Diario Vasco

La nueva cárcel de Zubieta quintuplica la capacidad de Martutene con 588 celdas

Fotomontaje de uno de los porches a cubierto para desplazarse entre los distintos edificios.
Fotomontaje de uno de los porches a cubierto para desplazarse entre los distintos edificios.
  • El proyecto está redactado desde comienzos de año pero la licitación se retrasa y sigue sin fecha

  • La distribución de la nueva cárcel permitirá separar a los reclusos según su delito o sus características

La futura cárcel de Zubieta multiplicará por cinco la capacidad de la actual cárcel de Martutene. No tendrá los lujos ni las dimensiones del proyecto paralizado hace más de cuatro años por la crisis, pero no será lo que se dice una prisión pequeña. Dispondrá de hasta 588 celdas para los internos, por lo que, si fuera necesario, podría albergar hasta 1.100 reclusos. Además, contará con modernas instalaciones deportivas y culturales para los presos aunque, como ya se ocupó de decir el ministro Jorge Fernández Díaz en su momento, no tendrá ni piscina cubierta ni televisiones de plasma por tratarse de elementos «superfluos o suntuosos» que aparecían en el primer proyecto paralizado.

Esta información y las imágenes que la acompañan, a las que ha tenido acceso DV, forman parte del proyecto constructivo de la futura cárcel de Zubieta, cuya fecha de licitación sigue todavía en el aire y acumula retraso tras retraso. Con el Gobierno en funciones, las fuentes oficiales de Instituciones Penitenciarias declinan ofrecer información sobre la fecha del concurso de las obras, que condiciona no solo el traslado de los reclusos de la vieja cárcel de Martutene -construida en 1948-, sino también el derribo de esta y el desarrollo urbanístico de San Sebastián en este punto.

Porque el nuevo proyecto constructivo está listo. Se adjudicó en julio del año pasado a la empresa Euroestudios S.L., con un plazo de seis meses para llevar a cabo estos trabajos de redacción, que finalizaron a comienzos de este año. Desde entonces, Instituciones Penitenciarias no ha dado la orden a SIEP, la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (dependiente también del Ministerio del Interior) para licitar la obra, cuyo coste se elevaría a 91,4 millones de euros, a falta de conocer la cifra definitiva (el proyecto paralizado ascendía a 113).

Según los datos del proyecto del Centro Penitenciario Norte III (así se conoce oficialmente a la cárcel de Zubieta) a los que ha tenido acceso este periódico, el nuevo penal se construirá sobre una superficie de 55.392 metros cuadrados, en la loma de Eskuzaitzeta, en una parcela de 28 hectáreas. Dispondrá de seis módulos residenciales y uno polivalente, con un total de 508 celdas, cuatro de las cuáles serán individuales destinadas a personas de movilidad reducida. En principio, el uso de las celdas generales, será individual, si bien podrán acoger a dos reclusos si fuera necesario.

A ello hay que sumar hasta 80 celdas complementarias más, distribuidas en el módulo de régimen cerrado (24 individuales), de enfermería (32 celdas) y de ingresos, salidas y tránsitos (24). En total, 588 celdas.

Además de ganar en tamaño -la cárcel de Martutene descansa sobre dos hectáreas de terreno y tiene 118 celdas-, la distribución en el nuevo penal permitirá solucionar uno de los mayores déficit que tiene Martutene, como es la imposibilidad de separar a los reclusos según su delito o sus características (primarios y reincidentes, jóvenes y mayores)...

El complejo penitenciario se completará con instalaciones deportivo-culturales, para realizar talleres productivos y formativos, para comunicaciones (destinado a las visitas), cocina, lavandería, puestos de control...

Sin torre de vigilancia

El tratamiento de los espacios libres interiores de la cárcel permitirá la creación de una calle central con dos plataformas horizontales para el tránsito peatonal junto a zonas ajardinadas con pendientes, conectadas con otras calles de menor dimensión que dan acceso a los módulos y a los edificios principales del centro. En estas zonas exteriores, se dispondrá de un porche que permite desplazarse a cubierto entre los distintos edificios.

Según aseguran las fuentes consultadas, como ocurre con los nuevos centros penitenciarios construidos, la cárcel de Zubieta «no tendrá torre de vigilancia» con lo que se destinará «más espacio a las áreas formativas y productivas».

Como ya se anunció cuando se paralizó el proyecto impulsado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el complejo de Zubieta prescindirá de un centro de inserción social «por no ser necesario». Estos centros, fuera del perímetro de la cárcel, se destinan al cumplimiento de penas en libertad en régimen abierto, así como al seguimiento de penas no privativas de libertad.

Nuevo retraso

La redacción del proyecto está terminada. Ahora solo falta voluntad política para acometer la obra, que acumula retraso tras retraso. Las obras de la nueva cárcel se llegaron a licitar en 2013, pero el Gobierno del PP paralizó el proceso al llegar al poder por la crisis y por la falta de funcionarios para completar las plantillas, en un momento en el que el Gobierno ha frenado las ofertas públicas de empleo. Al poco tiempo, el Ejecutivo de Rajoy decidió reactivar la construcción de la nueva cárcel, pero con un proyecto redimensionado.

Han pasado cuatro años de eso, el proyecto ya está redactado, pero desde Instituciones Penitenciarias se repite la misma cantinela cuando desde este periódico se pregunta sobre la fecha de licitación: «No hay novedades». Según otras fuentes consultadas, quedarían todavía trámites administrativos que completar antes de la licitación.

La última información de instituciones penitenciarias sobre el calendario se ofreció en forma de respuesta parlamentaria a finales del año pasado al diputado Odón Elorza (PSE), en la que se hacía alusión al inicio de las obras, como muy pronto, en septiembre de este año. Septiembre ya ha pasado y la obra ni siquiera se ha licitado. Y Elorza ha vuelto a preguntar al Gobierno en funciones por la cárcel el pasado mes de agosto, pero sin respuesta.

Por delante queda, además de la fase de concurso y adjudicación, un plazo de ejecución de obra civil superior a dos años, al que habría que sumar otros seis meses para la dotación del equipamiento. Así pues, en el escenario más positivo, en que las obras comenzarían en la primera mitad del 2017, la nueva cárcel no abriría sus puertas hasta 2020.

De momento, los Presupuestos del Estado de 2016 siguen reflejando 12,6 millones para construir la cárcel y prevén 37,7 para 2017 y 41,7 para 2018. En total, la construcción ascendería a 91,4 millones de euros, a falta de conocer la cifra concreta del proyecto constructivo.

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