Diario Vasco
Inquietud en la Fiscalía por la difusión en la red de vídeos íntimos

El envío por el móvil de vídeos sexuales alerta a la Fiscalía de Gipuzkoa

  • El ministerio público ha constatado un aumento en dos años, sobre todo entre menores y jóvenes adultos

Se denomina 'sexting' y no es más que la elaboración de material pornográfico entre adolescentes y adultos jóvenes mediante el uso de móviles. Es una práctica cada vez más extendida hasta el punto de que la Fiscalía de Gipuzkoa lleva ya dos años alertando de su propagación. Es lo que hicieron dos futbolistas del Eibar: grabar mientras practicaban sexo con una mujer. Y también los cinco jóvenes sevillanos implicados en la múltiple violación de Sanfermines. «Lo venimos constatando en los últimos años. Se trata de un fenómeno que va en aumento y empieza a ser preocupante», afirma Jorge Bermúdez, responsable de la Sección de Criminalidad Informática de la Fiscalía Provincial del territorio.

Los sistemas telemáticos y la red, además ser una herramienta de comunicación y un medio para el ocio y el negocio, no dejan de ser también medios para la comisión de delitos. Pornografía infantil, amenazas, coacciones acoso, estafa, revelación de secretos son algunos de los ilícitos que el ministerio público detectó el pasado año en Gipuzkoa, según consta en la memoria.

El número de denuncias en este ámbito no deja de aumentar. Si en 2014 se incoaron 10 procedimientos, un año después subieron a 57, con trece sentencias, siete de ellas condenatorias. «Y esto es solo una mínima parte de los delitos que se perpetraron. Todos los años llegan a nuestras manos un elevado número de sobreseimientos por falta de autores conocidos. Hay delitos que, por la dificultad técnica, resultan imposibles de averiguar. En muchos casos, las personas que están detrás de ellos operan fuera de nuestras fronteras y en estos casos son difícilmente rastreables. Hacen falta comisiones rogatorias y en cuanto te dicen que la operación se ejecutó en Ciudad Juárez, en México, o en Bélgica, es muy complejo investigar. Muchas veces las pesquisas mueren en un locutorio o un bar con wiffi abierta. No tienes opción de profundizar», señala Jorge Bermúdez.

Los delitos de carácter sexual concitan un elevado número de denuncias. Bermúdez constata que aun cuando ha descendido «notablemente» el intercambio de archivos pedófilos en redes como P2P como eMule, empieza a emerger «un preocupante fenómeno»: la elaboración de material pornográfico entre adolescentes y adultos jóvenes, mediante el uso de teléfonos de última generación, los conocidos como smartphones.

«El origen es bien sencillo. Básicamente, se trata de la clásica prueba de amor, en la que un miembro de la pareja le dice a la otra aquello de 'si me quieres mucho mándame una foto tuya enseñando algo'. Claro, cuando la relación funciona, no hay problema. Sin embargo, en el momento en el que se rompe, surgen las complicaciones. Y aquella foto en la que uno de los dos muestra sus partes íntimas la difunde a un grupo a través de diferentes medios informáticos. Es lo que los americanos llaman 'la venganza pornográfica'», señala el fiscal.

Cambio en el Código Penal

La difusión de imágenes grabadas con el consentimiento de los intervinientes no era delito hasta hace un año. «No lo fue hasta el 1 de julio 2015. Si la grabación, aun cuando era enviada a terceras personas, había sido consentida, se entendía como una infracción al derecho al honor, la intimidad y a la propia imagen, pero no se consideraba delito. Es lo que sucedió con el caso que todos conocemos de la concejala de Los Yébenes, Olvido Hormigos, cuyo asunto fue archivado», detalla el fiscal.

Precisamente, la repercusión de aquel asunto estuvo en el origen de la posterior modificación que se introdujo en el Código Penal. «El nuevo artículo, el 197. 7., tipifica que cuando una grabación libremente consentida, ya sea audiovisual o fotográfica, se remite a un tercero sin consentimiento, se comete un delito. Está castigado con la pena de tres meses a un año, mientras que si las grabaciones se realizan sin consentimiento y se divulgan está penado con 2 a 5 años».

Jorge Bermúdez entiende que en estos casos el delito lo comete el primero que difunde las imágenes. «En principio, las personas que las reciben y posteriormente las envían a otras, parece que no quedarían comprendidas en el ilícito. Y desde el punto de vista operativo, un caso así con difusión masiva, con miles de imputados, no sería viable», precisa.

El responsable de la Sección de Criminalidad Informática sostiene que este tipo de prácticas están más extendidas entre la población joven. «Tiene su explicación. Por un lado, la franja de edad más juvenil está habituada al uso de este tipo de sistemas y, por otro, reciben modelos de conducta que les transmiten que eso es normal. Es decir, están viendo que lo hace una señora de mediana edad, concejal en un ayuntamiento y que posteriormente se ha convertido en una estrella mediática. Además, son testigos de situaciones tales como que a una de las celebridades de internet como Kim Kardashian, la fama no solo le viene de su elevada posición económica y por sus amistades, sino también por haber aparecido en un vídeo pornográfico, eso sí difundido sin su consentimiento. Este tipo de situaciones, por lo tanto, generan notoriedad y al final, los jóvenes pueden llegar a creer que si ellos también lo hacen acabarán haciendo carrera en sus vidas», señala el representante del ministerio fiscal.

Responsabilidad paterna

«Además -reitera- los jóvenes son testigos de cómo actores y actrices, aun cuando han sido víctimas de filtraciones, se han fotografiado desnudos. Y, por lo tanto, no les resulta extraño y los chicos piensan que si lo hacen ellos no puede ser tan malo».

El fiscal responsabiliza en cierto modo de este comportamiento a los padres. «Somos los primeros que publicamos fotos de nuestros hijos, en Facebook, Instagram... No son de contenido sexual, claro está, pero desde el momento en el que la exhibición permanente se ve como algo natural, el paso siguiente, la exhibición en la intimidad con alguien que crees que no te va a traicionar, es lógica».

Las situaciones de acoso escolar están íntimamente ligadas a los delitos cometidos por menores a través de las nuevas tecnologías. En 2015 se registraron en Gipuzkoa 25 casos. La mayoría fueron por insultos a través de Whasap o Instagram, y consistieron en la divulgación no consentida de fotos en las que aparece la víctima desnuda.

Las personas adultas tampoco son ajenas a estas prácticas. Las recientes grabaciones que se han conocido con dos jugadores del Eibar que mantienen relaciones sexuales con una mujer o el caso de los cinco imputados en la violación de Pamplona y los abusos de estos mismos a otra menor en Córdoba, son una demostración de ello. «Vivimos en la era del culto al ego. No hay más que mirar esa foto que se ha hecho viral en la que un grupo de personas se fotografía con Hillary Clinton. Se trata de un selfie, en el que todos le daba la espalda. Ellos aparecen en primer plano. Lo lógico sería hacerse una foto con la política delante. Pero no, ahora es: ' yo soy el protagonista de mi foto, y mira con quién estoy. Por lo tanto esa adoración al 'yo' crea un caldo de cultivo que hace que determinados comportamientos y actitudes se normalicen», reflexiona el fiscal.

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