Diario Vasco

«Llevo una vida normal, aunque los pequeños gestos siempre ayudan»

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Laura y Ander son los protagonistas de la nueva campaña de Atzegi. / MICHELENA

  • Dos guipuzcoanos con discapacidad intelectual relatan su día a día

Como cada martes, Laura se despierta a las 7.15 de la mañana y en tres cuartos de hora desayuna, se pone guapa y acude a su puesto de trabajo. En la residencia de ancianos Santa Cruz -en Legazpi, donde vive con sus padres- se encarga de la limpieza, aunque pronto ayudará «a los ancianos a hacer gimnasia».

El deporte le gusta mucho. Cuando a las dos termine su jornada comerá y descansará, porque a las seis tiene entrenamiento de natación, al igual que los jueves. Laura tiene una pequeña discapacidad intelectual, pero es algo que nunca le ha frenado para llevar una vida normal.

Trabaja y hace actividades «como cualquier otra persona de 31 años». Por si fuera poco, los miércoles hace zumba y los sábados por la mañana gimnasia. Un programa de lo más ajetreado que tiene su recompensa. Los sábados por la tarde queda con sus amigos, «a veces en Legazpi, otras en Arrasate y si no en Donostia».

A pesar de que su vida es como la de cualquier otro guipuzcoano, Laura agradece que haya 'Atzegizales'. ¿Qué significa esto? Es tan sencillo como aceptar a las personas con discapacidad intelectual tal y como son, y hacer lo posible por facilitar su día a día. En ellos se centra la nueva campaña de Atzegi, que se ha marcado como objetivo reconocer las actitudes de todas esas personas anónimas que con pequeños gestos facilitan la vida a personas como Laura.

«Están más integrados»

En los últimos años «su situación ha evolucionado y ahora están más integrados», asegura su madre con una sonrisa. Saber que la sociedad está dispuesta a ayudar con pequeños gestos es lo que más reconforta a los familiares, que viven con la tranquilidad «de que están bien». La familia es un elemento «imprescindible» para el apoyo de las personas con discapacidad intelectual, asegura la diputada de Políticas Sociales, Maite Peña.

Ander también aprecia mucho estos «pequeños grandes gestos» que hacen su vida más sencilla y agradable. A diferencia de Laura, él sigue estudiando. Los martes se despierta a las 7.30 y a las nueve acude a la escuela, en Zumaia, donde estudia aprendizaje de tareas hasta la hora de la merienda.

A sus 19 años, a este azpeitiarra le encanta ir a la piscina. Aprovecha los miércoles y viernes para hacerlo «porque no hay cole». Aunque lo que más le gusta es disfrutar del fin de semana. Cuando no va con sus padres a pasear de Zumaia a Getaria aprovecha para irse «de parranda» con los amigos.

«Un pequeño gesto enriquece mucho a quien lo recibe y no empobrece a quien lo ofrece. Y además perdura en el tiempo», asegura el aita de Ander, Josean Idoeta. Además de ser su padre es también el presidente de Atzegi, y asegura que «saludar, sonreír, charlar o interesarse por ellos» es de suma importancia para una sociedad que vive en la diversidad, donde «la tolerancia nunca puede faltar».

Idoeta recalca lo importante que es para su hijo el modo en que las personas que lo rodean en su vida diaria se relacionan con él. Las conversaciones y pequeñas ayudas cuando lo necesita «hacen que Ander pueda ser más autónomo y mejore sus habilidades sociales».

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