para este viernes. La matrícula es gratuita y la inscripción puede hacerse tanto en el teléfono 943286297 como en agipase2@gmail.com.

    Se hablará de la coparentalidad en la crisis familiar, de las dificultades legales que todavía existen, de los recursos existentes para las familias en crisis, (no se habla solo de parejas) o de las buenas prácticas profesionales en procesos de separación.

    La mediadora Arantza Bergara destacó que la última mesa redonda tratará de las paternidades en los nuevos modelos familiares. «Vamos a contar con un padre de familia reconstituida, otro con custodia monoparental materna, uno más con custodia compartida y un cuarto con custodia monoparental paterna».

    El propio presidente de la asociación, Juan Pousibet, defensor de la custodia compartida, vive su experiencia de divorcio con una custodia monoparental materna. «Ella no quería utilizar la palabra compartida, pero lo que sí conseguí es ver más tiempo a mi hija que lo que dictaminó el juez en un principio».

    Porque en la práctica y si los padres lo acuerdan, no hay demasiadas diferencias entre todo ese abanico de modelos, solo en cuanto a noches de pernoctación. En las jornadas también se puntualizarán estas cuestiones y se aclararán otras como esa que tanto molesta a Pousibet: «Duele que haya gente que diga que hay padres que quieren custodia compartida para no pagar pensión de alimentos. Porque no es cierto. Es más caro mantener al niño o a la niña durante medio mes que mandar 150 ó 300 euros para todos los gastos».

    Otro es el síndrome de niño con maleta. «Los estudios demuestran que no existe. Para empezar, porque los críos no tienen que llevar maleta alguna... Solo su peluche preferido. ¿No van los críos a dormir a casa de sus abuelos y tienen allí un pijama y ropa? Pues en este caso ocurre lo mismo, hay chandal en casa de la ama y del aita».

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