Diario Vasco

El problema de los alérgicos que no lo son

  • La alergia a fármacos es «un motivo de consulta muy frecuente y una patología poco prevalente»

Los alergólogos tratan a personas con alergias, pero a sus consultas también llegan pacientes que, realmente, no los tienen. «Hay gente que arrastra durante décadas la etiqueta de una supuesta alergia a la penicilina, por ejemplo, sin tenerlo ni haberlo tenido nunca», explica José Antonio Navarro. Gente a la que le pasó «no sé qué» o que, pongamos, tras serle administrada penicilina se le adormeció un poco la pierna «y el practicante o alguien le dijo 'serás alérgico'». Y ahora consta como tal, «por lo que innecesariamente estas personas tienen limitada la toma de un medicamento que, en un caso de emergencia absoluta, les puede salvar la vida. Eso es un problemón».

En esos casos, se utiliza medicación alternativa. «En California hicieron un estudio que demostraba que esas personas permanecen más tiempo ingresadas, requieren más recursos porque utilizan antibióticos más caros y normalmente no adecuados, por lo que la situación se complica más. Entre los supuestos alérgicos hay algo más de mortalidad», añade.

Y los supuestos alérgicos a los fármacos no son ni uno ni dos. «Al menos en el 50% de los casos que nos consultan por una supuesta alergia a los medicamentos se demuestra que no lo son», asegura Joral. Pero constan como alérgicos. «Puede darse una confusión de los efectos secundarios de un medicamento con una reacción alérgica, o gente a la que no sabemos muy bien por qué le han dicho, incluso personal sanitario, 'serás alérgico'. Hay gente que con las inyecciones se cae redonda y se marea, o que se pone muy nerviosa en el dentista, incluso llegando a hiperventilar, y te viene etiquetado como 'posible alergia a anestésicos locales'», aseguran los expertos, que reconocen que se trata de un tema «complejo» porque luego están los verdaderos alérgicos «que pueden tener reacciones graves».

En estos casos, se realizan pruebas cutáneas, o análisis de sangre e incluso se les administra el fármaco en el propio hospital para demostrar si lo toleran, en función del cuadro. «La alergia a medicamentos es un motivo de consulta muy frecuente y una patología poco prevalente como enfermedad real», resume Navarro.

La lactosa y el gluten

Además de estos casos, también están observando confusión entre la ciudadanía entre 'tolerancia' y 'alergia'. Por ejemplo, en el caso de la leche. «Uno a lo que es alérgico de la leche es a sus proteínas, no a la lactosa. Luego hay personas que no digieren bien la lactosa, que es el azúcar, y esos son intolerantes a la lactosa. Es cierto que hay mucho intolerante a la lactosa, aunque no existe la alergia a la lactosa», matiza Navarro.

Así como en las estanterías proliferan leches sin lactosa, también se comercializan cada vez más alimentos sin gluten. «Hay personas que sí tienen una enfermedad celíaca, personas alérgicas de verdad a una proteína del gluten», señala el alergólogo. Pero quizás no tantas como consumen alimentos sin gluten, que incluso están presentes en dietas de personas no celíacas. «Hay mucha campaña, he visto hasta agua mineral embotellada 'gluten free'».

Los alergólogos afirman que ahora con el gluten «pasa como con la lactosa, que se le está echando la culpa de que el niño es hiperactivo, tiene mocos, saca malas notas, que no duerme... Al final tiene la culpa de todo», añade Joral.

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