Diario Vasco

«Investigar es plantar la semilla, y eso lleva tiempo»

¿La investigación básica y la clínica se van dando la mano?

En Estados Unidos se trabaja codo con codo con los médicos. Allí atendían a sus pacientes y luego muchos de ellos venían al laboratorio a hacer investigación. Realmente, eso es oro. Desde que llegué aquí hace 6 años, hemos construido esa relación, en este caso con urólogos, para trabajos con próstata, y hacemos proyectos conjuntos.

Las estrategias en investigación, ¿pecan de ser cortoplacistas?

El nuestro es un trabajo a largo plazo. Hay proyectos a tres años, eso no es tiempo en investigación. Si tenemos que dar unos resultados en ese tiempo lo que hacemos es ser prácticos y responder a preguntas pequeñas. Los proyectos en los que hemos dicho 'vamos a seguir adelante hasta donde podamos', han sido de mayor impacto. Nos ha pasado con el apoyo que nos han dado fundaciones privada como Fero o la Asociación contra el Cáncer, que vienen de donaciones de particulares, y nos han permitido no autolimitarnos en tener que producir, sino centrarnos en cosas con más relevancia, pero eso no es fácil.

Porque la cosecha tarda más...

Se confunden mucho dos conceptos: una cosa es investigación y desarrollo y otra, innovación. La innovación es la manufactura, la creación, es la etapa final, porque es algo que podemos tocar, vender. Pero si hablamos de entender el cáncer y buscar nuevos tratamiento, eso es investigación y desarrollo, es la semilla. Y eso lleva tiempo. Porque si solo te centras en recoger, en el corte del cultivo, puedes comprar la semilla a otro. Y es lo que nos puede pasar: que nos podemos quedar sin ideas. Si realmente queremos ser punta de lanza en investigación, quizás tenemos que decir: 'vamos a dedicarnos a sembrar'.

Euskadi, ¿es un buen sitio para investigar?

Depende con quién lo compares. Tiene una característica única, y es que ha sido capaz de mantener un programa de investigación al margen de quien gobierne. Ahí está el programa de los CIC, Ikerbasque... Se han mantenido, porque funciona. Pero la inversión y la perspectiva hay que trabajarlas, y creo que en ese aspecto aquí todavía hay trabajo que hacer.

La UE le concedió una beca de 1,5 millones que le colocó en la Champions League de los jóvenes investigadores. ¿Cómo ha cambiado su laboratorio desde entonces?

En el laboratorio somos 12. Yo consideraba que con un equipo eficaz en lograr fondos y hacer estudios podíamos ser 5 o 6. Con esta beca dimos un salto en el perfil de gente que teníamos.

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