Diario Vasco

La Ley de Adicciones suma en Euskadi 54 denuncias en sus primeros seis meses

El tabaco no ha desaparecido de todos los sitios prohibidos, denuncia la sociedad vasconavarra contra el tabaquismo, como muestra la imagen tomada esta semana.
El tabaco no ha desaparecido de todos los sitios prohibidos, denuncia la sociedad vasconavarra contra el tabaquismo, como muestra la imagen tomada esta semana. / LOBO ALTUNA
  • Las infracciones por fumar o permitir fumar en locales hosteleros copan las quejas

  • La sociedad vasconavarra contra el tabaquismo exige más control en zonas «impunes» como hospitales y estaciones de transporte público

La Ley vasca de Adicciones cumple sus seis primeros meses de vida y, al igual que se conceden 100 días a un nuevo gobierno para someterle a examen, ya ha pasado el tiempo reglamentario para hacer balance. La Euskadi 'sin' -sin tabaco y sin alcohol en cada vez más lugares públicos- se ha instalado a golpe de normativa y con aparente normalidad. La Ley Antitabaco abrió el camino en 2011 y erradicó el humo de bares y restaurantes, un ensayo general de lo que ha venido cinco años después con la normativa vasca, aún más restrictiva. Hoy (en teoría) ni se puede fumar en los campos de fútbol, ni pedir un gintonic durante un partido de pelota ni beberse una cerveza en los campos de deporte infantil. Euskadi ha sido también la primera comunidad en prohibir el cigarrillo electrónico en espacios públicos, el mismo veto que reciben los fumadores de tabaco. Y a punto estuvo de borrarse de las calles la tradición del poteo, pero se terminó por recular en las restricciones del consumo de alcohol en vía pública.

El grado de cumplimiento de una ley tan ambiciosa como la de Adicciones no puede medirse únicamente con las quejas recibidas -en el fondo lo que se persigue es un cambio cultural para que salga ganando la salud pública, subrayan desde el Departamento de Salud-, pero los datos sirven para enfocar la imagen. En estos primeros seis meses de ley, la consejería que dirige en funciones Jon Darpón ha recibido 54 denuncias, la mayor parte en Bizkaia (26), seguido de Araba (19) y tan solo 9 en Gipuzkoa. Del total, 26 de las infracciones se cometieron al fumar en espacios donde está prohibido, otras 24, por permitir fumar en lugares vetados al humo, y una por falta de señalización. El sector de la hostelería copa las denuncias, pero también se han interpuesto 3 quejas por fumar en una instalación deportiva, en concreto en el campo alavés de Mendizorroza.

Aún en tiempo de rodaje

¿Son muchas denuncias o pocas? La Ley Antitabaco dejó 250 denuncias en su primer año, algo más del doble que ahora si extrapolamos los datos. El departamento destaca el alto grado de cumplimiento de la nueva norma, pero apunta a renglón seguido que el tiempo de rodaje no ha terminado -aún está sin desarrollar el reglamento- y que se continúa con las reuniones informativas con los ayuntamientos, el departamento de Educación, federaciones deportivas, clubes de fútbol profesionales y entidades que lo han solicitado para facilitar el cumplimiento de la norma. «En general, la normativa es conocida y cumplida», tanto las medidas correspondientes al tabaco, el cigarrillo electrónico y el alcohol, «aunque somos conscientes de que esto supone un importante cambio de costumbres», admiten.

No queda mucho más remedio, por otro lado. Porque aunque el espíritu de la ley no es el de multar, recalcan desde el departamento, el capítulo de sanciones no invita a saltarse las reglas. Las infracciones más leves suponen multas de entre 30 y 600 euros. Fumar en lugares prohibidos, por ejemplo, conlleva una sanción de 30 euros. Los casos graves acarrean multas desde 601 euros a 10.000 euros y la suspensión temporal de la actividad o cierre del establecimiento por un periodo de hasta cinco años.

Las denuncias provienen en su mayoría de quejas de particulares y no de actuaciones de oficio de la Administración, observa Joseba Zabala, médico de salud publica y portavoz de la sociedad vasconavarra de prevención del tabaquismo. «Esto tiene dos lecturas -analiza-. Por un lado, que esta ley se cumple sola, por la convicción y el respeto de la gente. Y por otro lado, que a la administración le falta mucho por hacer para el control y la inspección de los espacios sin humo, sobre todo en hostelería, ocio nocturno -ver fumar en un bar a altas horas de la noche no resulta excepcional-, estaciones de transporte públicos y recintos hospitalarios. Es muy significativo que siga siendo impune el humo en las entradas y salidas de los templos del sistema vasco de salud», denuncia, aunque a la par subraya que «es evidente el creciente número de exfumadores y no fumadores entre las y los sanitarios vascos».

El impacto en la salud

Seis meses pueden valer de margen para poner bajo la lupa la ley, pero no para valorar su impacto en la salud. La ley de tabaco de 2010 dio sus primeros resultados a los dos años. Ya hay estudios de impacto que demuestran que ha bajado la exposición ambiental al humo del tabaco un 90%, cita Zabala. También disminuyen las tasas de ingreso por infarto de miocardio, así como los ingresos por asma infantil y en adultos. Otro de los indicadores de impacto es la bajada de la venta de cajetillas de tabaco. «Se ha desnormalizado el consumo de tabaco», resume el médico, pero no es suficiente. «Desde 2010 no ha habido ninguna otra medida de salud pública que ayude en esta dirección, salvo Euskadi. Si las leyes de espacios sin humo no son dinámicas y se paralizan como está ocurriendo en España, dejan de tener valor como herramienta de salud pública», advierte.

En la lista de deberes pendientes, Zabala señala directamente a la prohibición del tabaco en el interior de los coches donde viajen niños, como ya han regulado Francia, Italia y Reino Unido. A la sanidad vasca le pide además que rotule las marquesinas de las paradas y estaciones de transportes públicos como espacios sin humo, pues la ley permite solo fumar en aquellas que se encuentren por completo al aire libre, «sin ningún tipo de cobertura».

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