Diario Vasco

Gipuzkoa registra en el primer semestre del año 550 denuncias por desapariciones

Gipuzkoa registra en el primer semestre del año 550 denuncias por desapariciones
  • En la web de la Ertzaintza figuran cinco guipuzcoanos como desaparecidos de larga duración

  • Las desavenencias de adolescentes con sus padres, profesores o tutores, y los extravíos de personas mayores concentran el mayor número de asuntos

Un día salieron de sus casas y nada más se supo de ellas. De una noche a otra pasaron a engrosar la lista de personas desaparecidas. En algunos casos se fueron sin decir nada, dejando atrás a familiares que no podían dar crédito a aquel comportamiento. Otros muchos marcharon después de acaloradas disputas con sus parejas, padres o hermanos, suegros, profesores... La mayoría de estos, sin embargo, regresó al poco de ausentarse. En Euskadi, ninguna desaparición reciente ha tenido una motivación criminal, como podría haber sucedido en el caso de Diana Quer, la joven gallega que se encuentra en paradero desconocido desde verano.

Cada vez son más los casos de personas desaparecidas. En Euskadi han experimentado un vertiginoso aumento en los últimos años. En 2010 se contabilizaron 1.300 denuncias, tres al día, y seis años después, solo en el primer semestre se registraron 2.138, es decir, 11,7 cada veinticuatro horas. Se han multiplicado por cuatro.

En el País Vasco, según datos facilitados por el Departamento de Seguridad, la Ertzaintza ha investigado alrededor de 30.000 casos. De todas estas personas, hay doscientas que no han regresado y de las que nada se ha vuelto a saber.

Solo en la primera mitad de este año se contabilizaron 2.138 denuncias, de las que 550 se cursaron en Gipuzkoa. En tres casos, a la Policía no le consta que hayan aparecido, si bien la página web de la Policía autonómica señala que son cinco los guipuzcoanos que figuran como «desaparecidos de larga duración».

Tres ellos se ausentaron de la capital guipuzcoana, otro de Aia y una mujer de Hondarribia. Quien más tiempo lleva en paradero desconocido es José Antonio A.A., de 49 años de edad, un donostiarra del que nada se sabe desde 2002, después de que expresase a sus allegados su intención de dirigirse hacia Barcelona.

La mayor parte de los casos por desaparición se resuelven de manera favorable en las primeras horas o días. «De hecho, las cuarenta y ocho horas posteriores a su marcha suelen resultar determinantes y en ellas se esclarecen dos de cada tres desapariciones», afirman fuentes de la Ertzaintza. A medida que transcurre el tiempo y la desaparición se alarga, el porcentaje de apariciones comienza a reducirse. No obstante, desde Seguridad precisan que resulta difícil establecer una estadística absolutamente fiable acerca del número de personas que todavía permanecen en los archivos policiales como desaparecidas porque hay apariciones que, a veces, no se comunican y el caso continúa abierto de una manera ficticia.

Las frías estadísticas ponen de relieve que en casi dos tercios de los casos, algo más del 60%, los desaparecidos son menores de 18 años. Por sexos, aproximadamente el 60% son varones y el 40% restante mujeres.

Desavenencias

Los investigadores de este tipo de casos afirman que la explicitación de las causas que motivan las desapariciones son clave para establecer los criterios de búsqueda y poder resolver la situación, aun cuando «muchas veces se sitúan en un ámbito subjetivo, ya que se basan en las estimaciones ofrecidas por la propia familia».

Los motivos que generan las ausencias son múltiples. No todas son causas de fuerza mayor. Un adolescente enrabietado con sus progenitores o enfrentado con los responsables del centro en el que permanece acogido, las desavenencias de una pareja o las pérdidas de memoria de personas de edad avanzada están en el origen de la mayoría de las desapariciones.

Precisamente, el paulatino envejecimiento de la población ha dado lugar a un incremento de casos de extravíos de hombres y mujeres por desequilibrios psíquicos o emocionales y, en edades aún más avanzadas, por las pérdidas de memoria y desorientación.

Así, el colectivo de menores que huyen tras acaloradas disputas en casa junto al de las personas mayores con algún tipo de demencias constituye el grueso de desaparecidos.

En los casos de niños, las causas más habituales suelen ser despistes y extravíos. No obstante, estos se solucionan casi siempre con prontitud, afirman desde Seguridad.

Asimismo, se dan con relativa frecuencia denuncias por hijos desaparecidos cuando, en realidad, la situación oculta 'secuestros' parentales, de progenitores en trámites de separación que se llevan a sus hijos y no los entregan a sus cónyuges.

En personas adultas, de hasta 65 años, la motivación es más diversa y las ausencias pueden ser bien por «cuestiones de convivencia, problemas económicos, fracaso social o laboral, relaciones afectivas con otras personas o simplemente el deseo de iniciar una nueva vida», subrayan fuentes policiales.

Agentes expertos en la investigación de desapariciones afirman que cada caso requiere un tratamiento específico, aunque reconocen que cuando se deben a causas delictivas, la investigación, lógicamente, «se acelera y los datos del desaparecido se distribuyen con la mayor prontitud entre las diferentes unidades de la Ertzaintza y otros cuerpos policiales del Estado. Y si existe la posibilidad de que haya salido al extranjero, también a través de los órganos de coordinación o de la comisaría internacional de Hendaia», afirman. Asimismo, los protocolos de búsqueda se agilizan cuando hay menores y personas de edad avanzada. Y en casos de accidentes se movilizan los especialistas de búsqueda.

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