Diario Vasco

Viajeros de Metro en prácticas

fotogalería

Xabier, empleado de Euskotren, entrega el ticket gratis a María Jesús, vecina de Elizasu, en Altza. / USOZ

  • Euskotren promocionó ayer la estación de Altza, en Donostia, con viajes gratis

Viajar toda la vida en autobús para desplazarse al centro de la ciudad y, de la noche a la mañana -es un decir, han pasado casi cuatro años de obras-, tener una estación de Metro a las puertas de casa no convierte al usuario en un viajero experto el primer día. La nueva estación de Altza, dentro de la línea de Euskotren de Donostia, no es el Metro de Nueva York, vale, pero también hace falta acostumbrarse a moverse en otro medio de transporte. Cambiar las rutinas del día a día, aprenderse los horarios, orientarse si se necesita hacer un transbordo o simplemente admirar la obra animaron ayer a la compañía a promocionar la nueva estación de Altza entre sus vecinos, que pudieron viajar gratis durante toda la jornada.

Xabier, empleado de Euskotren, dio la sorpresa a muchos viajeros. María Jesús, vecina de Elizasu, recibió el ticket gratis con una sonrisa. «Desde el primer día en que se estrenó la estación -el pasado 12 de septiembre- la utilizo. Hoy -por ayer- voy a la playa, a La Concha y me queda muy bien la estación de Easo. Es más cómodo según a dónde vayas. Si bajo a Gros o al Boulevard, sigo utilizando el autobús. Combino un medio de transporte y otro», contaba su experiencia como nueva usuaria de Euskotren.

Como ya ocurrió cuando se abrió en su día la estación de Intxaurrondo en la misma línea, el nuevo trayecto arrancó hace un mes de manera más bien tímida respecto al número de viajeros, pero poco a poco, «de forma progresiva», va ganando adeptos, certificaban ayer los trabajadores de la compañía que saben que la estación se asimilará como medio de transporte entre las costumbres de los altzatarras. 5.500 vecinos tienen la terminal a menos de cinco minutos de sus casas y otros 8.800 vecinos, a menos de diez.

Los ascensores que comunican con el exterior -la terminal tiene tres puntos de acceso- y las escaleras mecánicas que bajan a 44 metros de profundidad siguen recibiendo a muchos curiosos que describen la obra con todo tipo de exclamaciones. «Qué maravilla», «ya era hora de que nos tocara» o «ha merecido la pena» fueron algunas de las frases que ayer manifestaron.

Entre los viajeros, también estaban Olatz y su familia, que se dirigían al centro de Donostia. Resaltaban la «puntualidad» y comodidad del Metro, una de las características del servicio que ya conocen miles de viajeros de otras estaciones para quienes el Metro -o el Topo, según quién hable- es un vecino más. «Es cuestión de tiempo que aquí también ocurra lo mismo», augura Xabier, de Euskotren.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate