Diario Vasco

El marisqueo en Txingudi cumple 9 años cerrado sin conocer el origen del vertido

Aficionados al marisqueo en la bahía de Txingudi, cuando se permitió la recolección en 2005.
Aficionados al marisqueo en la bahía de Txingudi, cuando se permitió la recolección en 2005. / F. DE LA HERA
  • Los muestreos de Azti-Tecnalia vuelven a reflejar niveles de bacterias fecales superiores a los permitidos

En tiempos en los que la calidad del agua de los ríos de Gipuzkoa mejora a pasos agigantados y en los que las canalizaciones y depuraciones de agua evitan al máximo los vertidos a las cuencas, hay un foco de contaminación en la costa guipuzcoana que sigue siendo un misterio. El marisqueo en la bahía de Txingudi cumple nueve años cerrado sin que se sepa de dónde procede el supuesto vertido que provoca que se detecten año tras año niveles de bacterias fecales superiores a los permitidos para el consumo humano. «Se desconoce el origen», aseguran los técnicos de Azti-Tecnalia que realizan los muestreos.

Los datos recabados este año siguen la misma tónica, por lo que tampoco se podrá mariscar bivalvos (principalmente almejas) en la baja mar de la única zona catalogada como tal en Gipuzkoa. Este año, además, se da la circunstancia de que el Gobierno Vasco, que acostumbra a emitir una orden con la prohibición días antes de la apertura de la veda de marisqueo en Euskadi (1 de octubre), todavía no lo ha hecho «por un despiste», según señalan fuentes de Inspección pesquera consultadas por este periódico.

Por su parte, la Ayudantía Naval del Bidasoa, dependiente de la Comandancia Naval de San Sebastián -autoridad estatal competente en la desembocadura del Bidasoa- tampoco expedirá este año ninguna autorización para la extracción de marisco en la bahía de Txingudi, siguiendo la recomendación de Azti-Tecnalia.

Mejillón, especie centinela

Según explica Ohiana Solaun, investigadora de Azti-Tecnalia que se ocupa de realizar el seguimiento en la bahía de Txingudi, «las concentraciones de bacteria E.coli en los moluscos analizados siguen dando valores superiores al límite permitido».

Según la normativa, para levantar la prohibición sería necesario que el 90% de los diez últimos muestreos realizados reflejen una concentración de E.coli por debajo de los umbrales que fijan que los moluscos son aptos para el consumo humano, algo que no ha ocurrido tampoco este año. Los análisis se realizan tomando muestras de mejillón, que se usa como especie centinela.

Se da la circunstancia de que entre 2004 y 2007 hubo un período en el que la calidad del agua mejoró y se permitió el marisqueo. En esos años, centenares de aficionados acudieron a la zona a mariscar. Fueron los años en los que entró en funcionamiento la depuradora de Atalarreka que limpia prácticamente la totalidad de las aguas de la comarca y las expulsa mar adentro.

A partir de 2008, los muestreos volvieron a detectar niveles altos de bacterias fecales. Desde entonces, ni en Azti ni en el Gobierno Vasco han podido dar con el origen de la contaminación. En Azti aseguran que, por lo general, los coliformes tienen su origen en aguas residuales no canalizadas o en explotaciones agrarias. «Es difícil determinar de dónde proceden, teniendo en cuenta que Irun y Hondarribia tiene ejecutado su saneamiento», han repetido reiteradamente desde Azti.

Otras fuentes consultadas han puesto el foco en el lado francés, argumentando que las concentraciones de E.coli podrían proceder de vertidos fecales de esa zona. Pero no hay nada confirmado y el origen de la contaminación sigue siendo un misterio.

Orden pendiente

Con el informe de Azti-Tecnalia en la mano, el departamento de Desarrollo Económico y Competitividad emite una orden autonómica en la que cataloga las zonas de producción de moluscos bivalvos, previa al comienzo de la veda del 1 de octubre.

Este año, la publicación de la orden se ha retrasado por «un despiste». No obstante, no se esperan cambios con respecto al año pasado y el marisqueo en Txingudi se cierra un año más en todo el estuario, excepto en la zona de la desembocadura hasta el puntal del aeropuerto, que se cataloga como zona C. Esta catalogación supone en la práctica la prohibición de mariscar porque, según la legislación actual, para ser aptas para el consumo, las almejas recolectadas se deberían reintroducir en una zona catalogada como A (totalmente limpia) para su depuración, algo que no existe en los alrededores.

A pesar de la veda se ha abierto sin que haya una orden en vigor, fuentes de Inspección pesquera aseguran que tanto en los últimos días de septiembre como los primeros de octubre inspectores del Gobierno Vasco se personaron en la zona para informar a los posibles aficionados. «Apenas ha habido gente. Muchos han llamado antes para informarse a los ayuntamientos, que estaban avisados del cierre también este año», aseguran las mismas fuentes.

Los mariscadores que incumplan la prohibición y sean sancionados por los inspectores de pesca del Gobierno Vasco se exponen a multas de hasta 300 euros.

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